La causa por la muerte de La Tota Santillán volvió a sacudirse. Y esta vez no fue por un informe judicial, sino por la voz más cercana: la de su propio hermano. Horacio Carías habló públicamente tras la aparición de un pendrive que el conductor habría dejado antes de morir. Pero lejos de llevar calma, sus palabras profundizaron las sospechas y apuntaron directamente contra la investigación. "La sensación es que alguien, una mano pesada, está tapando un montón de cosas. Está tapando. Hay muchas cosas", analizó en una entrevista con Juan Etchegoyen en "Mitre Live".
El nuevo elemento -un dispositivo que podría contener información clave- abrió una puerta que la familia venía reclamando desde hace tiempo. Sin embargo, Carías fue más allá y advirtió que no se trata de un hallazgo aislado. "El pendrive es el que vos decís... pero hay muchas cosas, mucho más grandes que las que estaban en el teléfono de él", detallói y adviretió: "Hay más pendrive, no uno solo". El planteo introduce una idea inquietante: que existiría más material aún no incorporado a la causa.
El hermano del conductor también cuestionó el manejo de pruebas clave, especialmente el teléfono celular de Santillán, que permanece bajo custodia judicial. "El teléfono apareció no sé dónde y se lo llevaron y no le sacaron nada, tienen la mitad de las cosas". Y fue más directo aún: "Hay muchas cosas raras que hacen. La misma justicia". Las declaraciones apuntan a un posible problema en la cadena de custodia o en el tratamiento de la evidencia, uno de los puntos más sensibles de cualquier investigación.
Pero el momento más fuerte de la entrevista llegó cuando Carías descartó de plano las hipótesis iniciales de accidente o suicidio. "Él no se quitó la vida. Se la quitaron la vida". Y reforzó su postura con una afirmación categórica: "Yo toda la vida vivo con mi hermano y sé que mi hermano jamás se quiso matar ni tuvo intenciones de matarse". La frase no deja margen para interpretaciones. Para la familia, se trató de un crimen.
Carías incluso reconstruyó lo que, según su convicción, ocurrió aquella noche: "Entraron a la casa y lo desmayaron. Hicieron lo que quisieron. Lo rociaron y lo quemaron. Pero más que seguro". El cuerpo de Santillán fue hallado con el 90% del cuerpo quemado, sin signos de defensa y con presencia de líquido inflamable. Un cuadro que, combinado con la aparición de audios con amenazas previas -incluyendo frases como "¿Vos querés que yo te prenda fuego?"-, vuelve a poner en discusión la hipótesis original. El hermano del conductor también apuntó hacia el entorno más cercano: "Lo vendieron, lo vendieron por dos monedas, lo entregaron".
Y agregó un elemento aún más grave: "Hay una persona muy poderosa de mucha plata". Sin dar nombres, Carías desliza la existencia de intereses mayores detrás del caso, lo que explicaría -según su visión- la lentitud de la investigación. La causa sigue abierta en la UFI N°6 del Departamento Judicial de Morón, con el fiscal Patricio Ventricelli al frente. Sin embargo, la familia insiste en que el expediente no refleja la complejidad del caso. "La investigación va muy lenta".
A esto se suman elementos que generan nuevas dudas: la reactivación de la línea telefónica del conductor, audios que aún no fueron incorporados formalmente y ahora, la aparición de dispositivos que podrían contener información clave. Carías reconoció que atraviesa "sensaciones encontradas": por un lado, la expectativa de que la verdad salga a la luz; por el otro, el dolor de confirmar lo que sospecha desde el principio. "Yo ya más o menos me di cuenta de las cosas", detaca Carías.
La aparición del pendrive, los audios con amenazas y las denuncias públicas de la familia reconfiguran el escenario. Lo que durante meses osciló entre accidente y suicidio ahora vuelve a abrir una tercera hipótesis con fuerza: homicidio. Y en ese marco, la presión sobre la Justicia crece.