07 Abril de 2026 16:26
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se encuentra en alerta máxima ante la inminente paralización del servicio de colectivos, prevista para este miércoles 8 de abril. Las empresas de transporte advierten que la situación económica llega a un punto crítico, poniendo en jaque la continuidad del servicio que utilizan millones de personas diariamente.
Tanto así que hoy, martes 7, la primera mañana fue caótica y es que los pasajeros ya comenzaron a sentir los efectos de esta crisis con una reducción del 30% en las frecuencias de los bondis. Sin embargo, lo que podría suceder mañana es aún más alarmante.

Marcelo Pasciuto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (Cetuba), fue contundente al describir el panorama: "Hoy las empresas de transporte no tienen para pagar el sueldo. Mañana no sé qué empresa va a trabajar, va a estar muy complicado".
El conflicto tiene raíces profundas según explicó Pasciuto en una entrevista con Futurock: el aumento en el precio del combustible, impulsado por el conflicto en Medio Oriente que disparó los valores del petróleo, golpea fuertemente al sector pero a esto se suma un esquema de subsidios desactualizado y la falta de respuesta por parte de las autoridades.

"Al subir tanto el combustible y tampoco girar el monto del 60% de subsidio que se giran los primeros días hace inviable el tema. Incluso hoy las empresas no tienen para pagar los sueldos de mañana, que es el cuarto día hábil", alertó Pasciuto.
La incertidumbre se profundiza ante la falta de diálogo entre las empresas y los gobiernos jurisdiccionales: "Hace 15 días se pidió de todas maneras hasta por CD y de ninguna de las dos jurisdicciones contestaron", señaló Pasciuto, evidenciando la ausencia de un plan concreto para evitar el colapso del sistema.

Consultado por C5N sobre si el servicio estará garantizado mañana, el titular de Cetuba fue categórico: "Calculo que el servicio va a ser el mismo que hoy, yo no tengo otra novedad por ahora".
Mientras tanto, la tensión crece entre trabajadores que dependen del transporte público para sus actividades diarias y un sector empresarial que asegura estar al límite. El tiempo corre y la solución parece cada vez más lejana, dejando al AMBA al borde de una parálisis sin precedentes.

