Carolina Papaleo está feliz y contenta por la oportunidad de volver a estar en un escenario con Gerardo Romano, aunque sea por algo más de un mes. La actriz reemplazará hasta mediados de octubre a Ana María Picchio en El Secreto, la obra del francés Eric Assous, que dirige Manuel González Gil de miércoles a domingos en el Multitabaris. Junto al actor brilló en Zona de Riesgo, una de las grandes ficciones televisivas de los años 90. Esas que ella añora, que lamenta que ya no existan y que hasta sueña con revivirlas.
Papaleo es, además de actriz y conductora todos los sábados en el programa TVR, politóloga y coach ontológica. Hace casi 10 años, mientras estudiaba, comenzó a elaborar un proyecto para que la TV Pública se asocie con Televisa México y pueda transformarse realmente en una industria audiovisual que produzca telenovelas para exportar, las mismas que lograron construir a miles de técnicos y artistas de primer nivel durante años en la Argentina. "Como entra acero y salen caños, que entren actores y salgan telenovelas", recordó ante BigBang que propuso en aquel momento, antes de que la Pandemia y la falta de decisión política, aborten su proyecto.
Hija de la actriz, dirigente peronista y ex diputada nacional Irma Roy y el periodista Osvaldo Papaleo, Carolina siempre convivió con la política como algo natural. Ante quienes afirman que la interna peronista podría no resolverse, ella asegura que cuando llegue el momento va a haber acuerdo y una candidatura para enfrentarse a Milei. Aunque lo importante no es eso, sino cómo interpelar al electorado actual.
El desafío actual que tiene es el aprovechar esta oportunidad de trabajar en El Secreto con Romano, y el resto del elenco que componen Gabriela Sari y Rodrigo Noya, sin desjerarquizar su trabajo televisivo. En una Argentina en la que muchos y muchas de sus colegas padecen los cambios en la industria cultural que los llevan a tener menos trabajo, actuar es un privilegio cada vez más valorado.
Hago el dos por uno: la cubro a Ana María que me pedía que lo haga "así me vuelve el alma al cuerpo" y también para poder estar con Gerardo una vez más arriba del escenario
Te toca la tarea de reemplazar temporalmente a Ana María Picchio en El Secreto y volvés a encontrarte con Gerardo Romano, con quien hiciste muchos años de pareja televisiva y con quien tenés una relación muy larga. ¿Cómo te encontró esta incorporación a El Secreto?
- Con Ana María somos amigas desde hace muchos años. Me llamó y me dijo que se tenía que ir a Barcelona. Yo le dije que los sábados estoy haciendo TVR, así que no iba a poder estar. Venía de hacer Doradas en el Cervantes, que después estuvimos una sola vez por semana en el Teatro Regina, pero la función era a las 18 y la obra duraba una hora, que fue la razón por la cual pude empezar a hacer TVR. Le dije a Anita que no iba a poder los sábados y ella me pidió que hable con el productor Juan Manuel Caballé.
Así que charlé un poco con él, que yo no lo conocía. Nuestro primer encuentro fue "una voz en el teléfono". Me planteó hacer las dos funciones los viernes y me dijo: "vos pensalo, yo te llamo mañana" y yo le dije "charlalo vos", porque tenía que ver más con una cuestión de producción que si yo tenía ganas de hacerlo o no. Al otro día me llamó y me dijo que sí, que íbamos a hacer dos funciones los viernes, que los sábados íbamos a hacer a las 19, y se dio.
Con la poca ficción que tenemos, encontrarme a Gerardo es complicado. Hace muchos años que no nos cruzábamos, porque si no lo hacés arriba de un escenario es más difícil. Antes había tanto laburo que si no era acá, era allá, era en alguna otra cosa, en algún proyecto. Entonces hago el dos por uno: la cubro a Ana María que me pedía que lo haga "así me vuelve el alma al cuerpo" y también para poder estar con Gerardo una vez más arriba del escenario. Esa fue la zanahoria para hacerlo.
Recientemente declaraste que ya no tenías esperanza que la ficción vuelva a la televisión ¿qué rol crees que ocupan todas estas plataformas como Netflix y demás, que muchas veces figuran como la usina de trabajo de ficción, pero que al mismo tiempo representan el fin de lo que existía antes con la ficción televisiva?
- Primero y principal las plataformas son todas pagas. Ya empezando por ahí, hay un lugar donde se termina una cuestión como más democrática. El cable también es pago, pero ya lo teníamos incorporado a nuestras vidas.
Las plataformas son todas pagas. Ya empezando por ahí, hay un lugar donde se termina una cuestión como más democrática
El cable es pago, pero las ficciones las seguían haciendo los canales de aire...
- Sí, por supuesto. Lo que digo es que ahora, encima, si querés ver ficción tenés que pagar cada plataforma. Si bien antes el cable era pago, como que ya lo teníamos incorporado y había una multiplicidad de cosas que podíamos ver. Ahora es reducido. Cuando me dicen que las plataformas suplantaron les pregunto: ¿qué novelas ves de 120 capítulos? Porque no hay. Es la nueva forma, pero no repite lo que teníamos antes.
Antes había que hacer 120 capítulos como mínimo, porque era la cantidad que tenías para vender la novela al exterior. Se ha transformado tanto el negocio. Ciertos países siguen manteniendo su industria, pero ya hace muchos años que eran una industria, y lo que están es adaptándose. Sí, tal vez no hacen de 120 capítulos. Pero México, Colombia, Brasil, son lugares donde siguen manteniendo y lamentablemente acá no.
Veo que, más allá de los hechos, son los productores en realidad los que tienen que organizar el tema de la ficción. Y están en una cosa como que no quieren hacerlo. No sé si sus ganancias se desviaron a algunas otras cosas, si la forma de hacer dinero es otra, y esto lo dejaron atrás. No sé bien qué es lo que ocurrió, pero eso que fue, ya no está más.
Al mismo tiempo estas plataformas cuando vienen a filmar ficciones del extranjero mismo a la Argentina se encuentran con profesionales, técnicos y gente muy formada, porque existió una industria cinematográfica y televisiva muy fuerte en la Argentina. También actores y actrices como ustedes.
- Sí, ni hablar. Yo siempre digo que somos buenos, bonitos y baratos. Creo que tenemos la parte técnica, la parte actoral. Nosotros sabemos laburar. Allá lejos y hace tiempo, cuando España empezó a hacer sus series, les parecía increíble que en Argentina esos capítulos unitarios los hacíamos en un día. En ese momento a ellos les llevaba toda una semana. Y la verdad es que estamos muy entrenados, tenemos mucho oficio y es una lástima porque el oficio se va perdiendo con las nuevas generaciones. Porque no tienen ese ejercicio de hacer todo el tiempo como nos ha tocado a nosotros.
Cuando España empezó a hacer sus series, les parecía increíble que en Argentina esos capítulos unitarios los hacíamos en un día
Si tuvieras la posibilidad de intervenir como Estado para impulsar y sostener esta industria, ¿qué harías?
- Yo empecé a pensarlo un proyecto en el 2017 en la facultad. Empecé con una idea que se fue haciendo cada vez más gordita. Terminé haciendo una carpeta, fui a Cancillería, me agarró el 2020 cuando estuve prácticamente para subirme a un avión como para ir a presentar el proyecto, que era hacer de la Televisión Pública una Televisa Argentina. Hacer un intercambio de Estado a Estado, donde Argentina podía llegar a ofrecer tierras para que se hagan inmuebles, algo que les interesara a aquellos que tuviesen que poner el capital, que podían ser extranjeros o nacionales a quienes les interesara eso.
La idea era transformar lo que es la TV Pública en una industria. Porque nosotros decimos "industria audiovisual", pero no tenemos industria. Le decimos así por ponerle un nombre. Así como entra acero y salen caños, industria es que entren actores y salgan novelas. Es poder tener plataforma propia, todo lo que significa el hecho cultural. Uno más allá de exportar la historia que cuenta, lo que está exportando son los paisajes, la gastronomía, los usos y costumbres, la cultura de un país. Llegué bastante lejos en cuanto a moverme, después creo que no hubo lo que se necesitaba que era una decisión política. Yo no podía avanzar más que de ser una entusiasta.
Además, como el canal es del Estado, es algo que terminamos recuperando todos. También para disputar con esta cosa de que las cosas del Estado no sirven, que son como elefantes. En ese momento se me disparó todo. Fue una conjunción de cosas, pero sobre todo porque se había hecho el día de los museos y la parte de adelante de la TV Pública tiene toda la parte de museo. Entonces se había abierto Canal 7. En ese momento no se estaban haciendo cosas ahí, era muy poco lo que se estaba haciendo, y yo pensé es si mostrás esto como museo, hay un mensaje que es que las puertas de la TV Pública se abren en La Noche de los Museos. Termina siendo algo quieto que ocurrió en un pasado, pero que ya no existe más.
Televisa México empieza siendo una asociación también con el Estado, que le da la territorialidad, que no te lo puede dar nadie. Canal 7 llega a todos los puntos del país, eso no te lo da ningún privado. Después en los 90 privatizaron la parte estatal y se perdió lo del Estado. Pero bueno, Televisa es un monstruo en México.
Hay un mensaje que es que las puertas de la TV Pública se abren en La Noche de los Museos. Termina siendo algo quieto que ocurrió en un pasado, pero que ya no existe más
Al mismo tiempo como que la idea va a contramano del mercado actual en el cual 6 u 8 plataformas hacen la ficción en todo el planeta.
- Es una locura todo. Es un planteo que yo hacía en Doradas, que era algo que José María Muscari puso porque yo decía "a dónde va el oficio del actor, ¿vamos a poder sobrevivir trabajando una vez por semana?". Yo estoy entrando a una compañía donde trabajan. gracias a Dios. de miércoles a domingo, pero la mayoría de los actores están en obras que trabajan un día por semana, ¿qué vas a poder ganar un día por semana como para poder vivir de lo que sabés hacer?
De cara a los nuevos tiempos, la inteligencia artificial está emergiendo con fuerza en los últimos años. Parece que pronto podrían hacer nuevos capítulos de Una voz en el teléfono sin pedirte permiso a vos, a Raúl Taibo, a nadie. ¿Cómo analizás el tema de la inteligencia artificial de cara al teatro, al cine, al arte?
- Como en realidad sintetiza datos la inteligencia artificial, me parece es que todavía hay datos que no llegan. Las poquitas cosas que vi de inteligencia artificial me doy cuenta que están hechas con inteligencia artificial. No me lo creo, todavía no ha reemplazado lo que tiene que ver con la emocionalidad o con la impronta. De hecho ya sin inteligencia artificial las plataformas están clonando las series, que están todas como iguales, y los actores también los van repitiendo. Vamos hacia una cosa mecánica que todavía me parece que falta tiempo para esto. No en algunas otras cosas, las más administrativas veo que la inteligencia artificial rápidamente va a ganar esos puestos. Pero las cosas que están atravesadas por lo humano por ahora es raro.
Para entrar en la política nacional, ¿cómo ves la posibilidad hoy, que estamos bastante lejos, de que Javier Miré sea reelecto como presidente?
- Eso. Me parece que estamos en un país que es Argentina y que está muy lejos la elección. Todas las cosas que se pueden decir ahora son difíciles porque los escenarios cambian muy rápido. Sobre todo en esta coyuntura de las redes y toda la velocidad que tienen. Todavía falta un poco más de un año. Me parece un montón, porque es plantear un escenario que va a cambiar muchísimo. Se pueden tirar algunos petardos y no sé qué, pero para generar un clima. No veo nada que en la práctica vaya a ser como el año que viene.
¿Te preocuparía que sea reelecto?
- Tiene que ver en función también de si hay una organización o no de la oposición. Yo no estoy ocupada en si él va a ser reelecto o no, porque las políticas que está implementando son las que está implementando. Creo que no hay que focalizarse en eso sino en el hecho de armar una oposición que pueda darle sentido al votante para elegir otra cosa. No me parece que sea una cuestión de descarte. Hay un lugar donde hay mucha gente talentosa que lo que tiene que hacer es juntarse, pensar un proyecto y salir a enamorar, si se quiere usar esa palabra. Creo que eso es mucho más proactivo que estar pensando en una campaña binaria en la que es esto o lo otro. Yo ya creo que eso no funciona. No hay respuestas para quien vota y el votante está buscando respuestas, que le mejoren la calidad de vida.
No hay respuestas para quien vota y el votante está buscando respuestas, que le mejoren la calidad de vida
Al mismo tiempo hay una interna muy fuerte en el peronismo que resiente mucho al votante. Un sector de la población la está pasando muy mal y parece que el peronismo está muy superestructural. ¿Creés que esa interna se va a solucionar?
- Creo que eso se va a solucionar. Lo dije en el programa cuando Carlos Pagni hablaba de un pacto de Cristina Kirchner con Milei. Una cosa tan rara. No, no. Es como no conocerlo. Yo mamé desde muy chica el peronismo en mi casa. Cuando esté la carrera más echada, que va a ser más o menos en mayo del año que viene, que va a haber más definiciones, creo que va a haber un reordenamiento, si no es que ocurre antes. Y ahí vamos a poder charlar con un escenario más preciso. Hoy son todas hipótesis.
Que no se pierda el eje de El Secreto, donde vas a estar hasta el 11 de octubre. ¿Por qué creés que tienen que ir a verlos en una cartelera tan nutrida?
- El Secreto ya se ha instalado como un clásico. Yo fui a verlos el año pasado. Es una obra muy entretenida. Es una comedia dramática, pero es muy entretenida. Es poder vernos una vez más arriba del escenario, que a mí me divierte mucho la idea, me encanta y me parece que es un atractivo importante. Es en un hermoso lugar el Multitabaris, como para pasar una excelente noche de teatro.