15 Mayo de 2026 13:46
Hasta las manos. Esas tres palabras podrían definir cómo la industria del calzado argentino, que atraviesa una de sus peores crisis en años, y las recientes declaraciones del reconocido empresario y diseñador Ricky Sarkany no hacen más que confirmar la situación que viven los productores de este rubro.
En una entrevista para A24, Sarkany expresó su profunda preocupación por el impacto de las políticas de apertura comercial promovidas por el gobierno de Javier Milei: "No se parece a nada de lo que vivimos. Es totalmente impredecible", afirmó, describiendo un panorama que calificó como "totalmente incierto".

El eje central de las críticas del diseñador apunta a las plataformas de importación que, según él, están desangrando a la industria nacional: "El problema -que debe estar en vistas del Gobierno para corregir- es el tema de las plataformas que llegan con arancel cero de productos de lugares donde los costos, la mano de obra, los impuestos y las leyes son completamente distintos a los de acá", explicó Sarkany , en la misma línea advirtió la gravedad de la situación: "Espero que se corrija porque sino estamos todos condenados".
Pero estas no son simples afirmaciones: dato mata relato. Es que según cifras publicadas por la Cámara del Calzado, en los últimos dos años más de 100 fábricas cerraron sus puertas, dejando a aproximadamente 10.000 trabajadores en la calle.
Esto no es todo porque a esta problemática se suma un aumento del 100% en las importaciones y un exponencial crecimiento del 400% en las compras a través de plataformas online al exterior.
Así las cosas, las cifras dibujan un panorama desolador para un sector que fue históricamente uno de los motores del empleo industrial en el país; y, con la llegada de gigantes del comercio electrónico como Shein y Temu se exacerba aún más este problema. porque las plataformas ofrecen productos importados a precios que resultan inalcanzables para los fabricantes argentos.

Mientras tanto, el gobierno de Javier Milei defiende a capa y espada sus políticas de apertura comercial y desregulación económica sin mucho interés en el impacto devastador en la producción nacional y, sobre todo, en el trabajo que es cada vez más escaso en el sector de la industria del calzado.

