La cocina más famosa del país volvió a quedar en el centro de la escena, pero esta vez no por un plato mal presentado ni por una devolución filosa del jurado. Tras su temprana eliminación de MasterChef Celebrity Argentina, Jorge "Roña" Castro rompió el silencio y apuntó directo contra la producción y, en particular, contra Wanda Nara. El ex boxeador habló en el programa Más que Sinvergüenzas y no se guardó nada. "No necesito esa exposición. Estuve casi tres meses para cobrar una vez que salí. Ya me pagaron: era un millón por semana, pero no era guita. Hago otras cosas: tengo un monólogo, un programa deportivo y varios proyectos. ¿Política? Nada por ahora, pero seguramente me meta", lanzó. Lejos del perfil bajo, el Roña dejó en claro que su paso por el reality no fue el trampolín que muchos imaginan.
Pero el momento más picante llegó cuando habló de su trabajo solidario. Castro sostiene una red de asistencia social que, según detalló, no para de crecer: "Tengo 14 comedores y 9 merenderos. Cuatro son nuestros y a diez los abastecemos con mercadería. Hace dos años asistíamos a 2100 personas; hoy son 6400. Yo aporto alimentos no perecederos y me ayuda la provincia de Buenos Aires". En ese contexto, le preguntaron si alguien del programa se había ofrecido a colaborar con esa tarea. Su respuesta dejó un silencio incómodo. "Ella me dijo que sí, que esto y lo otro. Cuando está la luz roja, está todo espectacular. Prometen", detalló.
El ex campeón fue todavía más explícito sobre lo que vino después: "La llamé, le mandé mensajes. Me dijo 'te voy a ayudar, llamame'. La llamé y escribí, pero nunca me contestó. A otros compañeros del jurado les pasó lo mismo. Yo no quiero pantalla; por suerte hice mi carrera. Ahora mi prioridad es ayudar acá y en las provincias".
Gritos, "arreglo" y amenaza de faltazo
Como si las declaraciones no fueran suficiente condimento, el clima en el programa ya venía espeso. Según contó Paula Varela días atrás en Lape Club Social Informativo, conducido por Sergio Lapegue, una de las últimas grabaciones terminó en escándalo. "Llega la final de MasterChef y como en toda final de reality, se picó todo", relató la periodista. Y agregó: "Hubo un gran escándalo en la grabación. No voy a decir si fue hombre o mujer para no adelantar nada, pero uno de los participantes estaba convencidísimo de que llegaba a la final y... no. Lo limpiaron y se recontra enojó".
La tensión escaló cuando el eliminado abandonó el set al grito de "acá hay arreglo" y lanzó una frase que cayó como una bomba contractual: "Yo no voy a venir a la grabación de la final". En un formato donde la credibilidad es el principal ingrediente, la palabra "arreglo" pesa más que cualquier especia exótica. El cierre de temporada sumó otro capítulo. En una fiesta organizada en un boliche de Palermo, entre brindis y fotos, comenzó a circular una versión incómoda. El periodista Guido Zaffora publicó en X que uno de los finalistas "se fue en pedo" y que en la producción había preocupación por la grabación del día siguiente.
No hubo nombres, pero sí especulaciones. En ese contexto, Wanda tomó el micrófono y dijo: "Y todos a dormir, que no quiero gente borracha que mañana grabamos". Lo que parecía un chiste típico de cierre de fiesta, con el rumor ya instalado sonó distinto. Desde Telefe aseguran que la final se grabó con normalidad. Sin ausencias. Sin escándalos formales. Pero el murmullo quedó flotando. Entre promesas incumplidas, acusaciones de favoritismo y rumores de descontrol, el reality enfrenta un desafío mayor que cualquier prueba de eliminación: sostener la confianza del público.