No fue solo un resultado deportivo, no fue solo un partido. La victoria de la Selección Argentina ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 caló hondo en una sociedad que, por unas horas, dejó de lado sus fracturas para fundirse -sociales, políticas. enconómicas y religiosas- en un solo grito y la hermosa ilusión de ser bicampeones.
Para entender qué fibra íntima tocó este partido, BigBang dialogó con el sociólogo y licenciado Matías Schiaffino, quien analizó el fenómeno de la unión nacional, el peso de la causa Malvinas y el rol invisible pero fundamental de la familia en la construcción de nuestros ídolos.
A las cuatro de la tarde, el país se detuvo. El silencio en las calles era el preludio de una descarga emocional que Schiaffino explica desde las bases de la sociología clásica: "Desde la sociología esto se puede analizar a través de la idea de 'efervescencia colectiva', que es un concepto muy utilizado por la la sociología de Durkheim, en el cual expresa que en ciertos eventos, ciertos momentos de la sociedad esta atraviesan procesos de consolidación, procesos en donde la sociedad se consolida en sus valores y sus normas, tanto puede ser en lo nacional, puede ser en el sentimiento patriótico, en la defensa de de intereses colectivos".
Sin embargo, uno de los momentos más impactantes de la jornada en Atlanta fue la interpretación del Himno Nacional. Tanto el cuerpo técnico como los jugadores en la cancha alzaron sus voces y no cantaron: gritaron la canción nacional como una declaración de principios que los propios jugadores sintieron como un empujón vital.
Al respecto, Schiaffino señala: "Quizás fue uno de los momentos más llamativos el Himno para nosotros, que muchas veces pasa desapercibido, que muchas veces pasa como un acto más formal, si se quiere, pero hasta los propios jugadores reconocieron que el aliento durante el himno fue determinante".
En la misma línea, explicó que la pasión de los argentinos por este deporte "nos representa mucho": "Caemos en la emoción fácil con el fútbol, nos atraviesa en todo sentido, en todos lados. Y ese momento, es el que generó una intensidad emocional increíble, generó una energía que unió a todos bajo un grito", dijo el sociólogo respecto a cómo se cantó el Himno Nacional Argentino.
Esta conexión no es azarosa, sino que responde a una cultura futbolística única en el mundo: "Imaginate que para los jugadores salir con esa con esa emoción cargada, todo lo que se habló anteriormente, el contexto de las Malvinas, el contexto de un Mundial que siempre para nosotros es distinto... El fútbol acá en Argentina tiene un tratamiento sumamente especial y sumamente importante que conecta con cada fibra de ser nacional. Acá el fútbol es el deporte nacional por excelencia".
Si bien para el resto del mundo se trataba de 90 minutos de juego, para la identidad argentina era imposible separar la pelota de la historia. La causa Malvinas funcionó una vez más como el gran amalgama social: "Estrictamente en lo deportivo fue una semifinal de fútbol y vaya si ha jugado Argentina en semifinales. Obviamente que es el significado que le da cada uno, es el significado que se construye en una sociedad. No te olvides que un partido de fútbol para nosotros es muy distinto a cómo se puede vivir en Estados Unidos, en Indonesia, en China, en otro en otro lugar del mundo no es de la misma manera que lo vivimos nosotros", explica Schiaffino.
Para el sociólogo, el triunfo permitió un paréntesis en las crisis cotidianas: "Lo que une verdaderamente al argentino fue ayer estar bajo una misma consigna: quitar todas las diferencias sociales, las desigualdades y simplemente embanderarnos bajo un solo lema que era ganar ese partido. Y sin duda que el contexto de Malvinas adquirió relevancia predominante, los jugadores mismos festejando con una bandera al final y sabían que en el fondo -el futbolista argentino ayer, Enzo Fernández, De Paul, Messi, Lautaro Martínez, Julián Álvarez- saben que ellos representan una un país y el y el país está atravesado por por Malvinas, entonces es ineludible esa cuestión. Además que la causa Malvinas fue capaz de atravesar diferentes generaciones, clases sociales, partidos políticos y demás. Desde un principio era imposible separar que solamente sea fútbol y por el otro lado de la historia, siempre siempre van conectadas".
Finalmente, Schiaffino pone el foco en el núcleo que sostiene a las figuras que se ven en pantalla: las familias. En un mundo que tiende a la alienación individualista, la Selección Argentina se mueve en bloque afectivo: "Nosotros siempre tenemos el póster y la foto final de los campeones, de los jugadores, de la jugada, simplemente jugadores de fútbol. Completamente pasan desapercibidos, los padres, las madres, las parejas, los hermanos, todo ese acompañamiento que bueno, que explica que nadie llega solo", dijo y siguió: "Nadie vive sin relaciones... Para la sociología es un ser relacional por excelencia. No vivimos sin relaciones. La relación nos constituye, nos atraviesa y nos construye. Somos producto de vínculos, de cuidados, de afectos, de procesos de socialización. Y acá la familia aparece como el primer espacio en donde se construyen los valores, la confianza", concluye.
Argentina ya está en la final. Pero, según el análisis sociológico, el triunfo contra Inglaterra ya cumplió una función vital: recordarnos quiénes somos cuando estamos todos del mismo lado.