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Política
Giro geopolítico en suspenso

Washington evalúa usar Malvinas como ficha de presión y en Reino Unido pusieron el grito en el cielo

Una filtración del Pentágono encendió alarmas globales: Estados Unidos podría revisar su respaldo histórico al Reino Unido sobre las Islas Malvinas en medio de tensiones por la guerra contra Irán.

24 Abril de 2026 12:39
Washington evalúa usar Malvinas como ficha de presión

Una revelación filtrada desde el corazón del poder militar estadounidense volvió a colocar a las Islas Malvinas en el centro de una disputa internacional que excede largamente a la Argentina. Según documentos internos del Pentágono, la administración de Donald Trump analiza retirar el respaldo diplomático tradicional a la soberanía británica sobre el archipiélago, en lo que sería un giro histórico en la política exterior de Washington.

Washington evalúa usar Malvinas como ficha de presión

La versión, difundida originalmente por Reuters, no surge de una revisión de principios sino de una lógica de castigo: la negativa del Reino Unido a sumarse a operaciones militares contra Irán habría desatado una serie de represalias en estudio. Entre ellas, la posibilidad de reconsiderar el apoyo a lo que el propio informe define como "posesiones imperiales" europeas. 

Actualmente, Estados Unidos reconoce la administración de facto británica sobre las islas, aunque admite la existencia del reclamo argentino. Sin embargo, el eventual cambio de postura no parece responder a una reivindicación histórica ni a un replanteo jurídico, sino a una jugada táctica dentro de la tensión creciente con aliados de la OTAN.

En ese marco, el presidente Javier Milei buscó posicionarse en sintonía con Washington y reafirmar su discurso soberano: "Nosotros estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina. La soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo de manera criteriosa, hay que hacerlo con cerebro". Y agregó, citando una máxima: "Cerebro frío al servicio de corazón caliente".

Pero mientras en Buenos Aires se celebra cualquier gesto que parezca favorable, en Londres la respuesta fue inmediata y contundente. Desde el entorno del primer ministro británico desestimaron cualquier cambio de escenario. "No podríamos ser más claros sobre la postura del Reino Unido respecto a las Islas Falkland. Es una posición de larga data y no ha cambiado", afirmaron. Y remarcaron: "El derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial y la soberanía recae en el Reino Unido". 

En ese contexto, remarcaron que "ssa ha sido nuestra postura constante y seguirá siéndolo". En la misma línea, la canciller británica, Yvette Cooper, reforzó el mensaje: "Las Islas Malvinas son británicas; la soberanía reside en el Reino Unido, y la autodeterminación reside en los isleños". De esta manera, el futuro diplomático de las islas podría estar siendo evaluado no en función del derecho internacional ni de la histórica disputa con Argentina, sino como moneda de cambio en una negociación geopolítica.

Un correo interno del Pentágono, citado en los informes, sugiere explícitamente la posibilidad de aplicar "medidas de presión" sobre aliados que no acompañen las estrategias militares de Estados Unidos. "Como ha dicho el presidente Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no han estado ahí para nosotros", sostuvo el vocero del Pentágono. Y agregó que se buscan "opciones creíbles" para que los socios dejen de ser "un tigre de papel".

Donald Trump

Así, el reclamo argentino por Malvinas -históricamente anclado en argumentos diplomáticos y jurídicos- corre el riesgo de quedar subordinado a intereses ajenos. Más que un reconocimiento genuino, lo que asoma es una disputa de poder donde las islas vuelven a ser una ficha en un tablero global. En ese escenario, la duda no es solo qué hará Estados Unidos, sino hasta qué punto la Argentina puede capitalizar un movimiento que, lejos de responder a su causa, parece motivado por una pulseada entre potencias.