Lejos de la comodidad del éxito temprano, Carolina Kopelioff eligió un camino más exigente: correrse del encasillamiento juvenil para explorar personajes complejos y universos nuevos. Hoy, con proyectos en plataformas internacionales, teatro y televisión, atraviesa una etapa de crecimiento constante, aunque no exenta de incertidumbres. En diálogo con BigBang, la actriz repasa su presente, su experiencia en el exterior y el contexto crítico que atraviesa la industria.
Su participación en la serie Máxima marcó un punto alto en su carrera. La experiencia, le contó a este portal, fue tan transformadora en lo profesional como en lo estrictamente personal. "Creo que fue una experiencia a nivel personal también muy espaciante... me fui a filmar allá como tres meses... fue una experiencia personal súper fuerte, intensa y mucha aprendizaje", explica.
Pero también implicó desafíos concretos: "Trabajar allá en inglés, como todo fue un desafío enorme, un crecimiento enorme". La posibilidad de meterse en un universo desconocido, como lo es la realeza, fue, para ella, parte del atractivo: "Me gusta meterme en un mundo desconocido... gracias a la actuación saber, aprender nuevas cosas". Pese al salto internacional, Kopelioff relativiza las diferencias entre trabajar afuera y en el país. "Cuando alguno va a trabajar afuera se da cuenta que no... la verdad que acá tenemos lo mejor. Así que no hay nada que envidiar verdaderamente", afirma al ser consultada sobre las diferencias entre producciones nacionales e internacionales.
Si bien reconoce diferencias culturales, es contundente: "En cuanto al producto en sí, para nada... no le vi la verdad diferencia". Lo cierto es que a la hora de hablar sobre la posibilidad de radicarse en el exterior, la actriz marcó una postura clara: apertura a proyectos internacionales, pero con base en Argentina. "No sé si mi idea es vivir permanentemente en otro lugar... creo que sí, lo que me gusta es que mi trabajo tiene esto de que de repente... tenés que filmar tres meses en tal lugar. ". La experiencia itinerante, más que la mudanza definitiva, es lo que la seduce. "Eso me encanta y un poco en donde sea, pero como haciendo base acá siempre", agregó.
Tras el fenómeno de Soy Luna, la más que éxitosa producción original de Disney Channel Latinoamérica, muchos actores quedan atrapados en un tipo de personaje mucho más inspirado para el público juvenil. Kopelioff, en cambio, apostó a la formación sólida y a la búsqueda. "Es mucho trabajo, mucha formación, muchas audiciones... una búsqueda ahí en el camino", sostiene. Y deja en claro que no hubo una ruptura de identidad: "La identidad nunca se pierde... yo sigo siendo la misma".
En ese sentido, su participación en En el barro significó un punto de inflexión en su carrera. "Creo que sí... es una serie muy masiva y obviamente mi trabajo llegó a más personas", reconoce. El personaje de Nieves le permitió explorar una faceta más intensa: "Era un personaje re complejo, lleno de contradicciones... todo me sedujo". Además, destacó el entorno de trabajo que le tocó vivir: "Estar rodeada de estas actrices también te llena de inspiración".
Con una base sólida desde sus inicios, la actriz reconoce que la disciplina fue y es central en su recorrido. "Soy súper disciplinada y exigente conmigo... me gusta mucho estudiar, leer, saber", afirma. Esa curiosidad es la que la impulsa a aceptar desafíos y a seguir creciendo en cada proyecto. "Algunas veces soy disciplinada para bien, otras veces no tanto, porque me voy a veces un poco de mambo en esa exigencia. Pero cada proyecto me lo tomo con un montón de responsabilidad", destacó.
Su paso por La gaviota, de Antón Chéjov, en el Teatro San Martín, fue otro momento clave en su corta pero explosiva carrera. "Fue cumplir un sueño... estar en ese teatro... mucha responsabilidad también", cuenta y agrega: "En ese teatro estuvieron los mejores actores de este país. Fue mucha responsabilidad también contarles de ese clásico, hacer ese monólogo final que todas lo conocemos, que todas alguna vez en alguna clase de actuación también lo hicimos. Muy contenta y también con mucha gratitud".
Aunque no ubica al teatro como el único espacio de riesgo, sí destaca su particularidad: "Hay algo del presente... de tener que bancárselo a uno que es más arriesgado". Kopelioff también participó en ficciones vinculadas a hechos reales, como Tragedia de Cromañón, lo que implicó una preparación especial. "En Cromañón tuvimos charlas con sobrevivientes y mucha información por parte de gente que realmente había estado esa noche y que había vivido eso", recordó.
En ese contexto, definió aquella experiencia como "súper enriquecedora". "La producción ahí cuidó muchísimo todo", aclaró y reconoció el peso emocional de esos proyectos: "Uno también tiene miedo de la mirada ajena... pero estuvimos con la tranquilidad de que se hizo de manera muy profesional". Más allá de su crecimiento personal, la actriz no esquiva el contexto general. "Impacta muchísimo... tengo muchísimos amigos sin trabajo... está realmente muy difícil", advierte.
De hecho, es categórica a la hora de analizar el difícil presente de la industria audiovisual en Argentina.: "Hay menos oportunidades que antes, cien por ciento". El deterioro no solo afecta a la televisión, sino también al teatro: "En algunos teatros hay muy pocos espectadores... es muy triste la situación". Lejos de hablar de consolidación, Kopelioff se define en una actriz bajo una búsqueda constante. "Uno nunca termina de estar... siempre quiere un poco más", dice.
Incluso al imaginar su presente como una historia, evita los grandes rótulos: "Creo que estoy en un momento de... estar un poco más tranquila conmigo... intentando realmente elegir lo que quiero hacer". Con proyectos como Máxima y la futura serie Cautiva, donde tendrá un rol protagónico, Kopelioff se consolida como una de las actrices argentinas con mayor proyección internacional. Pero su mirada sigue puesta en el proceso más que en la meta.