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Cine y resistencia

Futuro Desierto y androides latinoamericanos: así se construyó el thriller de Netflix que no se pudo filmar en Argentina

El director Nicolás Puenzo analizó el éxito de la serie de IA y advirtió sobre el impacto de desfinanciar el cine nacional.

10 Junio de 2026 16:03

La industria audiovisual tiene un poder transformador: puede imaginar futuros posibles, cuestionar realidades presentes y, al mismo tiempo, convertirse en un motor económico para los países que apuestan por ella. Bigbang en una conversación con Nicolás Puenzo, cineasta argentino y codirector de la serie Futuro Desierto, disponible en Netflix, explora los desafíos creativos, técnicos y políticos que implicó la realización de esta obra, y cómo Argentina perdió una oportunidad única al no ser el escenario de esta producción.

Futuro Desierto, un thriller psicológico y drama familiar de seis capítulo, lleva a los y las espectadoras a un escenario inquietantemente cercano: un mundo donde la inteligencia artificial y los androides ANBI (Agentes No Biológicos Inteligentes) se integran en la vida cotidiana. 

Futuro Desierto

La trama sigue a Alex, un psiquiatra que se muda con sus dos hijos a un remoto pueblo en Chiapas (México) para probar los primeros androides en entornos humanos y, lo que parecía ser un avance tecnológico pronto se convierte en una pesadilla ética y emocional, mientras los personajes enfrentan las consecuencias de coexistir con máquinas que podrían llegar a tener conciencia propia.

Para Puenzo, el mayor desafío fue crear un futuro que no se sintiera lejano ni irreal, sino tangible y próximo: "Intentamos justamente que no sea un futuro lejano que tengamos que imaginar muchas cosas, sino enfocarnos en este tiempo intermedio entre acá y allá. Es un futuro a la vuelta de la esquina, pero en realidad es casi un presente", explica el cineasta. 

Futuro Desierto

Con la ayuda de asesores e investigadores, el equipo reconstruyó este "tiempo liminal", explorando tecnologías que ya existen pero que aún no son comercialmente accesibles, como el tejido orgánico artificial que recubre a los androides en la serie: "La tecnología ya sabemos que existe, el tema es que llegue a costos industriales que tengan sentido ser comercializados. Lograr su vida industrial para que pueda llegar a tu casa una máquina con toda esa tecnología a un costo que el ciudadano pueda pagar, pero la tecnología existe (...) el tema de que la máquina tome conciencia de su de su propio ser, no sabe no sabemos si existe o no, nadie lo sabe ni siquiera en teoría... Los mismos programadores de las grandes empresas, dicen no saberlo por lo menos. Entonces, es una incógnita si ya hay modelos que se singularizaron o no", explicó. 

Sin embargo, lo que hace única a Futuro Desierto -además de visión tecnológica- es su su contexto geográfico; lo fabuloso es que la historia transcurre en Latinoamérica. Originalmente, iba a ser filmada en la Patagonia argentina, un paisaje tan imponente como simbólico para una historia sobre los límites entre lo humano y lo artificial. 

Futuro Desierto

Sin embargo, debido a cuestiones económicas y de producción, el equipo terminó rodando en México. "La serie estaba escrita originalmente en la Patagonia. Hubiese sido una serie muy grande que habría dado muchísimo trabajo", lamenta Puenzo.

Esta decisión no solo privó a Argentina de una oportunidad para mostrar su riqueza natural al mundo, sino también de los beneficios económicos que trae consigo una producción audiovisual de esta magnitud: "Nosotros nos tuvimos que ir a México, que estuvo buenísimo, pero quiero decir: Argentina se perdió una producción muy grande que hubiese generado muchísimo trabajo y recursos", enfatiza y la compara con una de las producciones más grandes como lo fue El Eternauta.

Futuro Desierto

Consultado sobre su posicionamiento respecto a la desfinanciación del cine nacional en épocas de motosierra, Puenzo reflexiona: "Incluso para quienes no crean que la cultura tiene que tener apoyo del Estado -cosa que yo sí creo-, es importante entender que la producción de series y películas es algo que podríamos explorar industrialmente para generar divisas". 

"La industria audiovisual es una industria que podría traer capital al país de manera muy importante", afirma. Según Puenzo, más allá del valor cultural intrínseco del cine y las series -que permiten a una sociedad contar su propia historia-, también existe una oportunidad económica significativa: "Podríamos exportar capacidad y recursos humanos que tenemos en Buenos Aires y en Argentina en general, e importar divisas", dijo convencido. 

Futuro Desierto

La experiencia de Futuro Desierto pone en evidencia un problema más amplio: la falta de políticas públicas consistentes para apoyar al sector cultural y audiovisual en Argentina. En un contexto de desfinanciamiento y ataques constantes a la cultura popular, el cine se convierte todos los días en un terreno de resistencia. 

A pesar de las dificultades, el cineasta no pierde la esperanza ni el compromiso con el cine y la producción audiovisual en Argentina; incluso actualmente está trabajando en una nueva película centrada nuevamente en la inteligencia artificial pero esta vez ambientada -como originalmente soñó para Futuro Desierto- en la Patagonia. "Estoy insistiendo en poder traer producción para filmar acá", asegura.

Futuro Desierto

Nicolás Puenzo ve en el desarrollo de la industria audiovisual una doble oportunidad: fortalecer la identidad cultural argentina pero también posicionar al país como un actor relevante en el mercado mundial del entretenimiento. La realidad invita a construir y pensar nuevos futuros... Incluso la cineasta Lucrecia Martel habla de la "responsabilidad de imaginar nuevos futuros" y este contexto el que debería mover de sus bancas a funcionarios y actores políticos argentinos para articular políticas públicas que incentiven este sector en Argentina. ¿Será posible antes de que los androides controlen todo?