Luisa Albinoni aseguró que volver a trabajar con Rodolfo "El Tano" Ranni, con quien lo hizo en televisión con Los Grimaldi: una familia de locos, es un sueño cumplido, aunque la recompensa parece aún mayor cuando se trata de una gira nacional con "Negociemos, una historia de amor", la obra escrita por Alicia Muñoz y dirigida por Ernesto Medela, que relata la fantasía de volver a encontrarse con un amor de la juventud, ya cuando se transita la tercera edad.
En diálogo con BigBang, Albinoni reflexionó sobre los cambios en el humor y cómo fue que quienes lo hacían con un enfoque bien popular en los años 80, se vieron reivindicados y juzgados a la vez en la época actual. Fueron los años en los que la actriz más trascendencia tuvo, con grandes programas, obras y relaciones con las figuras de una generación que estuvo marcada por Alberto Olmedo y Jorge Porcel, con quien tuvo un vínculo afectivo y laboral durante muchos años.
Por otro lado, la actriz reconoció que la verdadera satisfacción de salir con este tipo de giras por todo el país es la devolución del público, que atesora grandes recuerdos de sus pasos previos por los diferentes pueblos y ciudades. Luego de que baja el telón, muchos los esperan y hasta les cuentan que la historia de su obra, es la de su propia vida.
La actriz reveló que si bien son muchos adultos quienes los van a ver, las y los jóvenes también se llevan una fuerte impresión de sus interpretaciones, en tiempos en los cuales la ficción nacional abandonó por completo la pantalla chica y las plataformas de streaming monopolizaron el trabajo artístico a la hora de las ficciones, las cuales hace pocas décadas ocupaban el prime time de todos los canales. Para estas nuevas generaciones el romance parece apagarse y es por eso que ella les advierte que "a veces el amor te pasa por al lado".
Para mí es un honor trabajar con Ranni
¿Cuál es el valor agregado en esta agenda teatral porteña tan cargada que tiene la obra que están llevando?
- Tiene un valor agregado muy importante para mí porque, si bien ya habíamos trabajado con el Tanito haciendo televisión, teatro y gira con Los Grimaldi, teníamos la idea de volver a trabajar juntos, y por distintos compromisos de cada uno no lo pudimos hacer. El valor agregado es que para mí es un honor trabajar con Ranni. Es un maestro para mí, un excelente actor, primerísimo, y la verdad que es maravilloso poder transitar el escenario con estos personajes junto a él.
Historias de amor en un momento donde el amor muchas veces queda relegado, con los argentinos con dos o tres trabajos, ¿Cuál es la fibra que quieren tocar en el espectador con esta historia?
- En especial nosotros somos adultos mayores, que transitamos esta etapa, pero viene mucho público joven a vernos. Creo que lo importante es poder parar a tiempo y darte cuenta que a veces el amor te pasa al lado. Y justamente por eso, tanto trabajo, el fragor de la lucha, la velocidad del mundo en el que estamos, hace que esos momentos pasen desapercibidos y se pierdan. Un poco es eso: paremos y veamos qué pasó acá, aún después de muchos años.

La ficción perdió mucho terreno en la televisión y el público se acerca a verlos ustedes en el teatro. ¿Cuál es la devolución que obtenés cuando salís de la sala?
- La devolución es maravillosa. Primero creo que el cariño de la gente, del público, es el premio que tenemos todos los actores de nuestro trabajo. Es el reconocimiento verdadero que tenemos de nuestro trabajo. Podés recibir premios o no, pero eso es lo maravilloso. Y aparte, solamente haciendo gira te das cuenta de la calidez. Yo ya voy a cumplir 55 años de profesión y he girado durante casi más de 40, y la verdad que la calidez del público, el cariño con el que nos recibe, los abrazos, los besos, esa es la parte más linda.
El teatro es algo fundamental. Justamente la semana pasada estuvimos en Santa Teresa, donde nunca habían llevado teatro. Recibimos un cariño, un fervor, una sensación tan hermosa nos llevamos de ese lugar. Gente que no había visto teatro. No habían llegado las compañías ahí y la nuestra era la primera que llegaba. Estaban tan agradecidos y para nosotros eso es maravilloso.
La calidez del público, el cariño con el que nos recibe, los abrazos, los besos, esa es la parte más linda
Más allá de la satisfacción personal en tiempos de inteligencia artificial, de redes sociales, de reels, de ficciones en vertical, ¿qué tiene ver esa esa cuestión de lo que genera el teatro, que en los últimos 30 años fue reemplazado por otras otras cosas?
- Yo creo que el teatro no se puede reemplazar porque es un hecho muy entre el público y el actor y no hay un reemplazo en eso. Vos podés ver series, podés ver cine vertical, que es eso nuevo -me encantó, aparte, todas estas cosas nuevas son lindas-, pero claro, distraen y disgregan al público a ver otro tipo de ficciones, por llamarlo así. Si bien no tenemos ficción en televisión, que eso es una lástima, ahora hay muchas eh propuestas de teatro y se acerca mucho al teatro para vernos, para volvernos a encontrar después de tanto tiempo, al no vernos tanto en televisión.
Yo ahora estoy haciendo televisión y la gente lo ve. Pero estamos necesitando el humor, todo aquello que teníamos en su momento como para divertir y que la gente lo pase un poco más amenamente en estos tiempos que son bastante difíciles.

¿Cómo es encontrarse con ese público que no es de Buenos Aires?
- Es maravilloso. Y también me encuentro a mucha gente que se fue de Buenos Aires a vivir afuera. Algunos me escriben por Instagram. Yo tengo mis redes, he abierto mi cabeza con una hija de 21 años, que me ha ayudado muchísimo y en la época de la pandemia me tuve que poner las pilas porque era la forma de trabajar, de hacer notas, hacer zoom. Y tenés que aprender, no te queda otra. Tenés que abrir tu cabeza y aprender.
La gira es algo maravilloso. Ir llevando por todos los pueblos y llegar y encontrarte con teatros que por ahí ya estuviste hace muchos años, y la gente viene y te dice "usted ya estuvo acá" y vos ni te acordás qué hiciste, y la gente lo guarda eso en su corazón como si fuera un tesoro. Y eso es hermoso.
Estamos necesitando el humor, todo aquello que teníamos en su momento como para divertir y que la gente lo pase un poco más amenamente en estos tiempos que son bastante difíciles
En los años 80 fuiste una figura muy popular y hoy hay un recuerdo de lo que se hacía muy distinto. Por un lado a veces se lo juzga por cuestiones machistas, pero por el otro también se lo reivindica más que antes. Había como una visión de que lo que hacían era mersa, era grasa en comparación del humor inglés. Y hoy se ha reivindicado todo lo que hicieron.
- ¿Qué pasó? Lo que nosotros hacíamos es el humor popular. Y lo popular es cotidiano, es lo social y es mostrar lo que pasa en la sociedad y llevarlo al humor. Aun en los temas más dramáticos. Pienso que es lo que ahora está faltando: humor. ¿Vieron que ahora hacen humor los periodistas en los noticieros? Porque a veces son las noticias tan terribles que se ven obligados a hacer humor y ocupar ese lugar de los actores que no tenemos de ficción en la televisión. Gracias a Dios que lo hacen ellos. Gracias a Dios que las noticias no caen tan como bombas, como muchas que son nefastas.
Nosotros fuimos muy castigados porque trabajamos en una época donde estaba la dictadura. Entonces fuimos como marcados por eso, como que nosotros teníamos que ver con esa época y simplemente trabajábamos. Yo tuve que dejar la facultad a los 17, entre los 17 y los 18, porque no sabía lo que pasaba y corría el riesgo que me pasara algo. No sabíamos bien qué pasaba.

Y todo eso es como que se estigmatizó: si te tocaban la cola, si esto, si se pasaba... y yo ahora lo que veo en las redes, perdóneme las chicas que son todas muy lindas, pero están peor que nosotras. Es una exposición cruel, diría yo, y peligrosa. Nosotros nos subíamos a un escenario para esa exposición. Ahora los chicos y las chicas se exponen en su vida privada. Algo muy muy peligroso. Eso es lo más peligroso que veo de las redes, que no se den cuenta a las cosas que se exponen, que no sepan tomarlo con pinzas para lo que le sirve o no.
También lo que pasa es que se ha metido entre la gente joven... que me encanta la gente joven, porque yo tengo una hija de 21 años, soy pro gente joven y creo que tiene que haber una revolución de gente joven entre los actores, entre los periodistas, los medios. Y no tienen esas posibilidades ahora los chicos. No tienen sus maestros, no tienen quién los lleve y las redes a veces los confunden un poquito. Y salió esta nueva profesión: ser famoso. Yo creía que la fama era puro cuento, por lo menos para mí lo es.
Yo creía que la fama era puro cuento, por lo menos para mí lo es
Los chicos saltan a la fama con cosas que por eso muy lindas son nuevas, con muchas ilusiones y después eso pasa y caen en una frustración, en una depresión y todos empezamos a escuchar sobre los problemas mentales. Yo no sé si antes había más locos que ahora, pero yo no escuchaba tanta gente con problemas mentales. Y eso es por la frustración, por el no estar preparado realmente para la exposición. Y cuando algo no funciona y la gente te deja de ver, es un fracaso. Si los chicos que quieran estar en esta carrera aprendieran que hay más fracasos que triunfos no lo sufrirían.
Y que mientras tanto se preparen para cuando llegue el momento de demostrar que saben cantar o que saben bailar, o que saben actuar, que de hecho hay muchos que son talentosos. Pero es como que perdemos esa juventud, perdemos aquellos talentosos que están tratando de salir porque sufren esa frustración y no quieren saber más nada con esto. Y algunos son muy talentosos. A mí me da mucha pena perderlos. Yo los quisiera recuperar.

Al igual que "El Tano", yo voy a vivir ciento y pico de años, es mi es mi proyección. Pero también quiero que queden otros, que ellos se queden, que recojan algo de lo que hicimos y ocupen en esos lugares. Si bien todos somos todos seres únicos e irrepetibles y nadie ocupa el lugar de nadie, que ocupan un lugar lindo en la cultura, en el arte. Y hay muchos chicos talentosos que los vamos perdiendo, lamentablemente, porque hacen reality, porque se confunden, porque cuando salen a la realidad la vida es otra y viene la frustración y el agarrar caminos erróneos.
A esta juventud, ¿creés que le vendría bien verlos a ustedes en "Negociemos, una historia de amor"?
- Totalmente porque les va a servir no ir tan rápido, en parar un poquito. En decir: "A ver esta piba o este pibe que se paró en el almuerzo". No digo que sea el amor de tu vida, pero a lo mejor te pasó el amor de tu vida y no te diste cuenta. Porque en esta historia ella no sabe que él está enamorado, que él estuvo enamorado toda su vida y lo descubre después de muchos años. Esta historia le puede pasar a mucha gente. El otro día le pasó al Tano que una señora le dijo: "Ustedes contaron la historia de mi vida. Yo ahora estoy viviendo con mi amor de los 14 años y hace 60 que no lo veía". Así que las historias se repiten.
A lo mejor te pasó el amor de tu vida y no te diste cuenta
Que los chicos abran los ojos. No tanto lo digital, más bien el tête-à-tête. Las manitos, los ojitos, las maripositas. Menos versos, menos perfiles extraños, porque después cuando te encontrás se te cae la estantería. La realidad, chicos, y el poder confrontar frente a frente. Yo sé que van a decir "ay, esta vieja de mierda que habla cosas antiguas", y puede ser. Pero bueno, los esperamos.

