Durante el Mundial 2026 se instaló una supuesta campaña antiargentina que, según varios informes, no fue orquestada. La tensión escaló cuando Javier Milei insultó al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y apuntó contra la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum, a quienes acusó de formar parte de esa maniobra. Sin embargo, mientras el Gobierno denunciaba una campaña contra la Argentina, comenzó a desplegar medidas contra determinados grupos migrantes.
Para comprender qué significa que una política sea antimigratoria y cómo impacta en la vida cotidiana, BigBang habló con Lourdes Rivadeneyra, Maestranda en Comunicación y DDHH, Coordinadora Nacional de la Red Nacional de Migrantes y Refugiadxs, responsable del Dpto de Trabajadores Migrantes de la CTA y también es profesora danzas peruanas

Rivadeneyra explicó que el racismo existe en la Argentina, pero aclaró que no representa a toda la sociedad. "Decir que somos un país racista y digo somos sin haber nacido en este país, pero con los 32 años de vivir, que creo que me lo habilita a decir somos", sostuvo.
La referente de AMMIRA definió al racismo como "un problema estructural" que se exacerba cuando llegan gobiernos "violentos, discriminadores, con un discurso de odio, que habilita a la sociedad a que está bien discriminar, está bien ser racista, está bien ser violento".

Su propia historia expone el problema: "Particularmente yo viví la semana que llegué a la Argentina una situación con un policía que me paró, me pidió documento, y al preguntarle por qué me pedía documento, me dijo 'porque en Argentina no hay negros ni indios y usted no es argentina'", relató. Según explicó, el episodio estuvo vinculado directamente con su color de piel.
Pero también remarcó que esa experiencia no define a todo el pueblo argentino: "Pero así como ese policía yo también recibí de muchas personas -que fueron los más- abrazos y recibimientos muy amorosos. Yo me sentí muy abrazada por la Argentina", afirmó.

En ese sentido, cuestionó que la supuesta campaña antiargentina sea utilizada como argumento para avanzar contra las comunidades migrantes: "La verdad no sé si hay una campaña y en todo caso llega medio tarde ese DNU porque fue por el tema del Mundial", señaló Rivadeneyra. "Yo creo que simplemente se está usando eso para seguir yendo en contra de la comunidad migrante de a pie", agregó. La expresión apunta a una diferencia central: las medidas no impactarían de la misma manera sobre quienes tienen recursos para invertir o comprar propiedades que sobre quienes trabajan, estudian y se trasladan diariamente en el país.
"Hay migrantes que tienen la libertad de comprarse toda la Patagonia, hay acuerdos donde se están recibiendo a muchos migrantes y se les está dando muchas hectáreas para que vivan", planteó y, en la misma línea contrapuso: "Pero todo esto no pasa con los migrantes y las migrantes de a pie que cruzamos en colectivo y que no venimos con 500 mil dólares para comprar la ciudadanía".

¿Qué significa, entonces, que una medida sea antimigratoria? No se trata únicamente de una norma que regule el ingreso o la permanencia de extranjeros. El concepto también puede describir políticas que restringen derechos, dificultan el acceso a la salud o la educación, habilitan expulsiones por motivos ambiguos o construyen a las personas migrantes como una amenaza.
Para Rivadeneyra, el DNU 681/2026 forma parte de una secuencia más amplia de decisiones: "Son totalmente anti migratorias, pero migratorias de los migrantes de a pie y totalmente persecutorias", afirmó. También recordó que el Gobierno había impulsado en 2025 el DNU 366, que modificó aspectos de la ley migratoria y de la ley de ciudadanía.

La entrevistada cuestionó además el avance sobre derechos básicos: "Hoy si no tenés documento permanente no podés atenderte en los hospitales", sostuvo, y denunció que desde la llegada de Milei existe "toda una campaña en contra de la comunidad migrante haciéndonos ver como delincuentes".
Rivadeneyra también apuntó contra las contradicciones del Gobierno en materia de discriminación: "Él habla de que no va a aceptar que se diga racistas o discriminatorios, pero fue el primero que ni bien llegó cerró el INADI, por ejemplo", afirmó y agregó: "Ahora toma la ley antidiscriminatoria y después decía que era basura. No se le entiende, porque va usando estas herramientas como a él le sirve o para querer instalar algo".

La referenta consideró que el nacionalismo utilizado por el Gobierno puede convertirse en una amenaza para la democracia: "No hay ninguna reivindicación nacionalista, es un uso un mal uso nada más. Y que es peligrosa sí, que es peligrosa sí. Nacionalista con Z", expresó, aunque advirtió: "Y que es peligrosa sí, que es peligrosa sí".
Para explicar la gravedad de ese discurso, recordó un hecho violento contra personas migrantes y mencionó pintadas con la consigna "Mata un boliviano y es patria". También relató que en 2001 una mujer boliviana y su hijo fueron arrojados de un tren al grito de "Boliviana de mierda, volvete a tu país" y murieron. "La realidad es que sí me preocupa, creo que es muy peligroso ese nacionalismo. Él sigue profundizando en crear un enemigo interno para culparlo de todo lo que no está bien en este país", sostuvo Rivadeneyra.

La defensa del derecho a migrar no implica negar los debates sobre fronteras, documentación o políticas públicas. Significa recordar que las personas migrantes tienen derechos humanos, no son una categoría descartable y no pueden convertirse en el blanco de una estrategia política basada en el miedo, la sospecha o la discriminación. "Lo que sí me gustaría que quede claro es que sí hay racismo, pero eso no habla de todo el pueblo argentino", concluyó la referente de AMMIRA. Y cerró con una distinción contundente: "El pueblo argentino es una cosa y los gobiernos son otras. Hay gobiernos que se parecen más a su pueblo y los que no -y se parecen solo a una pequeña porción- son los peores, son los que generan todo esto y más cuando son cipayos que quieren quedar bien con el norte", cerró con contundencia Lourdes Rivadeneyra.