El anuncio en cadena nacional del presidente Javier Milei el último jueves en relación a las sanciones contra las empresas que buscan explotar petróleo al norte de las Islas Malvinas a través del proyecto Sea Lion ya registró sus primeros efectos negativos para las compañías involucradas, mientras que tanto la firma Rockhopper como Navitas desestimaron las presiones argentinas y se defendieron con el respaldo británico que tienen.
Luego de que el mandatario asegurara que se procedería a "inhabilitar de operar en territorio argentino a las empresas involucradas directa o indirectamente en proyectos en las islas Malvinas sin autorización argentina", los efectos negativos contra las dos compañías indicadas fueron contundentes en términos bursátiles. Las acciones de Rockhopper bajaron 6,5% en la Bolsa de Londres donde opera y las de Navitas perdieron un 2,3% de su valor, en la Bolsa de Tel Aviv.
En ambos casos tuvieron una caída firme en cuanto comenzaron a operar y tras los anuncios de Milei, que con las horas se recuperó un poco hasta coronar esos porcentajes de retrocesos bursátiles, que fueron la primera reacción negativa real y comprobable que dejaron las medidas que tomó la Argentina contra la depredación de los recursos energéticos que existen en su plataforma marítima.
Antes de que se concrete el descenso financiero, tanto desde Rockhopper como de Navitas emitieron comunicados defendiéndose y quitándole importancia a los anuncios argentinos. Tanto la firma británica como la israelí destacaron que las licencias que poseen fueron "legalmente otorgadas" por la gestión política de Malvinas.
Además aseguraron que "no se espera que los recientes acontecimientos tengan efectos materiales en las actividades del proyecto de Sea Lion, incluido el calendario para completar el desarrollo del proyecto" y pusieron énfasis en el respaldo que otorgó Gran Bretaña para que continúen con el proyecto Sea Lion.
Los británicos ya hicieron trascender a la BBC que no subestimaron la decisión argentina y que se mantienen en vilo de posibles desenlaces hostiles en los que pueda derivar. "Nuestras fuerzas armadas están en alerta las 24 horas del día, los siete días de la semana, para proteger al Reino Unido y nuestros intereses", indicó una fuente cercana al Poder Ejecutivo inglés.