El anuncio del cierre definitivo de la histórica planta de Fate S.A.I.C.I. en Virreyes -con 920 trabajadores despedidos- sacudió al mundo industrial y sindical. Pero el impacto más directo se sintió dentro de la propia fábrica: allí, entre operarios que llevan décadas en la línea de producción, la noticia cayó como una ruptura generacional. Uno de ellos es el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), Alejandro Crespo, que además trabaja en la planta desde hace más de dos décadas. Su reacción mezcla historia familiar, bronca y lectura política. "Ver una una fábrica de esta magnitud, con más de setenta años produciendo neumáticos, y siendo tan importante en el orden industrial nacional, que cierre sus puertas, o por lo menos pretenda hacerlo, dejando a tantas familias en la calle, con semejante espalda que se la dieron los propios trabajadores durante décadas que han dejado su esfuerzo aquí, es un hecho de injusticia de los que pocas veces uno ve", manifestó.
Para el dirigente, el cierre no es solo empresarial: forma parte de un contexto económico y político más amplio. "Se da en un marco de un gobierno que está atacando la mano de obra, las condiciones laborales, que deja la importación indiscriminada de neumáticos", explicó. El anuncio coincidió con la discusión parlamentaria de cambios en la legislación laboral durante el gobierno de Javier Milei. Para el gremio, no se trata de casualidad sino de un clima económico general. "Cuando se dan todos estos temas en forma simultánea, uno dice, ¿qué casualidad? La casualidad es todo un marco de situaciones donde todo lo que se está colocando perjudica al trabajador", remarcó.
El sindicalista describió un escenario donde las empresas dejan de invertir en producción y se orientan hacia negocios financieros o energéticos: "Las grandes empresas empiecen a mudar sus ganancias a otro tipo de inversión y no a la mano de obra, dejando al pobre trabajador argentino en la desocupación y a la pobreza". Pese a la magnitud del conflicto, el SUTNA todavía no recibió contacto de la central sindical. "Aún no tenemos el llamado de la CGT, pero desde acá llamamos la intervención de la central sindical, porque es un problema que le golpea a todo el pueblo".
El dirigente también planteó que el conflicto supera alineamientos internos dentro del sindicalismo. "La CGT tiene obligaciones irrenunciables con respecto a la situación que viven los trabajadores, y en este caso tiene que intervenir necesariamente en favor de los trabajadores". Y convocó a una respuesta colectiva. "Lo que tenemos que lograr es que todos los trabajadores del país entiendan que esta situación la solucionar unificando a todo el movimiento obrero".
El gremio había convocado medidas por la reforma laboral, pero el cierre cambió el eje inmediato. "Vamos a anunciar que paramos y tenemos una participación, pero el centro de la situación está en el reclamo que estamos teniendo en esta fábrica". Mientras la empresa argumenta pérdida de competitividad frente a importaciones y anuncia liquidación total, el sindicato lo interpreta como el síntoma de un modelo económico más amplio. Para los trabajadores, la discusión dejó de ser sectorial: pasó a representar el futuro de la industria nacional. El conflicto recién empieza y, según el propio dirigente, ya no es solo por una planta sino por el rumbo del empleo en el país.