Las experiencias y las historias del pasado se convierten en espejos del presente con Nacho Larrañaga y su primera novela histórica: El bramido del Ciervo. Este impredecible texto, ambientado en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, lleva a recorrer los paisajes devastados de una Europa hecha trizas, mientras se siguen desde muy cerca los pasos de una heroína que nunca quiso serlo: Delia Anfossi.
Para Larrañaga, escribir una novela histórica no fue tarea sencilla. Según contó en exclusiva para BigBang, requiere una inmersión profunda en los detalles más minuciosos de un tiempo que ya no existe: "Tuve que investigar mucho como sucede la mayor parte de la novela, los primeros dos capítulos en Nápoles. Tuve que averiguar y no Nápoles actual, Nápoles del 40 antes de la guerra. Entonces tuve que investigar, por ejemplo, la forma de balas que había, qué tipo de bombas se usaban, las calles, las pizzerías, cuál es el nombre de la calle principal, hay plazas que ya no existen. Fue un trabajo bastante bonito, me costó, pero hace que la historia también tenga veracidad", explica el autor.
Fue eso, la veracidad histórica, el hilo conductor que sostiene esta obra que es un viaje emocional que invita a reflexionar sobre las heridas que nunca terminan de sanar, la implicancia de la vida política de cada uno y, por supuesto las historias satelitales que se viven cuando se lucha de forma genuina por y para la patria.
Así, Larrañaga logra descifrar los pasos de Anfossi quien fuera una niña arrancada del seno de su vida cómoda como hija de médicos que tuvo que enfrentar un mundo violento para lanzarse a la resistencia. La transformación de Delia es tan impactante como inspiradora: una niñita -aparentemente- frágil que se convierte en la famosa "carnicera de los fascistas".
Pero para Larrañaga, lo que realmente enamora de este personaje es su resiliencia y su capacidad para desafiar las expectativas impuestas por su género y su edad: "En todas mis novelas siempre hay una heroína, siempre. Sea histórica o no histórica, son todas mujeres heroínas, resilientes, que luchan contra todas las vicisitudes de la vida. Y Delia se convierte en la famosa 'carnicera de los fascistas'. Me encantó la idea de que una mujer sea heroína más que un hombre, porque la historia siempre le rinde pleitesía a los hombres, pero no a las mujeres", dijo el autor con la contundencia de las convicciones.
Es que Delia es apasionante porque desafía a los fascistas pero también al patriarcado histórico que invisibiliza a las mujeres en los relatos bélicos: "Por más que se cambia de nombre, vuelve el espíritu a surgir en determinadas situaciones violentas. Vuelve a surgir el aguerrido que lleva adentro escondido ella, porque intenta dejar atrás todo el pasado", agrega Larrañaga.
Aunque El bramido del Ciervo narra episodios crudos y violentos, Larrañaga insiste en que esta "no es una historia violenta", sino también una historia de amor. La huida de Delia hacia América tras cruzar el Mediterráneo le permite encontrar un refugio emocional en medio del caos: "Es muy bonita esa historia. Después se ve cómo escapa de Italia y ahí encuentra el amor porque esta no es una historia violenta; es una historia de amor, de lucha de una mujer", dice el autor.
Un aspecto destacado en la publicación de esta novela histórica es el apoyo recibido por la Embajada de Italia en Argentina: "Conocí a la agregada cultural de la embajada de Italia, Mariana Caputo. Cuando le conté la novela y le mandé el book trailer, me dijo: 'Me interesa'. Encima justo ella es de Nápoles. Le gustó mucho la historia, la está leyendo. Estuvieron presentes en la presentación en la Biblioteca Nacional tanto ella como la directora de cultura", relata Larrañaga.
Más allá de ser un relato histórico, El bramido del Ciervo enfrenta a los y las lectoras a una verdad insoslayable: las similitudes entre la Europa devastada por la guerra en 1943 y la realidad contemporánea, con la vuelta de las ultraderechas a las realidades cotidianas.
Así las coas, para Larrañaga, la humanidad vive en una guerra constante, aunque las armas hayan cambiado: "Estamos todo el tiempo en una guerra. Aunque no haya armas ni fusiles ni cuchillos, estamos en una guerra en todo. Hay que tratar de sobrevivir todo. Tenemos mucha violencia a nivel redes; tenemos mucha violencia que por más que no se vea en forma física vivimos en un mundo muy violento. Mucho más violento que la guerra. Obviamente la guerra tenía muerte; acá directamente estamos acosados todo el tiempo: por la economía, por las redes, por el qué dirán o por el ego. Vivimos como en una guerra intelectual", reflexiona el autor.
El bramido del Ciervo es un himno a las mujeres invisibilizadas por los relatos oficiales y un recordatorio del poder transformador del amor y la resistencia. Nacho Larrañaga lo describe a la perfección: "Es sobre todo el tema de la supervivencia: cuántas personas, hombres y mujeres, en una situación extrema sacan lo importante o lo que tienen... ese don que a veces tenemos descubierto y lo descubrimos en un momento extremo".