Más
Política
¿Querían ficción?

Milei redobló su curiosa estrategia digital: entre la épica artificial, la degradación del adversario, el circo y la absurdez

El Presidente volvió a apelar a contenidos generados con IA, combinando propaganda política, estética viral y ataques simbólicos que profundizan la polarización

16 Abril de 2026 12:40
Javier Milei

El presidente Javier Milei volvió a ubicarse en el centro de la escena digital, esta vez con la publicación de un video generado con inteligencia artificial que reaviva su narrativa de campaña, pero también muestra los límites -y riesgos- de su llamativa estrategia comunicacional. Lejos de la sobriedad institucional que suele esperarse de un jefe de Estado, el mandatario difundió en su cuenta de Instagram una pieza animada elaborada por IA que lo presenta bajo la figura de un león. "Hola a todos, yo soy el león", se presenta con su voz durante  los más de dos minutos que dura la pieza y mientras reinterpreta el mapa político argentino a través de representaciones animales. 

En ese esquema, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner aparece como un mono, el ex candidato a presiente Sergio Massa como un tigre  y el ex jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta como un reptil. La secuencia no se limita a una estética caricaturesca: también incluye referencias directas a su retórica electoral. "Me metí acá para despertar leones", se escucha, en línea con el discurso que el líder de la Libertad Avanza sostuvo durante su campaña. Pero el tono escala cuando la animación grafica a la militancia peronista como "monos" y al conjunto del pueblo argentino como "corderitos".

No es la primera, la segunda ni la tercera vez que el presidente recurre a esta clase de videos. Sin ir más lejos, días antes, el mandatario había compartido otra producción generada con IA, en la que se lo mostraba como un futbolista de élite atravesando un campo de juego plagado de obstáculos que simbolizan "pobreza", "inflación" o el "cepo". En esa narrativa, su gestión aparece como una carrera heroica en la que destruye barreras heredadas y avanza hacia la victoria. El guiño cultural no es menor: remite al mítico relato del "Barrilete Cósmico" de Víctor Hugo Morales sobre Diego Maradona, intentando apropiarse de esa épica popular. 

Sin embargo, aquí la hazaña no surge de la improvisación genial sino de una construcción algorítmica, cuidadosamente diseñada para el consumo digital. El punto más controvertido aparece en la representación de la oposición. Bajo el rótulo de "kukas", los simpatizantes del kirchnerismo son convertidos en cucarachas que el propio Milei aplasta en su recorrido. De esta manera, reduce al adversario político a una plaga, desplazando el debate de ideas hacia una lógica de eliminación simbólica. Este tipo de recursos, frecuentes en discursos de extrema polarización, adquieren una dimensión particularmente delicada cuando provienen de la máxima autoridad del país. 

Algunas de las reacciones al video de Milei

Desde hace un tiempo, la comunicación dejó de ser un canal de discusión democrática para transformarse en una herramienta de confrontación identitaria. Lo cierto es que este último video de animales, lejos de generar una adhesión masiva, provocó una ola de críticas en redes sociales. "El flaco está en la casa rosada subiendo videitos mientras su equipo se llena de guita con negociados, si se lo contás a un extranjero piensa que lo estás boludeando", escribió un usuario. Otro sintetizó con ironía: "Antes me enojaba, ahora me divierte lo ridículo que podés ser". Los comentarios se multiplicaron: "Ay no chicos, pensé que era joda"; "¿Otra vez toda la mañana boludeando con la IA?"; "Mamita, pobre Argentina! Qué baja está la vara"; "Sáquenle el celular". Incluso aparecieron voces de desencanto entre votantes: "Yo te voté pero ya te vas...".

Desde la perspectiva oficial, este tipo de contenidos cumple una doble función. Por un lado, traduce procesos económicos complejos en relatos simples, accesibles y emocionalmente potentes. Por otro, mantiene encendida la polarización, un recurso clave para consolidar el vínculo con su núcleo duro. Sin embargo, esa simplificación tiene un costo. La construcción de una épica digital basada en la confrontación permanente puede erosionar la calidad del debate público y profundizar las divisiones sociales, en un contexto ya atravesado por tensiones económicas y políticas. En un año atravesado por la expectativa del Mundial 2026, Milei parece haber decidido jugar el partido de la opinión pública con reglas propias: las de la viralización, la provocación y la narrativa épica.