El magnate tecnológico Elon Musk, conocido por revolucionar industrias enteras, acaba de presentar su próximo gran avance: el Starlink Phone, un smartphone con conectividad satelital directa que promete transformar la manera en la que los seres humanos se comunican.
Este dispositivo, desarrollado bajo el paraguas de SpaceX, busca eliminar las limitaciones de las redes terrestres y llevar la conectividad a cada rincón del planeta, incluso a las zonas más remotas.
El Starlink Phone no depende de antenas ni torres celulares, sino que se conecta directamente a los satélites de órbita baja de la constelación Starlink V3, ubicados a 550 kilómetros sobre la superficie terrestre.
Este sistema reduce considerablemente la latencia en comparación con los satélites geoestacionarios tradicionales, ofreciendo una experiencia de comunicación mucho más fluida. La clave detrás de esta tecnología es el estándar "direct to cell", que permite que el teléfono interprete a los satélites como si fueran torres celulares orbitando la Tierra.
En su primera fase de implementación, el Starlink Phone permitirá enviar mensajes de texto y transmitir datos de forma limitada. Sin embargo, Musk ya anunció que las capacidades se expandirán gradualmente para incluir llamadas de voz y navegación completa por internet.
Además, el dispositivo contará con una antena integrada de alta sensibilidad para captar señales débiles desde el espacio y estará optimizado para trabajar con inteligencia artificial, garantizando una gestión eficiente tanto de la batería como de la red.
El precio estimado del nuevo dispositivo será de aproximadamente 300 dólares, lo que lo posiciona como una opción accesible dentro del mercado de smartphones. En cuanto a su lanzamiento global, se espera que llegue a distintos países entre 2026 y 2027, dependiendo de las regulaciones locales sobre el uso del espectro radioeléctrico. En Argentina, donde Starlink ya cuenta con más de 490.000 usuarios en áreas rurales y sectores productivos como la minería y la agricultura, la expectativa es alta.
El desarrollo de este revolucionario dispositivo no fue casualidad. SpaceX lleva años trabajando en la tecnología necesaria para conectar directamente dispositivos móviles a su red satelital. Las pruebas iniciales en Estados Unidos, realizadas en colaboración con T-Mobile, demostraron que esta innovación no solo es viable, sino también escalable para un despliegue global.