El presidente Javier Milei se encuentra envalentonado con la idea de ser reelecto en 2027 y, en ese sentido, tiene un plan a corto plazo para lograrlo. En el discurso que brindó en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en el marco de su 172 aniversario, el mandatario criticó que no se haya avanzado con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada y prometió 100 años de liberalismo. A su vez tuvo dos cruces con personas del público que lo criticaron e intentó amedrentarlas con insultos. El "operativo silencio" ante sus detractores es una de las patas para coronar en la elección y la reforma electoral, la otra.
"Se vienen 100 años de liberialismo", lanzó, completamente envalentonado, el líder de La Libertad Avanza (LLA), en un discurso en la que repartió palos a los senadores que impidieron que avance el proyecto que busca reformar la Ley de Tierras y dar rienda libre a la extranjerización de los recursos naturales estratégicos. Esta primera traba parlamentario, es la antesala de la suspensión de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que tiene en carpeta, de la mano de habilitar colectoras para los gobernadores que quieran colgarse de su boleta. Un combo con el que pretende enterrar a un peronismo dividido y enfrentado.
El problema objetivo que tiene es la economía real y un modelo en el que pocos sectores salen victoriosos, mientras cada vez más trabajadores apelan a un pluriempleo feroz y ven en "el fin de la inflación" algo cada vez más parecido al relato del kirchnerismo que tanto cuestionaron. Estas diferencias son tan evidentes que durante el discurso en la bolsa dos personas gritaron desde el público con críticas a lo que enarbolaba el mandatario. Su respuesta fue la de silenciarlos con agresiones y tildarlos de "kukas", algo que hasta el momento sirvió, pero que pierde fuerza al mismo ritmo que el bolsillo.
"Para tener un stock de capital mínimo, necesitan antes generar ingresos y ahorrar. Por lo tanto, si ustedes tienen una sociedad que despilfarra el dinero, que no ahorra, por más que generen ingresos, no van a poder crecer. Si ustedes tienen un gobierno asquerosamente populista que genera quince puntos de déficit fiscal en términos de PBI, se van a estrellar", había dicho Milei, justo antes de la primera interrupción. "No, ahora no, antes. Nosotros salimos de eso, justamente. Hicimos ese ajuste que los malditos populistas dejaron plantada la bomba", agregó como respuesta.
Aunque no terminó allí, ya que luego redobló la apuesta y le prometió la gesta electoral: "Voy a terminar este mandato, voy a ser reelecto y voy a tener cuatro años más. Y te voy a dar una mala noticia adicional. Estamos sentando las bases para cien años de liberalismo. Por lo tanto, si no te gusta, andate a Cuba". La dinámica ofensiva volvió a verse cuando le contestó a la siguiente voz que lo cuestionó en público: "¿Por qué no te alquilas un salón y te vas ahí si tenés tanta gana de hablar? En la época en que yo no era presidente, daba conferencias para mil, dos mil y hasta diez mil personas. Tenés una carrera si te gusta hablar tanto, kuka".
El proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada esconde la misma falacia que el modelo liberal: no se trata de la propiedad privada en sí sino de defender a quienes tienen más propiedad privada. "Respetar el derecho de propiedad es lo que va a permitir ahorrar, invertir, crecer y convertirnos en una potencia nuevamente", es la promesa. Aunque, según el borrador número 15 del proyecto, el centro está en otro lado, en ampliar la posibilidad de adquisición de tierras por parte de las potencias extranjeras.