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Política
Choque con los industriales

Milei contra los "empresarios prebendarios": apuntó contra Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla

En Nueva York, el presidente defendió la apertura de importaciones y vinculó la protección industrial con corrupción política.

10 Marzo de 2026 11:55
Javier Milei

El presidente Javier Milei volvió a escalar el conflicto con parte del empresariado argentino. Durante la inauguración de la Argentina Week 2026 en Nueva York, el mandatario calificó como "empresarios prebendarios" al CEO de Techint, Paolo Rocca, y al dueño de Fate, Javier Madanes Quintanilla. Los acusó de haber operado durante años en connivencia con la política para sostener un esquema de protección económica que, según su visión, perjudicó a los consumidores. 

Pero más allá del tono confrontativo, el discurso dejó expuestas las tensiones de fondo entre el programa libertario del Gobierno y los sectores industriales que históricamente se beneficiaron de barreras comerciales. En su intervención, Milei reconoció abiertamente el conflicto con algunos de los empresarios más influyentes del país. "Todos saben que en las últimas semanas tuve confrontaciones abiertas con Paolo Rocca, con Javier Madanes Quintanilla y con el sector textil", señaló.

Luego fue más allá y los definió con un término que en la jerga libertaria funciona casi como un anatema. "Lo que puedo decir es que los otros dos son empresarios prebendarios", sentenció. El Presidente argumentó que detrás de los reclamos de protección industrial existe un sistema que distorsiona precios y beneficia a pocos en detrimento de la sociedad: "Rocca, Madanes, en connivencia con políticos ladrones atacaron a muchos argentinos, pero se terminó. Se terminó la política corrupta".

El corazón del planteo presidencial gira en torno a su política de apertura comercial. Milei sostiene que la eliminación de barreras permitirá abaratar productos y redistribuir el ingreso hacia los consumidores. "Hay un problema asignativo. Están distorsionando los precios relativos, produciendo algo que no debería", explicó. En esa línea, defendió el impacto que -según su visión- tendrá la competencia externa.

El Presidente Javier Milei y la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, junto a los gobernadores

En ese sentido, advirtió:  "Si abren, ahora van a poder comprar a 100. Es cierto que ese sector va a ir a pérdida si no se reconvierte, y desaparece". Para el Gobierno, el resultado final sería un aumento del poder adquisitivo y una reasignación de recursos hacia actividades más productivas. "Si yo le devuelvo la libertad a los argentinos, van a asignar los recursos donde les conviene más. Van a pagar los neumáticos más baratos y el dinero disponible lo gastarán en otros bienes", sostuvo.

Y agregó: "Eso va a implicar que los salarios sean más altos porque los trabajadores van a sectores más productivos... y se benefician 48 millones de personas". Uno de los momentos más duros del discurso fue cuando Milei acusó a Madanes Quintanilla de presionar al Gobierno con despidos. "Al margen de que dicho empresario haya apretado al gobierno con que si no le corríamos las barreras iba a tirar a 900 trabajadores en la calle", dijo.

Según el Presidente, la amenaza se concretó en el peor momento político. "Un día antes de que la reforma laboral sea tratada en el Congreso nos tiró a los 900 trabajadores en la calle. No es un juego de niños", afirmó. La denuncia expone uno de los puntos más sensibles del debate: el impacto social que puede tener la apertura económica en sectores industriales con fuerte presencia laboral. 

Javier Milei

Milei también vinculó el sistema de protección industrial con prácticas corruptas de la política tradicional. "Si es tan evidente, entonces por qué hay un político que defiende esto. Es lógico: es corrupción", sostuvo. Incluso lanzó una acusación que alcanzó al kirchnerismo. "Los Kirchner cuando insultaban a Rocca no lo insultaban porque lo odiaran sino porque negociaban la coima", remarcó.  En la lógica del Presidente, las barreras comerciales no son solo una política económica equivocada, sino directamente un mecanismo de transferencia forzada. "Si la consecuencia de ellos es una barrera comercial, es un robo", afirmó.

Más allá del diagnóstico económico, el discurso estuvo atravesado por una justificación moral de las políticas oficiales. "Queremos hacer de Argentina el país más libre del mundo, pero hay restricciones morales", planteó. Según Milei, la legitimidad de las decisiones no depende de su impacto político. "Si alguna política que fuera justa tuviera una contracara negativa desde el punto de vista electoral, para eso soy un estoico", aseguró. El mandatario también defendió la estrategia macroeconómica del Gobierno, basada en el equilibrio fiscal y el pago de la deuda: "Vamos a seguir pagando, no vamos a ceder en esa política de honrar nuestros compromisos".

La disociación de Federico Sturzenegger

Y destacó que el ajuste permitió estabilizar la economía sin recurrir a medidas traumáticas del pasado. "Hemos logrado una estabilización exitosa sin tener que expropiar a nadie con Plan Bonex, corralitos o cualquiera de esas aberraciones".  El choque entre Milei y parte del empresariado no es solo una disputa personal. Refleja una tensión estructural: la transición desde un modelo económico basado en protección industrial hacia uno de apertura y competencia.  En ese proceso, las empresas acostumbradas a operar bajo el paraguas del Estado ven amenazado su esquema de negocios, mientras el Gobierno apuesta a que el mercado reasigne recursos de manera más eficiente. Mientras tanto, el Presidente eligió una estrategia política clara: confrontar."No tengo duda de que los buenos vamos a ganar", aseguró.