La interna libertaria dejó de ser un rumor de pasillo para convertirse en una guerra abierta, descarnada y completamente pública. Y esta vez no explotó en una reunión reservada ni detrás de una puerta de Casa Rosada: estalló directamente en X, con cuentas anónimas, acusaciones de operaciones internas, carpetazos digitales y una catarata de insultos entre dirigentes y militantes del propio oficialismo.
El protagonista inesperado del escándalo fue Martín Menem, quien mientras en televisión salía a cuestionar a Mauricio Macri y a desactivar rumores sobre una eventual candidatura presidencial del líder del PRO, en redes sociales quedaba atrapado en una explosiva operación interna comandada por el entorno de Santiago Caputo. Todo comenzó el sábado por la noche, cuando desde la cuenta @slcaputo -atribuida al poderoso asesor presidencial- apareció una respuesta demoledora contra el usuario anónimo @PeriodistaRufus, un perfil de X con apenas un centenar de seguidores que venía publicando críticas contra distintos funcionarios libertarios y empresarios cercanos al Gobierno. "Qué gagá @PeriodistaRufus", disparó la cuenta vinculada a Caputo.
Pero el verdadero misil llegó después: según el entorno del asesor, uno de sus colaboradores, Manuel Vidal, descubrió que el perfil anónimo derivaba directamente al Instagram oficial de Martín Menem. La revelación funcionó como una bomba de racimo dentro del ecosistema libertario. Inmediatamente, las huestes digitales de Las Fuerzas del Cielo -el ejército de trolls, streamers y militantes virtuales alineados con Santiago Caputo- salieron en masa a instalar que @PeriodistaRufus era una "blue", como llaman dentro del oficialismo a las cuentas falsas utilizadas para operar políticamente desde el anonimato.
Y el contenido de la cuenta eliminada empeoró todo. En cuestión de horas empezaron a circular capturas de decenas de posteos donde el usuario atribuido a Menem criticaba con dureza al propio Gobierno nacional. Había ataques directos contra Santiago Caputo, cuestionamientos al streamer Gordo Dan, burlas al diputado bonaerense Agustín Romo y críticas feroces contra funcionarios del gabinete. Tampoco se salvaban Patricia Bullrich, Sandra Pettovello ni el ministro de Economía Luis Caputo. Incluso aparecieron referencias irónicas a los perros de Javier Milei, uno de los temas más sensibles para el mandatario.
Pero mientras la cuenta golpeaba a medio Gobierno, los elogios estaban reservados exclusivamente para Karina Milei. "Impresionante el liderazgo y la capacidad de formación que tiene Karina Milei. Pocos lo entienden y muchos operan", decía uno de los posteos rescatados antes de que la cuenta desapareciera. La lectura interna fue inmediata: el perfil funcionaba como un instrumento de la facción política alineada con la hermana del presidente Javier Milei y los Menem para atacar al sector que responde a Santiago Caputo. Con el escándalo ya fuera de control, la cuenta @PeriodistaRufus fue eliminada.
Pero para entonces era demasiado tarde. X ya estaba inundado de capturas y archivos recuperados por usuarios libertarios en plena guerra civil digital. "Borrar la cuenta lo único que confirma es que es de ustedes, mogólicos", escribió la cuenta atribuida a Santiago Caputo, profundizando todavía más el nivel de violencia verbal dentro del oficialismo. La dirigente libertaria Macarena Alifraco, también cercana al asesor presidencial, se sumó a la ofensiva con otro mensaje brutal: "Qué falta total de respeto al concepto de 'cuenta fake' que era ese diario íntimo de confesiones notablemente resentidas y vergonzosamente afeminadas. Una grasada total".
Mientras tanto, otros referentes del universo libertario empezaron a aportar nuevas "pruebas" digitales para incriminar a Menem. El abogado Alejandro Sarubbi Benítez, conocido en redes como Gordo Leyes y figura del streaming oficialista Carajo, rescató un misterioso posteo de apenas tres letras publicado por la cuenta: "JBM". La interpretación fue inmediata. El mensaje había sido publicado días antes de la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia, un movimiento político leído como un triunfo de Karina Milei y los Menem sobre el sector de Santiago Caputo, que impulsaba a Guillermo Montenegro para ese cargo.
La interna, que hasta hace pocos meses se escondía detrás de sonrisas de campaña y discursos libertarios de unidad, ahora aparece completamente desatada. Y lo más llamativo es que el enfrentamiento ya ni siquiera se disimula: se libra públicamente, con cuentas anónimas, filtraciones, carpetazos y ejércitos digitales actuando como facciones de una guerra permanente. En el medio quedó Martín Menem, que tiempo atrás había negado enfáticamente manejar perfiles falsos. Sentado en el programa de Luis Majul por la pantalla de LN+, había intentado despegarse de las acusaciones. "Es otra estupidez que anduvo circulando. Tengo una sola cuenta de Twitter, la manejo yo. Punto. Hay gente que trabaja en Twiitter y hay gente que boludea todo el tiempo. Yo trabajo en la Cámara de Diputados y cuando tengo que subir algo, lo subo. Hay un montón de operación y contraoperación", había asegurado por aquel entonces.