La investigación por presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó este miércoles un capítulo central con la declaración de la escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien intervino en las operaciones inmobiliarias más relevantes del funcionario. Su paso por los tribunales de Comodoro Py estuvo marcado por el hermetismo: "Ya contesté las preguntas", se limitó a decir ante la prensa antes de retirarse, tras casi tres horas de exposición ante el fiscal Gerardo Pollicita. "Después nos vemos", repitió varias veces al ser increpada por Mercedes Ninci y sentenció: "No voy a explicar absolutamente nada".
La profesional llegó antes de las 9 de la mañana, esperó en los pasillos y en el bar del edificio, y finalmente ingresó a la fiscalía a las 10 con una carpeta cargada de documentación. Su testimonio, bajo juramento, es considerado clave para reconstruir cómo se financiaron dos adquisiciones: un departamento en Caballito y una casa en un country de Exaltación de la Cruz.
En particular, la operación del inmueble ubicado en la calle Miró al 500 concentra las principales sospechas. La escritura fue certificada el 18 de noviembre de 2025 por un valor de 230.000 dólares, pero Adorni solo habría abonado un adelanto. El resto -unos 200.000 dólares, es decir aproximadamente el 87% del total- fue cubierto mediante un crédito hipotecario privado otorgado por dos mujeres que figuran como vendedoras: Beatriz Viegas y Claudia Sbabo.
Ambas deberán declarar en los próximos días como testigos, en un expediente que empieza a exhibir un esquema de financiamiento poco habitual: vendedores que, a su vez, se convierten en acreedores del comprador en condiciones que aún no fueron completamente esclarecidas. La trama se complejiza aún más con la aparición de una segunda hipoteca por 100.000 dólares, vinculada a una propiedad anterior en Parque Chacabuco. En este caso, las prestamistas señaladas son una excomisaria de la Policía Federal, Graciela Isabel Molina de Cancio, y su hija, también integrante de la fuerza. Ambas fueron citadas a declarar el lunes próximo.
En paralelo, la fiscalía busca reconstruir el contexto en el que se concretaron estas operaciones. Según registros oficiales, la escribana Nechevenko mantuvo al menos siete reuniones con Adorni en la Casa Rosada entre julio de 2024 y septiembre de 2025, un período que coincide con la firma de las escrituras. Ese dato abre interrogantes sobre la frecuencia y el carácter de esos encuentros en el marco de transacciones privadas.
A esto se suma el testimonio del ex futbolista Hugo Morales, quien aportó información relevante sobre el origen del departamento de Caballito. Según declaró, intentó vender la propiedad durante dos años por 250.000 dólares, pero finalmente la cedió por 200.000 debido a su estado deteriorado. La operación no fue directa con Adorni, sino con Sbabo y Viegas, quienes seis meses después le otorgaron el crédito hipotecario al funcionario.
Es decir, el inmueble cambió de manos y rápidamente se convirtió en la base de un préstamo millonario. Este circuito -venta previa, deterioro del inmueble, reventa indirecta y financiamiento inmediato- es uno de los puntos que la fiscalía intenta desentrañar para determinar si existió algún tipo de maniobra irregular o triangulación. En ese contexto, Pollicita ya ordenó nuevas medidas de prueba y solicitó informes a registros de la propiedad, automotor y entidades bancarias.
La investigación, según el expediente, avanza sobre la base de "motivos suficientes para avanzar en la causa y esclarecer la conformación patrimonial" del funcionario. MIentras tanto, el juez federal Ariel Lijo, a cargo del expediente, también investiga a Adorni en una causa paralela por presuntos vuelos privados a Punta del Este financiados por el periodista y contratista de la TV Pública Marcelo Grandío.