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Más de 50 años de carrera

Mario Pasik y el teatro como acto de resistencia: amor maduro, la pasión, el paso del tiempo y la emoción que todavía le provoca subir a un escenario

El actor protagoniza junto a Patricia Palmer "Adán y Eva, un amor de aquellos", una comedia romántica que mezcla humor, reflexión y segundas oportunidades.

15 Mayo de 2026 13:47
Mario Pasik

A los 75 años, Mario Pasik sigue hablando del teatro con la misma mezcla de entusiasmo, nervios y pasión de aquel chico que jugaba en la vereda al "dale que yo era". La experiencia, asegura, suma sabiduría, pero no apaga ese temblor previo que se genera días antes del estreno ni la necesidad visceral del aplauso. Ahora vuelve a escena junto a Patricia Palmer con Adán y Eva, un amor de aquellos, una comedia romántica escrita por la actriz a partir de textos de Mark Twain, con dirección de Diego Ramos.

Mario Pasik y Patricia Palmer protagonizan "Adán y Eva, un amor de aquellos"

La obra, con producción de Chino Carreras y la prensa de Hugo Castro, se estrenará el 21 de mayo en el Teatro Picadilly y propone una mirada cálida, irónica y emotiva sobre el amor después de décadas compartidas. "Es un matrimonio de más de 40 años, pero que hace 5 años que están separados, lo cual le da un condimento inevitable", explicó Pasik en diálogo con BigBang al describir el punto de partida de la historia.

La trama muestra a una pareja que, después de años sin contacto, se ve obligada a reencontrarse para ensayar una obra basada en El diario de Adán y Eva. A partir de allí aparecen viejas heridas, silencios acumulados y emociones que nunca terminaron de desaparecer. "Hace ya algunos años que ni siquiera toman contacto, pero, bueno, se ven por una circunstancia del argumento que creó Patricia Palmer", contó el actor.

Lejos de las fórmulas románticas tradicionales, Pasik reflexionó sobre cómo cambia el amor con el tiempo y cómo la pasión encuentra otras formas de manifestarse. "La pasión se acomoda de alguna manera a otros espacios, a otras expresiones, a otras instancias que pueden perdurar en un matrimonio hasta el infinito", señaló. Acostumbrado durante décadas a interpretar villanos o personajes oscuros, el actor reconoció que esta obra le permitió explorar otra sensibilidad.

De hecho, resumió sobre la propuesta: "Me sedujo todo". Y destacó especialmente el vínculo artístico y de amistad que forjó con Patricia: "Es muy fácil con Patricia por su modo, por su lucidez para lo creativo, su generosidad". La química entre ambos actores, asegura, apareció naturalmente. También gracias a la mirada de Diego Ramos, a quien definió como "un estricto con sensibilidad". Aunque la obra está atravesada por conflictos y discusiones de pareja, Pasik reivindica el humor.

Patricia Palmer

Lo define como una herramienta poderosa para hablar de temas profundos. "La comedia es una manera muy sana de poder reflexionar también", sostuvo. Y agregó: "La risa afloja. Por eso es tan necesario el ejercicio de la risa. Y cuando es en comunidad, como sucede en los teatros, en vivo, tiene esa cosa intransferible". En tiempos donde los vínculos parecen atravesados por la velocidad y lo descartable, Adán y Eva también se convierte en una reflexión sobre la permanencia y los afectos construidos durante décadas. Consultado sobre si cree en las segundas oportunidades, Pasik eligió escapar de los lugares comunes.

Incluso, señaló: "No sé si volver a empezar, porque se me ocurre que eso es como retroceder. Uno avanza". La conversación deriva inevitablemente hacia el paso del tiempo. Y ahí aparece un Mario Pasik más íntimo, atravesado por la experiencia y la vulnerabilidad. "Creo que eso te da una pizca de sabiduría sobre el tiempo que pasó, sobre las prioridades. Creo que eso es ganancia absoluta", reflexionó. Después de más de medio siglo de trayectoria, el actor asegura que todavía siente el vértigo antes de salir a escena. Sin ir más lejos, inventó una palabra para definirlo. "Hace unos años le llamaba a los estrenos 'estrésnos'", recordó entre risas.

Mario Pasik

Sin embargo, admite que esa ansiedad sigue siendo parte del oficio y también una forma de sentirse vivo. "Siempre hay algo de exposición que uno ha elegido como profesión", explicó. El teatro ocupa un lugar central en esa pasión. No solo por el trabajo actoral, sino por la relación física y emocional que se construye -que él construye- con el público. "A mí me encanta la relación con el público en el teatro porque respirás al mismo tiempo", dijo.

Esa conexión se volvió todavía más fuerte después de una experiencia límite que vivió mientras hacía Legalmente Rubia. Durante aquella temporada sufrió una internación grave y pasó varios días en terapia intensiva. "Compré el combo completo", ironizó al recordar aquel episodio de salud. Pero incluso en ese contexto extremo, el teatro seguía funcionando como refugio. "Yo en terapia intensiva pasaba la letra. No podía dejar de pasar la letra", confesó.

Mario Pasik

Quince días después volvió al escenario con varios kilos menos, pero sin olvidar ni un ritmo ni una línea del personaje. "Me sostuvo hasta en un trance tan duro el hecho de la sensación de volver", afirmó. En otro tramo de la charla, Pasik habló sobre la pasión como motor artístico y humano. Una palabra que, según él, atraviesa por completo la esencia de Adán y Eva. "De esto se trata también Adán y Eva", explicó al referirse al texto de Mark Twain y al descubrimiento del deseo, la pasión y el amor como fuerzas transformadoras. Conmovido, el actor también reivindicó al niño interior que todavía conserva después de tantos años de carrera.

Durante la distendida conversación que mantuvo con este portal, explicó que cada vez que pisa un escenario vuelve a sentir aquella misma sensación de juego que tenía en la infancia. "Me parece bien acariciar al niño que uno es", expresó y añadió: "Yo sigo ejerciendo el 'dale que yo era' con estudio, con profesión, con tiempo de ejercicio, pero me sigue apasionando". En medio de un presente complejo para el sector cultural, también dejó una reflexión política sobre la situación del teatro y de los artistas. "Todo el teatro está funcionando como un acto de resistencia", aseguró.

Y profundizó: "La situación de la cultura es muy dura, porque hay muchísima gente que no puede encontrarse con los actores como antes, que antes los encontraba en el living de su casa. Estamos en plan de resistencia, de subsistencia también, la mayoría, pero de resistencia también. Y específicamente, en la obra cada uno se llevará su reflexión. Nosotros estamos haciendo, no quiero contar nada de la obra, pero creo que el público se va a ir con apuestas. Espero, les resulte al público muy queribles". 

Mario Pasik

Aun así, el actor elige aferrarse a la emoción del escenario, al aplauso y al encuentro con el público. Porque, para él, actuar sigue siendo una forma de confirmar que está vivo. "Cuando oímos el aplauso es muy conmovedor", concluyó.