Rodolfo Ranni cobró notoriedad en los últimos semanas tras confesar que vivirá hasta los 105 años porque así lo tiene decretado y porque se lo prometió a una de sus hijas. Como para mantenerse activo a sus 88, el actor continúa con giras teatrales en las que lleva el teatro a todo el país, sin importar el tamaño de los pueblos y sus escenarios. Así lo hace en la actualidad junto con su colega Luisa Albinoni en la obra "Negociemos, una historia de amor", una pieza escrita por Alicia Muñoz y dirigida por Ernesto Medela.
La obra profundiza sobre el concepto de que el amor no tiene edad y narra el encuentro de dos adultos mayores que se amaron cuando eran jóvenes y que se reencontraron en su vejez. Con esa puesta recorren todo tipo de poblaciones y obtienen una ganancia que no tiene comparación en relación a lo económico: el afecto del público que durante tantos años los disfrutó por la televisión, en la época dorada de las ficciones.
Al mismo tiempo, el actor está convencido de que las producciones artísticas televisivas como las que protagonizó durante tantos años volverán y tiene como parámetro que uno de los programas más vistos de la televisión por cable es Matrimonios y algo más de canal Volver, que lo tuvo como integrante y que contaba insólitas vivencias de parejas en formato de sketch, con la picardía del humor argentino de los 80.
En una conversación con BigBang, Ranni lamentó que haya estrellas de su época que trabajen en aplicaciones como Uber, aunque defendió que lo hagan por el deber de mantener a su familia. El artista con más de 75 años de carrera no se resignó y, ante la inclemencia de la época con sus pares, rechazó el mundo de las ficciones monopolizadas por los streamings: "Las plataformas se las dejo a Kinky Boots".
Hay pueblos en los cuales la gente nunca salió, nunca vio teatro, y para nosotros eso es una emoción hermosa
¿Cómo es la recepción de las y los argentinos que ven "Negociemos, una historia de amor"?
- Tiene que ver bastante con la situación que están viviendo los actores en este momento, que no hay ficción, que no hay televisión y lo único que nos queda es el teatro. La gente quiere ver a sus actores. Nosotros con el productor Damián Sequeira hace seis años que estamos haciendo gira por el interior. Lo hicimos en plena pandemia inclusive. Y le llevamos el teatro a la vuelta de la casa a la gente y eso lo agradece mucho. Hay pueblos en los cuales la gente nunca salió, nunca vio teatro. Y para nosotros eso es una emoción hermosa y para la gente te imaginás. A uno hace tantos años que lo ven en la cocina de su casa que ya es como de la familia.
A vos especialmente en la cocina te vieron hasta cocinando.
- Además me vieron cocinando. Fue una experiencia que me encantó, que me divertí mucho y la pasé bien.
¿Qué razones encontrás de que no haya ficción en la televisión?
- Según me dicen los productores con los que hablo es que no dan los costos. Y yo de pronto veo que hacen programas de entretenimiento con una escenografía que debe costar un huevazo. Y yo siempre les digo: "¿Por qué no hacen una ficción con actores?". Pagando el mínimo que estipula la Asociación Argentina de Actores creo que hay una cola de 10 cuadras de primerísimas figuras para actuar. Hay gente que está trabajando de Uber, viejo. Uno de los programas más exitosos de la televisión en este momento es del canal Volver. Por eso la gente viene a vernos al teatro: la gente quiere ver a sus actores, gracias a dios.
Te hablan de costos, ¿es porque la ficción no pagaría los costos o porque otros productos dejan más plata?
- No tengo idea. No estoy en producción. Pero ahora me contaron que la Televisión Pública está remasterizando Hombres en Pugna, cuando hice de (Justo José de) Urquiza, y El Nueve va a remasterizar una novela de Luisa Kullock, y eso va a tener un gran éxito. Y cuando eso tenga éxito vas a ver que los canales van a empezar a hacer ficción. Siempre pasó. Aun cuando la televisión funcionaba. Si un canal hacía un programa musical y era un éxito, todos los demás hacían programas musicales.
Pagando el mínimo que estipula la Asociación Argentina de Actores creo que hay una cola de 10 cuadras de primerísimas figuras para actuar
¿Tenés esa expectativa?
- Sin duda. Va a volver de verdad: estoy convencido. Cuando hablan de las plataformas, las plataformas se las dejo a Kinky Boots. No creo en eso. Son momentos. Igual que con el cine. Yo ahora voy a empezar una película con (Luis Alberto) Scalella, nada más que para cine. Si después se la compran la pasaran en Netflix, pero no se hace para las plataformas la película. Es para que la gente vaya al cine. Todo vuelve.
Hay un denominador común: tratar de ganar más plata mientras se gasta menos.
- Cambió la manera de producir. Nosotros filmábamos en cualquier circunstancia. Nunca viajamos en motorhome. Cada uno viajaba con su auto, iba a los lugares más insólitos. Creo que todos esos costos, que tienen que ver con una forma, han bajado también el precio del sueldo de los actores, porque hay que pagarlo. Son momentos. Todo vuelve.
¿Qué mensaje tenés para tus colegas que están manejando en Uber?
- Tienen que mantener a su familia, ¿qué explicación voy a hacer? Que se queden tranquilos, que laburen con Uber hasta que la cosa cambie. Pero además me parece bárbaro la posibilidad de laburar. Tienen que mantener a su familia. Porque la gente fantasea que los actores son todos millonarios y no es así. Yo voy al mismo supermercado chino de la esquina que va a cualquiera.
Me dicen: "¿Por qué trabaja?". Primero porque es mi trabajo y gracias a Dios que me convocan a esta edad para hacerlo. Pero segundo porque es mi trabajo, ¿sino qué hago? Yo dejo de trabajar cuando me muera. Es así. En nuestra profesión, lamentablemente. En los teatros hay 30 espectáculos. Un día cada uno. Para pagar la luz. ¿Sino qué hacen?
Hay personas que nunca salieron del pueblo y nosotros, si no tienen teatro, se lo hacemos en la canchita de básquet
Tenés 75 años de profesión. Hace poco decretaste que ibas a vivir hasta los 105.
- Sí. Se lo prometí a una de mis hijas, que tenía 53. Me dijo: "Papá, te voy a alcanzar". Y yo le dije: "No, no me vas a alcanzar porque voy a vivir hasta los 105". Y una promesa a un hijo se le cumple. Hasta los 105 que yo decida, después Dios dirá. Pero seguro que hasta los 105 nos vamos a encontrar.
Unas palabras más para invitar al público para que los vaya a ver a "Negociemos, una historia de amor".
- Nosotros tenemos la fortuna con Luisa de que la gente se emociona, se ríe, se caen algunas lágrimas. El otro día una mujer con lágrimas en los ojos me abraza y me dice: "Gracias porque ustedes acaban de contar mi historia. Yo después de 60 años estoy conviviendo con mi amor de los 14". Y lo que cuenta la obra es precisamente eso y la gente se identifica mucho con que el amor no tiene edad.
La gente quiere ver a sus actores y eso nos pone con lágrimas en los ojos. Estamos contentos y felices porque lo que recibimos del público no es más que agradecimiento de la gente por llevarle el teatro a la vuelta de la casa. Hay personas que nunca salieron del pueblo, nunca vieron teatro. Nosotros con Damián si no tienen teatro se los hacemos en la canchita de básquet.