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Una comedia que desnuda a los adultos

El caos de la crianza llevado al escenario con "El Chat de mamis": "El problema no son los chicos, sino los grandes"

En diálogo con Berenice Gandullo, Marcelo Caballero y Lionel Arostegui, los protagonistas y el director de la obra detallan cómo el universo de los grupos escolares se transforma en una radiografía incómoda -y divertida- de la sociedad actual.

por Alejo Paredes

20 Marzo de 2026 13:19
Berenice Gandullo, Marcelo Caballero y Lionel Arostegui
Berenice Gandullo, Marcelo Caballero y Lionel Arostegui

En plena calle Corrientes, con estreno reciente en el Multitabaris, "El chat de mamis, una comedia en el cole" irrumpe con una premisa tan cotidiana como explosiva: un simple conflicto escolar que escala hasta convertirse en un campo de batalla emocional entre adultos. Pero detrás del humor, la obra esconde algo más profundo. En conversación con Berenice Gandullo, Marcelo Caballero y Lionel Arostegui, surge una idea clara: el problema no son los chicos, sino los grandes.

Para Marcelo Caballero, director de la obra, el atractivo del tema es casi inevitable. "¿A quién no le interesa un mundo de padres y madres? Digo, todos somos hijos. Todos tenemos una opinión formada de la crianza", plantea. Ese universo, explica, se convierte en un "campo de juego" donde los personajes resultan reconocibles para cualquiera que los observe. "Vas a verte y vas a ver a tus amigos y vas a ver a tu familia", señala, anticipando una identificación inmediata del público.

La obra, entonces, no se limita a retratar un grupo de WhatsApp escolar: lo amplifica, lo expone y lo lleva al límite. Uno de los desafíos era trasladar ese lenguaje digital -lleno de audios, malos entendidos y discusiones- al teatro. Sin embargo, para Gandullo la transición fue más natural de lo esperado. "Somos seres humanos... el conflicto es conflicto en el chat o en el aula", afirma en diálogo con BigBang en el teatro Multitabaris .

El chat aparece en escena, pero no es el centro: lo importante son los vínculos. Los personajes, convocados por un hecho aparentemente menor, terminan mostrando lo peor -y también lo más humano- de sí mismos. Lionel Arostegui aporta una mirada más estructural: la obra funciona como una miniatura social. "Cualquier funcionamiento de grupo me parece que es una manera de leer la sociedad", sostiene.

Berenice Gandullo, Marcelo Caballero y Lionel Arostegui
Berenice Gandullo, Marcelo Caballero y Lionel Arostegui

En ese contexto, Caballero completa la idea:"Los roles no están establecidos... por momentos uno es el acusado, por momentos otro es el acusador, por momentos ese mismo es el juez". Ese movimiento constante empuja el conflicto hacia una "eclosión que termina bastante complicada", dejando al descubierto cómo operan los prejuicios, las alianzas y las tensiones en cualquier grupo humano.

El punto de partida de la obra -un disfraz roto- parece insignificante a simple vista. Pero ahí radica la potencia de la obra. "Si están acusando a mi hijo, yo voy a decir que no... el ser humano dramatiza por naturaleza", explica Gandullo. Lo cotidiano se vuelve desmedido. Lo mínimo se convierte en escándalo. Y el chat, ese espacio aparentemente banal, se transforma en un escenario de guerra. Lejos de suavizar el conflicto, el humor lo potencia. 

Para Arostegui, es la clave para que el público se reconozca sin resistencias. "Me parece que el humor nos iguala, es indulgente y nos perdona. En el humor, vos te das cuenta que que que sos solo un humano intentando hacer lo lo mejor posible. Y me parece que eso, justamente, es lo que permite la manera en que está contada esta obra".  Esa mirada permite que el espectador se ría de situaciones que, en otro contexto, serían incómodas o dolorosas.

El chat de mamis, una comedia en el cole.
El chat de mamis, una comedia en el cole.

En un contexto donde el streaming y las plataformas dominan el consumo cultural, los tres coinciden en que el teatro vive un nuevo momento de centralidad. Caballero lo define como un fenómeno cíclico: "El teatro siempre parece que está a punto de disolverse... y en tres, dos, uno vuelve a ser la principal". Gandullo va más allá y lo describe como una necesidad humana: "El teatro es un ritual... la gente siempre va a querer venir a reunirse".

Y Arostegui destaca su valor emocional: "Podés reírte con ruido, podés llorar con ruido... y no sos un engendro por hacerlo". Lejos de bajar línea o dejar una reflexión, para su director la obra busca incomodar. "Más que mensaje, son preguntas", dice Caballero. "Deja más cuestionamientos que respuestas", suma.  En ese sentido, el objetivo no es cambiar conductas de forma directa, sino generar conciencia. "No creo que lo dejen de hacer", afirma Gandullo sobre las discusiones en los chats de padres.

El chat de mamis, una comedia en el cole.
El chat de mamis, una comedia en el cole.

Y agrega: "Pero al menos puede aparecer un poquito más de conciencia". Finalmente,  Arostegui sentencia:  "Van a poder decir, yo soy esa. Yo fui esa. Ya no quiero hacer más esa, o yo soy ese, a eso van a poder jugar, y me parece que eso va a ser uno de los motivos por los cuales va a estar bueno venir a verla". 

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