La crisis política alrededor del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó en las últimas horas un elemento explosivo: un ataque directo desde el propio núcleo ideológico del oficialismo. El encargado de encender la mecha fue Nicolás Márquez, hombre de extrema cercanía con el presidente Javier Milei, quien reclamó públicamente la salida del funcionario. "Se confirma judicialmente otra mentira de Adorni: Los Ministros, si tienen dignidad deberían exigir su renuncia, o en su defecto renunciar ellos; ¿o acaso un argentino de bien puede aceptar tener por jefe político directo y del más alto rango a un mitómano público?", se preguntó en X.
Además, elescritor y biógrafo del rpesidente, advirtió: "La Libertad Avanza encarnó la mística de la honorabilidad, que ella no se pierda por un sinvergüenza que se aferra al poder, ni por Ministros indecrosos que lo avalan como muñecos de cera haciendo un bochornoso acto de presencia. Volvamos a ser quien fuimos y arrasemos en 2027, otorgándole al león una reelección apabullante carajo. PD: ´Prefiero decir una verdad incómoda a una mentira confortable´ (Presidente Javier Milei)".
La virulencia del mensaje no sólo apunta contra Adorni, sino que deja al descubierto una tensión interna que el Gobierno venía intentando disimular. La crítica, además, se produce en un contexto judicial delicado: la Justicia confirmó que el jefe de Gabinete viajó a Aruba junto a su familia entre fines de 2024 y comienzos de 2025, en el marco de una investigación por presunto enriquecimiento ilícito impulsada por el fiscal Gerardo Pollicita.
Según los datos oficiales, los pasajes tuvieron un costo total de 5.800 dólares, mientras que se investiga si el alojamiento fue en un resort all inclusive de alto nivel, con valores cercanos a los 1.000 dólares por noche por persona. La causa avanza con el levantamiento del secreto fiscal y bancario para determinar si esos gastos son compatibles con los ingresos declarados del funcionario. Lejos de circunscribirse al plano judicial, el impacto político ya es evidente.
En el Congreso y entre los gobernadores que hasta ahora acompañaban al oficialismo, la situación genera creciente incomodidad. "Tiene que renunciar", lanzó sin eufemismos un dirigente de un bloque dialoguista durante el AmCham Summit en diálogoi con NA, reflejando un malestar que ya no se oculta. El problema para la Casa Rosada es que el desgaste de Adorni amenaza con bloquear la agenda legislativa.
Desde sectores que venían facilitando acuerdos advierten que, mientras el funcionario continúe en su cargo, no hay condiciones para avanzar en proyectos clave como la nueva Ley de Salud Mental, la normativa sobre propiedad privada o la reforma política. La presión también escala dentro del PRO, principal aliado parlamentario del oficialismo. "Es obvio lo que tiene que suceder", remarcó un referente del espacio que lidera Mauricio Macri.
En los aliados del oficialismo evidencian una señal de hartazgo frente a un conflicto que ya consideran insostenible. Sin embargo, en La Libertad Avanza la reacción es más ambigua. Aunque internamente crecen las comparaciones incómodas, incluso algunos señalan que "Adorni parece el nuevo Espert", el círculo íntimo presidencial, con el respaldo de Karina Milei, se mantiene firme en sostenerlo. Esa decisión empieza a mostrar costos.
Incluso dentro del propio oficialismo reconocen que el escándalo opaca cualquier intento de instalar logros de gestión. "El juicio de YPF y la baja de la pobreza pasaron de largo y Adorni es noticia todo el tiempo", admitió un funcionario, evidenciando el impacto político de la crisis. Por ahora, el jefe de Gabinete se mantiene firme y asegura que no dejará su cargo. Pero la acumulación de presión -judicial, política e incluso interna- convierte su continuidad en un factor de riesgo creciente para un Gobierno que, en medio de un programa económico exigente, no logra cerrar una crisis que ya desbordó todos los márgenes de control.