El presidente de la Nación, Javier Milei, volvió a dar una entrevista ante una periodista amiga como Mariana Brey, donde defendió el brutal ajuste, insistió -siempre sin pruebas- con que sacó 14 millones de argentinos de la pobreza, defendió al procesado por enriquecimiento ilícito, su ex vocero y jefe de Gabinete Manuel Adorni y cuestionó a los futbolistas de la Selección argentina de fútbol por la bandera de "Las Malvinas son Argentinas". El papelón de sus declaraciones estuvo a la par de las preguntas condescendientes de la entrevistadora del programa A la Barbarossa de Telefe.
En sus eternas enumeraciones, Milei se enorgulleció de haber hecho un "ajuste de 15 puntos del PBI en seis meses y hasta se animó a asegurar que de los impuestos que se bajaron en el país se le devolvieron a los argentinos "100.000 millones de dólares". "Por eso la pobreza, en la frecuencia mensual, cuando sinceramos las variables fue del 57% y hoy está en el 29%. Sacamos 28 puntos porcentuales de la población de la pobreza. Es decir, sacamos 14 millones de argentinos de la pobreza", afirmó el presidente.
El bajísimo nivel de Brey y su defensa política al régimen libertario quedó en claro en todo momento, pero a la hora de las preguntas se hizo más que evidente. Después de una afirmación falsa como la que había lanzado Milei, ella preguntó: "¿Y van a seguir bajando impuestos?". Ni una consideración acerca de dónde están esos 100.000 millones de dólares, más que en la plata con la que se pagó la deuda externa y se financió una eterna fuga de capitales.
En ese sentido, Milei continuó con la defensa de su motosierra y otra elaboración sin sentido: la que asegura que la inflación del 54% de diciembre de 2023, era anualizada de más del 17.000%. El cálculo, rebatido por economistas de todo tipo y color durante años, además se chocó con otra realidad: la inflación continúa y no hay perspectivas de que se frene definitivamente como anunciaba en su campaña electoral.
Cuando se comparan los precios de su asunción hasta hoy, los datos dejan muy golpeado al pronóstico, que sólo se sostiene por la altísima inflación que había durante el gobierno de Alberto Fernández. Según aseguró Milei, "la economía argentina creció más del 10%" desde que asumió. "Esto no quiere decir que nos convertimos en Suiza. No quiere decir que hemos llegado. Pero quiere decir que vamos por el camino correcto", confirmó el mandatario.
La complicidad de Brey se hizo evidente cuando el economista aseguró haber echado a "75 mil ñoquis", en relación a los trabajadores estatales despedidos por su motosierra. Aunque ese silencio ni siquiera es comparable con el papel patético que llevó adelante cuando se metió el tema de Manuel Adorni en la entrevista, el cual ella ingresó cuando le preguntó si había estado en contacto recientemente con él.
"Hablé hace muy poco. Pero lo que ocurre es que en el último tramo estuve con muchos viajes y muchas actividades y no he podido verlo. Pero sí, yo no tengo problemas. Para mí Adorni es honesto. De hecho, me parece la desproporción que hubo es sólo por el hecho que tocó el ego de los periodistas", soltó sin ponerse colorado Milei.
El murmullo de afirmación de la periodista oficialista fue algo lamentable en el sentido de que ni siquiera se animó a negar que es la Justicia la que procesó al ex funcionario por enriquecimiento ilícito y que no fueron "los periodistas de ego herido" quienes no pudieron explicar el salto patrimonial más que con excusas que lo llevaron a perder el apoyo político por parte de todo el arco oficialista.
"Porque, en el fondo, todo el desastre fue porque dijo 'ustedes son sólo periodistas' y se ofendieron. A mí si me dijeras 'vos sos sólo economista', yo me siento orgulloso. Si estoy orgulloso de ser economista", insistió un Milei que sostuvo al procesado ex jefe de Gabinete aún cuando las versiones de que no le soltaba la mano porque hablaría de él y de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se hicieron inevitables.
La bandera de Malvinas y la crítica a los "barrabravas termocefálicos mononeuronales"
El eje Malvinas fue uno de los momentos más tensos de Milei y de la entrevistadora, por las constantes contradicciones del presidente y la falta de tenacidad de la periodista para ahondar en ellas. Si bien por momentos el mandatario aseguró entender que los jugadores podían sacar la bandera de Malvinas y defenderlas, por otro lanzó frases como que "esas bravuconadas propias de un barrabrava termocefálico mononeuronal, no llevan a ningún lado".
"¿Le puede haber traído algún tipo de problema a los jugadores haber extendido la bandera de las Malvinas?", le preguntó Brey. "A ver. Esa es otra parte de la discusión. Te lo voy a hacer con una reflexión del cantante solita que más me gusta a mí: Elvis Presley. Era una súper estrella y en un reportaje le preguntan sobre la Guerra de Vietnam. ¿Sabe qué le dice Elvis? 'Mire, yo no opino de política. Yo soy alguien que se dedica al entretenimiento'. Es decir: no está bueno mezclar el agua con el aceite. Es un deporte, es un juego. Mezclar eso es un problema", confirmó más adelante Milei.
En ese sentido, defendió la política libertaria en torno al reclamo histórico de soberanía y aseguró que su gobierno fue el que logró "los mayores avances de la historia" en esa causa. "Hemos logrado que la ONU obligue a Inglaterra a sentarse con nosotros", indicó. "¿Eso va a suceder?", preguntó Brey. "Ya sucedió. Ahora hay que sentarse", respondió de forma contradictoria.
Antes había sido muy duro nuevamente con los futbolistas y hasta negó la importancia de Diego Armando Maradona y la victoria del Mundial de México '86. "En la política, en lugar de tratar de ir y rascar el fondo de la olla de manera miserable, tiene que guardar la compostura. Porque, sabe qué, el gol de Maradona a los ingleses -el que usted quiera de los dos-, como resultado de ese gol no nos devolvieron Las Malvinas", comparó, en un ataque a uno de los gestos más sagrados de la historia del deporte nacional.
Un ping pong lamentable
Antes de finalizar, Brey le hizo un ping pong "por sí o por no", aunque luego de que Milei rechace la frase por recordarle al debate con Sergio Massa en el que se quedó sin respuestas, retrocedió en chancletas para no ofenderlo. Las preguntas allí, fueron de un tenor tan cómplice y oficialista, que hasta Luis Majul quedó como un periodista incisivo.
"¿Se reconcilió con Fátima Florez?", quiso saber. "Tengo una vida tan demandante que no puedo tener una relación razonable con nadie. Esa es mi realidad. Mi agenda es pública, ¿qué más quieren?", contestó Milei. "¿Le gustaría casarse alguna vez?", continuó Brey. "No lo descarto", reconoció el mandatario.
"¿(Lionel) Messi para el 2030 no lo sueña?", "¿Usted le parece? A mí me encanta verlo. Pero me parece que habrá empezado a jugar a los 9 años. ¡Lleva 30 años jugando al fútbol! Me parece que debe querer hacer otras cosas. Déjelo en paz y libre y que elija lo que quiera", consideró Milei, casi en un pedido implícito de jubilación. "¿Milanesas con (Mauricio) Macri?", le preguntaron al presidente. "Hace rato que no comemos. Esas cosas pasan", reconoció
"¿Se terminó la motosierra?, preguntó la entrevistadora. "No, la motosierra no se apaga nunca. ¿Vos sabés lo que es la experiencia de que vino (Kristalina) Georgieva y se encuentra la motosierra en el escritorio? En la historia de la humanidad, ¿cuándo viste un político que quiere bajar el gasto y devolverle la libertad a la gente? Todos los políticos quieren gastar. No, yo le quiero devolver el dinero a la gente", respondió, sin todavía explicar en qué le volvió a "la gente" el ajuste que "la gente" sufrió.
"¿Mariana Brey entrevistándolo por tercera vez?", preguntó con la mayor ingenuidad la periodista. "¡Sí, claro!", respondió un envalentonado Javier Milei. "¿Cómo le gustaría que lo recuerden?", soltó la periodista amiga. "Como aquel que tomó un país decadente y generó el cambio de rumbo que va a hacer grande a la Argentina nuevamente", cerró el mandatario, con un escenario completamente diferente al que vio en las respuestas.