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Marcelo Allasino celebra 40 años de teatro con Mis Palabras, una obra sobre discapacidad y abuso sexual

La actriz Agostina Prato explica los secretos mejor guardados de esta pieza teatral.

29 Julio de 2026 13:16

Hay temporadas en las que el mejor antídoto contra el desánimo del alma se cuela por la puerta chica de una sala teatral. No hay festival que valga más que la explosión íntima de un dramaturgo en estado de gracia. Y Marcelo Allasino, celebrando cuatro décadas ininterrumpidas de creación en Argentina —en medio del ruido blanco de la "motosierra"—, vuelve a dejar a todos atónitos. Volvió a estrenar -salió de gira ya unas semanas en El Excéntrico de la mano de Cristina Banegas y Jorge Thefs, y ahora sigue su recorrido por Santa Fe- una obra que es una cachetada poética, un bisturí contra la hipocresía: Mis Palabras.

La obra escrita y dirigida por Allasino habla de la discapacidad y el abuso sexual con la delicadeza de un orfebre, pero también con la brutalidad de la realidad desnuda. La historia sigue a Cynthia, una alumna de un taller literario diseñado para personas con discapacidad, un rincón luminoso donde "las palabras crean realidades y tejen deseos". En ese ámbito sagrado surge la atracción y la confusión entre ella y su profesor: él "necesita mantener el trabajo y confunde guía con superioridad". Es la crónica de "una cadena de relaciones de poder en la que creación, deseo y abuso se confunden, y en la que quien sea más débil, siempre pierde".

Agostina Prato y  Manuel Ramos en "Mis Palabras", una obra de Marcelo Allasino

Allasino contesta preguntas incómodas con los recursos escénicos más hermosos: un diseño audiovisual que desborda la pantalla del escenario. Dos cámaras irrumpen todo el tiempo mostrando el pensamiento de los personajes, mientras el sonido distorsiona las voces y tiembla como un pulso asustado. Se confunde -o conviven-  lo que pasó, lo que está pasando y lo que jamás se dirá en voz alta. Es un verdadero festín de apariencias donde el engaño más grande no es el del abusador, sino el del relato que la sociedad se cuenta para dormir tranquila.

Para sostener esta obra de arte con total firmeza, Allasino eligió a Agostina Prato, quien ofrece una actuación que bordea lo memorable. Prato no recae en lugares comunes ni en golpes de efecto morbosos; construye a una protagonista fascinante, "tan cercana al cosmos y tan lúcida y a la vez erótica". 

Agostina Prato y  Manuel Ramos en "Mis Palabras", una obra de Marcelo Allasino

En una entrevista exclusiva con BigBang, Prato repasó el proceso creativo y develó las claves de este personaje único, que se cuida "con la ingenuidad de la poesía". Cuando le preguntamos cómo llegó a construir a Cynthia, Prato confesó: "El proceso fue largo, pero fascinante. Desde un principio cuando Marcelo me comparte el texto yo quedé como muy fascinada en este universo que tiene ella tan cercano al cosmos y tan lúcido y a la vez erótico. Entonces por ese lado me llegó por completo". 

Sobre el método de trabajo que Allasino le marcó desde el primer día, la actriz fue clara: "Lo fuimos trabajando. Él me dio una indicación muy clara que era cómo hablaba ella. Ella habla, cada palabra es una oración, un núcleo. Entonces, esa fue la indicación más clara con la cual yo empecé a construir a Cynthia. Un poco me dejé contaminar por sus palabras y todo lo otro fue apareciendo en ese proceso". Para Prato, el impacto visual es una consecuencia directa del texto: "Toda esa gestualidad, todo lo físico que tiene Cynthia nace a partir de sus palabras".

Agostina Prato en "Mis Palabras", una obra de Marcelo Allasino

El trabajo corporal y vocal es descomunal, pero más admirable aún es el vínculo que Prato construyó con su compañero de escena, Manuel Ramos, quien se sumó al elenco en esta segunda etapa de la obra (la primera fue en 2022 con Nahuel Monasterio). Sobre este proceso, Prato contó: "Manu, la verdad que increíble porque se suma en esta segunda etapa de Mis Palabras. Lo admiro un montón; fue un proceso breve porque lo arrancamos hace un par de meses y él entendió la obra al toque, que tiene la complejidad de que tiene un montón de texto, y él llegó el primer día del ensayo con todo el texto aprendido. Fue un proceso muy grato, porque además yo también me encontraba con un material con el cual trabajé un montón, y podría haber resultado algo como medio engorroso hacerlo con una nueva persona, pero la verdad que él me dio ganas de más todavía de seguir haciéndola".

Mis Palabras habla de la otra urgencia: la verdad y los tiempos modernos. En una era donde proliferan las vilmente llamadas "denuncias falsas", sacar el abuso sexual y la discapacidad a flote sin caer en el panfleto es una hazaña. Prato entiende esa tensión visceral y por qué la historia funciona hoy más que nunca: "Sí, es terrible y eso lo tomamos mucho como ejemplo con Manu porque, al principio con todo este material era como que era 'uf', porque él está interpretando algo con lo que realmente no está de acuerdo con lo que dice. Entonces, él vive por dentro una contradicción muy fuerte". 

Agostina Prato y  Manuel Ramos en "Mis Palabras", una obra de Marcelo Allasino

La actriz señaló que, lamentablemente, la actualidad les sirve como combustible artístico: "Nos sirve como para poder llevar a cabo todo esto, porque son esas pequeñas sutilezas, esas confusiones de mínimamente una palabra que la decís en un lugar y que no suena bien. Es triste, pero real lo que está pasando".

Prato explicó qué sentido simbólico le suman las dos cámaras y a las distorsiones del audio, y su respuesta fue un viaje sensorial: "Un poco agregar capas y capas para mostrar todo el universo. Porque salís de la obra diciendo, 'qué pasó de verdad'. Entonces jugar tanto con lo que ya pasó, con lo que está pasando en el presente y con sus propios pensamientos". Y profundizó sobre el diseño sonoro y audiovisual de la puesta: "Por ejemplo el sonido, cada vez que aparece parece un sueño y lo de las cámaras me gusta porque por un lado es esta cosa de que ellos están dando su testimonio, pero la cámara muestra el pensamiento de las personas. Se juega con lo que no están diciendo, pero que está saliendo por las pantallas".

Marcelo Allasino

En un contexto de ajuste presupuestario desbocado -"motosierra" mediante-, sostener un espacio cultural es resistir. Prato no evade la realidad económica: "Durísimo. Más que nunca es realmente una batalla. Estoy muy agradecida. Le agradezco a El Excéntrico, a Cristina Banegas, a Jorge Thefsy a todos los que lo hacen posible. Es una batalla y un lugar de refugio porque, al menos por una hora podemos estar en un lugar tratando de contar una historia de manera diferente. Es contar la realidad, pero con un poquito más de sensibilidad, porque estar todo el tiempo afuera en la calle es insoportable".

Ante la pregunta sobre si el teatro es un refugio para ella, y su respuesta fue una definición de vida: "Sí, totalmente. Tanto el teatro como las palabras, agradezco tenerlas. Recién dije que el teatro es batalla y refugio porque en la práctica lo que yo siento es que el teatro es mi lugar de batalla y la escritura mi lugar de refugio. Sin las dos no sé cómo haría para existir", explicó.

Cuarenta años haciendo arte en este país no es para cualquiera, menos en tiempos donde la cultura es desfinanciada sistemáticamente. Marcelo Allasino, nacido en Rafaela (Santa Fe), fundador del grupo Punto T y del Taller de Teatro La Máscara, pero sobre todo eterno director, dramaturgo e impulsor de políticas culturales (ex director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro y presidente de Iberescena), sigue demostrando que el teatro es un escudo contra la brutalidad del presente. Con Mis Palabras, ratifica que el escenario es el último rincón de resistencia y alta sensibilidad estética. Es un imperdible.