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La CGT confirma paro nacional pero se divide entre movilizar o no: la palabra de Pablo Moyano

Este es el cuarto paro nacional de la central obrera en el gobierno de Javier Milei

18 Febrero de 2026 11:25
Última movilización de la CGT

La Confederación General del Trabajo (CGT) se prepara para una jornada de alta tensión este jueves, 19 de febrero, con el paro nacional convocado en rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de las fuerzas del cielo de Javier Milei. La medida promete ser "contundente" según Pablo Moyano, cosecretario general del Sindicato de Camioneros. 

Así las cosas, la CGT ofrecerá hoy, miércoles 18 de febrero, una conferencia de prensa en su histórica sede de Azopardo a las 11 de la mañana. Allí, los principales dirigentes buscarán unificar criterios y explicar los alcances de la huelga general que coincide con el tratamiento de la reforma en la Cámara de Diputados. Sin embargo, las tensiones internas entre los sindicatos que abogan por una movilización masiva y aquellos que prefieren limitarse al paro dejan entrever una fractura en la estrategia sindical.

Última movilización de la CGT

Moyano, uno de los líderes más combativos del movimiento obrero, ratificó la medida de fuerza y cuestionó duramente a los gobernadores que respaldaron el proyecto oficialista. En declaraciones radiales, el dirigente afirmó que la reforma laboral perjudica a los trabajadores en todos sus aspectos: "Se explicó reiteradamente todo lo negativo que tiene esta ley. No hay un solo artículo que beneficie a los trabajadores", sostuvo contundentemente. 

El conflicto se intensificó particularmente durante el debate sobre las licencias médicas, un punto que, según Moyano, terminó por dinamitar las posibilidades de diálogo entre la CGT y el oficialismo: "La CGT intentó dialogar, pero los gobernadores no escucharon", lamentó el camionero, quien también criticó a los mandatarios provinciales por priorizar acuerdos fiscales en detrimento de los derechos laborales y, en esa línea se posicionó: "Está bien que cada uno defienda lo suyo, pero no puede ser a costa de resignar derechos laborales", sentenció.

Pablo Moyano

La decisión de convocar al paro fue adoptada en una reunión virtual de urgencia entre los cotitulares de la central obrera. Sin embargo, se resolvió otorgar "libertad de acción" a los sindicatos que deseen movilizarse por su cuenta, una decisión que deja entrever las diferencias estratégicas dentro del movimiento sindical.

Mientras sectores nucleados en el Frente de Sindicatos Unidos —que reúne gremios de la CGT y las dos CTA— confirmaron que marcharán hacia el Congreso para rechazar el proyecto oficialista, otros gremios más moderados optaron por limitarse a la huelga sin movilización. Esta divergencia ha generado críticas desde sectores más combativos y organizaciones de izquierda, que cuestionan la falta de una acción unificada y masiva frente al Congreso. 

Represión en la última movilización de la CGT

Además del paro y las marchas previstas, Moyano adelantó que distintos sectores ya preparan amparos judiciales para frenar algunos artículos de la reforma laboral. Sin embargo, el dirigente dejó claro que la herramienta principal será la movilización en las calles: "Nos jugamos todo en la calle. Vamos a garantizar que el paro sea total para presionar a diputados y diputadas, especialmente a quienes dicen defender a los trabajadores y después votan en contra", expresó con determinación.

Moyano también reconoció que el paro debió haberse realizado durante el tratamiento del proyecto en el Senado: "Hoy la única estructura capaz de llevar adelante una medida de fuerza fuerte es la CGT acompañada por el resto de las centrales", afirmó.

Represión en la última movilización de la CGT

La conferencia de prensa de hoy será crucial para conocer los detalles finales del paro y entender cómo la CGT planea enfrentar una reforma que genera rechazo en amplios sectores del sindicalismo que ya confirmaron su participación como el gremio de transportes, la figurita difícil para la central obrera. La jornada del jueves se perfila como un momento bisagra tanto para los trabajadores como para el gobierno, que busca avanzar con una iniciativa polémica en medio de un clima social convulsionado.