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Recuerdos dolorosos

"Me llegó el trasplante de córnea y no me voy a operar": la inesperada decisión de Diego Mesaglio tras nueve años de espera

El actor contó en un streaming por qué rechazó la operación que esperó casi una década.

18 Mayo de 2026 13:19
Diego Mesaglio

Durante años, Diego Mesaglio imaginó una sola escena: el día en que sonara el teléfono y del otro lado le dijeran que finalmente había aparecido la córnea que esperaba desde 2014. Ese llamado llegó. Pero, contra todo pronóstico, el actor tomó una decisión que sorprendió incluso a quienes lo acompañaron en el proceso más duro de su vida: decidió no operarse. 

La confesión ocurrió en el ciclo de streaming La Bandurria, donde Mesaglio abrió una ventana íntima sobre el accidente doméstico que le cambió para siempre la vida, el sufrimiento que atravesó durante años y el miedo que todavía hoy lo acompaña. "Me llegó el trasplante de córnea y no me voy a operar", lanzó de entrada, dejando atónitos a todos en la mesa.

Lejos de tratarse de una decisión impulsiva, el ex actor de Chiquititas, Rebelde Way y Graduados explicó que detrás de esa determinación hay años de dolor físico, angustia emocional y una transformación profunda de su manera de ver la vida. "Yo era una persona que se quejaba mucho sin necesidad. Cuando me pasó lo del accidente, me quejaba más todavía. Estuve 2 años que era todo peor, peor, peor, peor, hasta que a mí me dicen que perdí la visión del ojo", contó.

Y detalló: "Me voy para mi casa, 60 kilómetros llorando". En medio de ese derrumbe emocional, hubo una escena doméstica que terminó modificándole la cabeza. "Cuando llego estaba mi hermana con mi vieja, ponele discutiendo, entre comillas, porque se le habían quemado los churrascos. Por un lado, dije, la puta madre, yo vengo de que me están diciendo que me quedé ciego y vos quejándote por un churrasco", relató.

Diego Mesaglio

Y describió: "Pero, por otro lado, tenía una felicidad inmensa de que se estaban quejando por un churrasco y no se habían quedado ciego". El accidente ocurrió en 2014 y comenzó de la manera más absurda y cotidiana. "Puse la botellita de alcohol mal ubicada en la repisa del baño y se patinó. Cuando se cayó para un lado, la agarré y salió el chorro que me entró justo en el ojo", había contado tiempo atrás. 

Lo que parecía un incidente doméstico derivó en una pesadilla médica que incluyó múltiples tratamientos, dolor extremo y, según el actor, una mala praxis que terminó agravando el cuadro. "Voy a una clínica, me hacen los supuestos primeros auxilios pero no me lavan bien, casi ni me lavan y me dan anestesia para tomar cuando me duela. Entre el alcohol que quedó adentro y el exceso de anestesia hicieron que se queme la córnea, que se debilite todo el ojo. Para ponerle un título, fue mala praxis", aseguró.

La vida que llevaba hasta entonces desapareció de golpe. "Yo, antes de tener el accidente, era una persona que lo único que me importaba era labura, labura, labura, labura. Y un martes a la una de la mañana me cayó alcohol en el ojo y se me frenó la vida", resumió. La recuperación fue lenta, dolorosa y emocionalmente devastadora. Mesaglio contó que llegó a pasar días enteros sin dormir por el dolor y que durante meses dependió completamente de su entorno. 

Diego Mesaglio

Incluso, había recordado meses atrás: "Pasé a ser dependiente de todo el mundo: de mi familia, de mi viejo que me lleve, que me traiga, no pude manejar durante un año y medio", recordó. Pero en medio de ese proceso también descubrió otra forma de vivir. "Tardé un montón en darme cuenta que, después de un año, soy feliz llegando a mi casa y que me esperen con la comida o dándole de comer a mi perro o hago la pasadita por la casa de mis viejos, y te puedo asegurar que llega un momento que es lo único que importa, boludo", expresó.

El actor aseguró que las visitas constantes al Hospital de Clínicas José de San Martín también modificaron su percepción sobre los problemas cotidianos. "Me pone mal darme cuenta que la gente vive como el orto. Y te puedo asegurar que yo viajando 3 años todos los días al hospital de clínica, sí, yo, boludo, era nada. Las cosas que ves ahí no es nada". Paradójicamente, el momento más esperado terminó abriendo un nuevo conflicto interno. 

En enero de este año, recibió el llamado que había imaginado durante casi una década. "Me llamaron y dijeron: 'Hola, ¿Mesaglio Diego? Sí, tenemos tu córnea'. No, terrible. Es como cuando te llaman Mercado Libre, escuchame, vos pediste unas vans", había contado entre risas en el streaming de la TV Pública. Sin embargo, los estudios posteriores detectaron complicaciones y ya no existía la certeza de recuperar efectivamente la visión. 

Diego Mesaglio

Fue ahí donde apareció otro temor: volver a atravesar el sufrimiento extremo de los primeros años. "No me operó porque ahora no hay una seguridad de poder recuperar la visión, tengo que hacer otras cosas. Y yo tengo miedo muy grande, que es el miedo a volver a sufrir. Sufrir. Yo sufrí mucho, yo estuve 5 días sin poder dormir. Yo la pasé mal, mal, mal, mal", confesó. La decisión final también fue conversada con las personas más cercanas que lo acompañaron en los peores momentos. "Hablé con esas personas y todos consiguieron, che, la verdad que no queremos verte otra vez de la manera que sufriste. Entonces, tomé la decisión de no operarme", explicó.

Diego Mesaglio

Lejos de sonar derrotado, Mesaglio habló desde un lugar de calma inesperada. Después de años buscando desesperadamente una solución, asegura que aprendió a convivir con la pérdida y a encontrar felicidad en cosas mucho más simples que las que antes organizaban su vida. "Eso me ayudó a hoy tener una vida un poco más tranquila, desde el lado de buscarle la solución a las cosas y todo", concluyó.