El universo del "chat del cole" -ese territorio donde un mensaje puede desatar una guerra- salta del celular al escenario con El chat de mamis, una comedia en el cole. Y al frente de este caos tan reconocible como hilarante están Eugenia Tobal y Carla Conte, quienes no solo actúan... también confiesan que viven ese mundo en carne propia. "Somos mamis y tenemos chats", resume Tobal entre risas en diálogo con BigBang. "Mucho para decir. Mamis que queremos actuar. Era un tópico hermoso para subirse al escenario y representarlo", suma Conte al ser consultada sobre los atractivos de esta obra que las motivó a subirse al escenario.
La obra parte de situaciones cotidianas, pero según sus protagonistas, lo que se ve en escena es apenas una parte del universo real. "La realidad supera ampliamente la ficción", asegura Tobal. "Esto podría pasar perfectamente mañana en un aula de cualquier escuela", refuerza Conte. Ambas coinciden en que el material surge directamente de experiencias propias y ajenas: "Todo tiene que ver con la realidad... tendríamos una obra de tres horas si tocamos todos los tópicos", explica Tobal.
Lejos del drama, la obra elige reírse de las tensiones entre adultos. Pero no desde la caricatura, sino desde lo reconocible. "Humor desde la verdad", define Tobal. Y agrega: "Cuando realmente lo estás diciendo de verdad, resulta mucho más gracioso". Conte lo resume sin vueltas: "Cuando te podés reír de la desgracia". La puesta también acompaña esa identidad: colores, luces y vestuarios construyen personajes bien definidos. "Los vestuarios de cada personaje tienen un color que define cada personalidad", detalla Tobal.
Aunque la historia arranca con un conflicto entre chicos, el foco rápidamente cambia. "Siempre, no importa cuándo escuches esto", dispara Conte cuando se le pregunta si los adultos son el problema. Tobal lo desarrolla: "En el correr de la obra te das cuenta que esos chicos son el reflejo de esos papis". Y agrega una mirada clave: "En el cole encuentran un espacio de libertad para poder expresarse".
La obra funciona como una radiografía de comportamientos adultos que muchas veces pasan desapercibidos. "Vas y te enterás que tu hijo hizo tal o cual cosa... cosas que no te imaginabas", cuenta Conte. Esa sorpresa, ese desconcierto, es parte del juego escénico: mostrar lo que los padres no siempre quieren ver. Si hay algo en lo que ambas coinciden, es en el potencial explosivo de estos grupos. "Es como una reunión de consorcio... no sabés dónde puede terminar", dice Tobal.
En ese sentido, Conte suma: "No sabés dónde puede terminar ese mensaje, ese audio". Y remata con una definición perfecta: "El chat de mamis es cine". Las anécdotas sobran. Desde discusiones por regalos hasta debates insólitos: "En mi chat se propuso regalar champagne a la maestra y se pudrió todo", recuerda Conte entre risas. Lo que vuelve tan efectiva a la obra es ese equilibrio entre exageración y realidad. "Todo sucede en el borde de lo insólito", dice Tobal.
Y pone un ejemplo clásico: "Definir cuánta plata poner para un regalo... yo digo comprá lo que quieras". Más allá de la risa, hay una reflexión de fondo. "Los que estamos metiendo los errores somos los padres", afirma Tobal. Y destaca una diferencia clave: "Los chicos resuelven mucho más fácil". Al escuchar a su compañera de elenco, Conte coincide: "Lo resuelven mucho más fácil".
Eso sí, no hay que esperar milagros: "¡Tengan miedo!", lanza entre risas Conte cuando le preguntan si la obra hará que los padres piensen antes de escribir en el chat. "No, eso no se acaba... se va a potenciar", remata Tobal. En paralelo, ambas reflexionaron sobre el presente de la industria durante la charla con este sitio. "Hace tiempo que el teatro viene muy fuerte", señala Tobal. Conte aporta su experiencia: "El teatro está siendo hace varios años un laburo mucho más estable que antes".
La televisión, en cambio, quedó atrás: "Los chicos ya no miran televisión... todo pasa por el celular", analiza Tobal. En ese nuevo ecosistema, las redes son clave, pero con cuidado. "Es una herramienta de trabajo", afirma Tobal. Aunque aclara: "Tiene límites". El foco está en la exposición, especialmente de los hijos: "Hoy decido qué muestro y qué no... cada vez menos". Conte suma desde su experiencia familiar: "Mis hijos me dicen que quieren ser YouTubers".
Y ambas coinciden en algo: hoy cada artista tiene su propio canal directo con el público. "Tenés tu teléfono para decir lo que quieras", dice Conte. "Ahí tenés tu propia audiencia", completa Tobal. Con humor, ironía y mucha identificación, El chat de mamis no solo promete risas: también invita a mirarse en ese espejo incómodo donde los adultos, muchas veces, quedan más expuestos que los propios chicos. Porque, como dejan claro sus protagonistas, el problema nunca estuvo en el aula... sino en el chat.