La despedida de un animal doméstico es un evento de esos que no se pueden explicar y sólo quienes lo han vivido -y sufrido- entienden lo que significa. De esta sabiduría popular estuvieron nutridas las despedidas que hicieron Pedro Alfonso y Paula Chaves de su bulldog francés de 15 años llamado Moro. Tanto el productor como la modelo dejaron fuertes recuerdos y agradecimientos por su compañía en sus redes sociales.
El perrito de color negro y una marcadas canas en su hocico había perdido mucha fuerza en los últimos tiempos, de acuerdo al o que describió Chaves, quien contó cómo tuvo que llamar a la veterniaria un mes atrás para que se presente en su hogar, porque Moro no se podía mover. Este último martes, ya no resistió y se fue acompañado por la pareja que lo crió.
"Lo crié en el cuello porque era muy bebé cuando me lo regalaron. Mucho tiempo no quiso más estar pegado. Y ahora todo volvió ahí, donde siempre estuvo. Te amo, Moro", publicó la modelo momentos antes de que el animal fallezca, con un tierno video en el cual su mascota reposa pacíficamente sobre ella. Luego subió un compilado de cuando lo llevaron a conocer el mar y en reposo junto a sus hijos, ya más adentrado en edad. Todo con Adiós Nonino de Astor Piazzolla de fondo.
"Y te fuiste Moro. En paz. Nos hiciste muy felices y te vamos a extrañar siempre. Gracias por ser tan compañero. Por hacernos reír tanto. Por acompañar a nuestros hijos a crecer. Y por ser la unión y el principio de esta familia. Tan inteligente, tanto como para dejarnos despedirte junto a Pau. Juntos, los tres, con amor y paz. Fuiste único, Morito", le dedicó Alfonso en la publicación que realizó en Instagram.
La fama del animal había llegado desde muy pequeño, ya que había sido parte del coqueteo público que Alfonso tuvo con Chaves en 2010, cuando comenzó su relación casi a partir de un sketch del Bailando por un Sueño que los unía. Al igual que la película Marley y yo, la historia del bulldog francés de ahí en adelante, pareció salida de Hollywood, ya que duplicó el promedio de vida de su raza, que vive de seis a ocho años. Aunque eso tenía una razón de ser para la familia
"El día que entré en trabajo de parto con mi segundo hijo, Moro se tomó todo el líquido amniótico lleno de células madre", relató Paula en Olga, cuando intentó explicar la longevidad de Moro. "Yo rompí bolsa en mi casa. El perro se tomó el charco entero de líquido amniótico", repitió. "Por eso está vivo", aseguró.