Lali Espósito volvió a hablar sobre uno de los episodios más duros de su relación pública con Javier Milei y el mundillo libertario. En una charla con Martín Cirio, la cantante recordó la oleada de ataques que recibió en 2023, cuando el actual Presidente todavía era candidato, y explicó cómo intentó atravesar una campaña de hostigamiento que terminó convirtiéndola en uno de los principales blancos de la llamada batalla cultural.
La artista repasó el tuit que publicó durante las PASO y diferenció su opinión original de la utilización política que, según consideró, se hizo después de sus palabras. En ese momento, Milei todavía no había asumido y Lali cuestionaba las ideas que comenzaban a instalarse en el debate público.

"En ese momento, cuando yo puse el tuit, eran las PASO, todavía no era presidente Javier Milei y yo estaba opinando de un candidato... de un modelo, no de un candidato, de una cosa que me parecía medio terrible porque era un chabón que decía que los homosexuales eran personas enfermas y, obvio, me parecía peligrosísima la narrativa y la línea que querían instalarle a la sociedad", explicó.
Durante aquellos meses, Lali también habló con su madre, Majo Riera, quien intentó ayudarla a tomar distancia de la tormenta. La cantante recordó una frase que, con el paso del tiempo, terminó adquiriendo otro peso: "Esto se va a entender que es mentira y otras cosas van a hacer que se note por qué hicieron lo que hicieron con vos", le dijo su mamá que también es su representante.
Lali respondió con una reflexión que resume su postura actual: "Voy a decir... a las pruebas me remito, un poquito", expresó campante refiriéndose a que sólo el tiempo podía dejar al descubierto la operación política detrás de los ataques.
Para Lali, el problema no fue únicamente un tuit, sino el modo en que sus palabras fueron amplificadas y utilizadas para instalar una disputa que excedía por completo la publicación original: "Y yo también hice lo mío con eso", reconoció haciendo referencia a Fanático y a Payaso, las dos canciones que le dedicó al modelo libertario y que se volvieron himnos en todas y cada una de las marchas de jóvenes y disidencias.
La cantante contó que intentó no mirar permanentemente las redes sociales, pero que el volumen del hostigamiento hacía imposible mantenerse al margen: "No entraba a ver qué ponían, pero era imposible. Yo usaba mis redes, estaba con mi laburo y mis cosas, pero era imposible no saber lo que decían, era imposible", relató y recordó el apodo que Milei utilizó contra ella: "Estaba el presidente de la nación sentado en un programa de televisión diciéndome Ladri Depósito, un apodo no solo malo sino que suponía instalar que uno roba por decir lo que pensás".

La agresión no quedó limitada a una discusión entre una artista y un candidato. La exposición presidencial convirtió a Lali en una figura central del enfrentamiento político y cultural. Cada crítica, cada meme y cada ataque servía para instalarla como símbolo de todo aquello que el nuevo movimiento libertario decía combatir. La cantante lo definió de manera precisa: fue utilizada como "eslabón para dar su batalla cultural".
Sin embargo, Lali aseguró que siempre tuvo claro que no quería quedar atrapada en una pelea interminable en las redes y, en lugar de responder cada ataque, decidió preservar su trabajo y su vida personal. En ese punto, la artista también cuestionó el "cinismo para con las personas" que, a su entender, atravesó buena parte de la campaña en su contra.
La historia que comenzó con un tuit terminó mostrando algo más grande: cómo una artista fue utilizada como pieza de una operación política y cómo, frente a esa maquinaria, eligió sostener su voz. La batalla cultural libertaria quiso convertirla en un blanco. Lali Espósito respondió con una herramienta mucho más poderosa: seguir siendo Lali.

