Si bien se sienten empoderados por las batallas ganadas en el Congreso, la guerra emerge desde las entrañas de La Libertad Avanza (LLA). El fuego -amigo- y cruzado pone en el centro de las disputas a Patricia Bullrich, Victoria Villarruel y Luis Petri, quienes protagonizan una de las internas más explosivas de gobierno de las fuerzas del cielo. Las declaraciones cruzadas y acusaciones incendiarias ponen en jaque la unidad del oficialismo, mientras la vicepresidenta pone nerviosos a todos con una posible candidatura para el 2027 y con su irrestricta decisión de no abandonar el poder hasta el último dia de su gestión.
El epicentro de esta contienda política fue la reciente apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, donde el presidente Javier Milei dejó entrever, con un gesto directo hacia su vicepresidenta, que algunos "soñaban con abrazar el sillón de Rivadavia". Estas palabras no solo encendieron la mecha, sino que desataron un fuego extremo que consume a quien pase al lado.
Bullrich, exministra de Seguridad y ahora una de las senadoras más influyentes del espacio libertario, no se quedó callada. En una entrevista con LN+, lanzó una bomba que resonó en todo el arco político: "Villarruel, por las cosas que hace públicamente, va en otra dirección. Va como para el camino del peronismo", dijo sin titubear. Y agregó, con tono sarcástico: "Un peronismo que no sé si la va a aceptar o no, pero va para ese camino".
La ex Montonera también aprovechó para cuestionar la coherencia política de Villarruel y su lealtad al proyecto libertario: "Eso no es lo que votó la gente cuando votó a Milei y Villarruel", sentenció. Además, chicaneó con que estas actitudes podrían no ser nuevas: "Quizás esas ideas las tuvo siempre".
Bullrich dejó claro que está completamente odiada con la situación y expresó que, bajo su mirada, esto es "contrato electoral fraguado". La exministra también recordó los duros reveses sufridos en las elecciones legislativas bonaerenses de septiembre de 2025, insinuando que hubo quienes dentro del propio espacio celebraban las derrotas: "No sé quién es, pero había muchos cruzando los dedos para que nos vaya mal y nos caigamos".
Horas atrás de las declaraciones y la ola de hate, contra Villarruel, su respuesta no tardó en llegar y fiel a su estilo combativo, usó sus redes sociales oficiales para disparar munición gruesa contra sus detractores dentro del oficialismo. "Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar", escribió con contundencia.
Pero el enfrentamiento no terminó ahí. Villarruel tuvo un cruce directo con Luis Petri, quien la acusó públicamente de ser "funcional a la oposición" y de "apostar al fracaso del Gobierno". Petri también cuestionó su comportamiento durante el discurso de apertura de sesiones del presidente Milei, cuando Villarruel fue vista revisando su celular en varias ocasiones: "No me sorprende que esté fuera de lugar mientras el Presidente está haciendo la sesión inaugural, porque ha estado fuera de lugar durante dos años", lanzó Petri en una entrevista con TN.
Villarruel, lejos de quedarse callada, devolvió el golpe con una acusación explosiva: "Preocupante es que no responda aún por el vacío que dejó en IOSFA y que hizo su funcionario mendocino". Y añadió: "Dejó a cientos de miles de militares y familias sin atención médica en los confines del país. Creo que antes de divagar y comentar como una vecina chusma, debería ubicarse". Cabe aclarar que la mayoría de las historias que se subieron en la cuenta de la vice, estaban acompañadas por la canción Quieren Bajarme de Damas Gratis que tiene el estribillo: "Quieren bajarme y no saben cómo hacer...", a buen entendedor, pocas palabras.
"El que calla mientras un presidente acusa solo ejerce respeto", afirmó Victoria Villarruel en uno de sus mensajes más recientes. Y concluyó con una frase lapidaria: "Creo en la libertad y en que cada uno piense y diga lo que quiera, pero que lo demuestre porque de palabras vacías venimos desde hace décadas en la política y yo no represento el pasado", disparó la vicepresidenta hacia el centro del corazón de los hermanos Javier y Karina Milei.