El Congreso Nacional apagará sus luces durante quince días y, en medio de una agenda cargada de reformas pendientes, el Gobierno de Javier Milei deberá esperar hasta agosto para volver a intentar avanzar con sus principales proyectos. Diputados y senadores se sumarán al receso invernal que corresponde a los empleados legislativos y la actividad parlamentaria recién se reanudará el 3 de agosto.
La postal no podría ser más incómoda para el oficialismo: mientras la Casa Rosada acelera el armado electoral rumbo a 2027 y ya empieza a discutir la eventual reelección de Milei, el Congreso queda en pausa y una extensa lista de iniciativas continúa acumulando demoras, cambios y negociaciones fallidas. Entre los proyectos que deberán esperar se encuentran la reforma electoral, la ley de Propiedad Privada y la modificación del régimen de Zonas Frías. También aguardan iniciativas vinculadas a la salud mental, la ludopatía, la discapacidad y la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal.
El receso, formalmente destinado a los empleados legislativos -que cuentan con quince días de vacaciones en julio y un mes en enero- también es aprovechado por diputados y senadores. Así, la actividad parlamentaria se detendrá justo cuando el Gobierno necesita acelerar para sancionar sus leyes y mostrar resultados en el segundo semestre. La Libertad Avanza logró aprobar durante las sesiones extraordinarias la reforma laboral, el régimen penal juvenil, la Ley de Inocencia Fiscal y el Presupuesto. Sin embargo, desde marzo el panorama se complicó seriamente.
El oficialismo comenzó a tropezar una y otra vez con los bloques dialoguistas, esos mismos sectores que necesita para transformar sus anuncios en leyes. En los últimos cuatro meses, el Gobierno consiguió avanzar con la Ley de Glaciares, el pago a fondos buitres y el Súper RIGI. Pero buena parte de su agenda central quedó frenada. El ejemplo más evidente es la reforma electoral, enviada en abril y con apenas una reunión de comisión debido a la falta de acuerdos. El proyecto busca eliminar las PASO y, si consigue consenso, incorporar un sistema de colectoras. Para aprobarlo, el oficialismo necesita 37 votos en el Senado.
La LLA cuenta con apenas 21 legisladores y todavía le faltan 16 apoyos. Una diferencia demasiado grande para un Gobierno que insiste en presentarse como una fuerza capaz de imponer su agenda sin concesiones. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, intenta negociar con los gobernadores, mientras Patricia Bullrich busca acercar posiciones con los senadores dialoguistas. Pero, hasta ahora, las conversaciones no lograron destrabar la iniciativa. El problema, en definitiva, no parece ser la falta de proyectos sino la falta de votos. La misma dificultad aparece con la ley de Zonas Frías.
El proyecto, que modifica el esquema de subsidios al gas, ya tiene media sanción de Diputados, pero enfrenta una fuerte resistencia de los bloques dialoguistas y, en especial, de la UCR. La ley de Propiedad Privada tampoco logra salir del laberinto. Su tratamiento fue postergado por cuarta vez debido a las diferencias en torno a la extranjerización de tierras. Incluso después de la elaboración del dictamen de mayoría se incorporaron modificaciones que no convencen ni a los aliados ni al propio Gobierno.La demora generó además una nueva interna dentro del oficialismo.
Tras el frustrado tratamiento del proyecto, algunos dirigentes libertarios apuntaron contra Patricia Bullrich y la acusaron de "negligencia" durante el debate. Otra vez, la dificultad para negociar con la oposición dialoguista terminó convirtiéndose en una pelea puertas adentro. En este contexto, la mesa política encabezada por Karina Milei deberá aprovechar las dos semanas de receso para intentar ordenar una estrategia que, hasta ahora, mostró más dificultades que resultados. La secretaria general de la Presidencia deberá coordinar las conversaciones con Santilli y con los gobernadores para conseguir los acuerdos legislativos que el Gobierno no pudo construir en el recinto.
La Casa Rosada, además, llega a esta pausa después de un Mundial que, según reconocieron voces del propio oficialismo, funcionó como una suerte de paréntesis político. "La existencia del Mundial nos da oxígeno para no hacer nada", afirmó una voz con acceso al despacho presidencial. Desde la mesa política respondieron: "Nunca abandonamos la actividad". Lo cierto es que mientras el oficialismo empieza a hablar de la reelección de Milei y de la fórmula para 2027, una parte importante de su agenda legislativa sigue trabada.