Aunque desde El Trece intentan bajar el tono y reforzar una imagen más "family friendly", lo cierto es que el fuerte cruce entre Cinthia Fernández y María Fernanda Callejón dejó una marca difícil de borrar. En ese clima caliente, Pepe Ochoa se metió de lleno en la discusión sobre los límites y la moral en televisión, y apuntó con dureza contra una de las protagonistas.
Todo se desató tras el tenso enfrentamiento en vivo en La mañana con Moria, donde ambas panelistas terminaron gritándose en medio de un debate por el caso de Roberto Castillo y Daniela Vera Fontana. La situación se fue de control al punto que el conductor interino, Federico Seeber, tuvo que interrumpir el programa con un corte de urgencia. Desde ese momento, la polémica no hizo más que escalar.
Por un lado, Fernández admitió en LAM que "no tuvo la inteligencia" para frenar la discusión, mientras que Callejón buscó restarle dramatismo al episodio, calificándolo como "absolutamente vergonzante". Sin embargo, lejos de apagarse, el conflicto se trasladó a otros espacios. Fue en El Ejército de la Mañana donde Ochoa decidió ir a fondo.
"Este personaje de niña santa, niña buena que acaba de tomar la comunión y siente que todo es paz y armonía... está mal", soltó con ironía sobre el comportamiento de Fernanda Callejón. Y redobló la apuesta: "Alguna vez en su vida debería reflexionar que si se lleva a las patadas con todo el mundo, por algo es".
Lejos de quedarse ahí, el panelista también puso en duda la coherencia entre lo que muestra en cámara y su actitud fuera de ella: "El personaje televisivo es una cosa, cuando se apagan las cámaras es otra. Callejón hace lo que hace siempre: tira la piedra y esconde la mano. Es muy difícil creerle a una mina como Callejón".
Pero Ochoa no solo opinó sobre lo ocurrido en el ciclo de Moria Casán, sino que sumó una experiencia personal que, según él, explica su enojo: "A mí, cuando me agarró en los pasillos de América, me gritó sin parar que yo era un ensobrado de Ricky Diotto, y dijo que había una audiencia que nunca existió. Nos miente a todos y se embandera atrás de una cosa que no existe".
El descargo escaló aún más cuando vinculó el tema con cuestiones sensibles: "Estoy harto de las minas que hacen esto, banalizan la violencia de género. A Callejón le patina mal, y este tipo de mujeres que lloran y se hacen las sororas... la verdad que hay algo de eso que me la baja mal, sobre todo que no se hagan cargo".
Pepe Ochoa cerró con una frase lapidaria: "Sos una mentirosa, flaca. Te cagás en las mujeres que realmente sufren violencia de género. Estas minas me dan asco porque juegan a lo mediático y en la Justicia no pasa nada. Me indigna que estas minas tengan cámara". Lejos de tratarse de un episodio aislado, el escándalo vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hasta dónde vale todo por un punto de rating?