La crisis en el sistema de salud que rodea al PAMI sumó este lunes un nuevo capítulo de tensión. Médicos de cabecera nucleados en APPAMIA iniciaron un paro nacional de 72 horas para rechazar una resolución oficial que, según denuncian, recorta de manera drástica sus ingresos y vuelve "inviable" el ejercicio profesional. La medida, que garantiza la atención de urgencias, marca el punto más álgido de un conflicto que ya no es sectorial, sino estructural. "El médico de PAMI realmente ha llegado a una situación límite. Nos sentimos humillados y degradados en nuestro trabajo", advirtió Atilio Rossi, delegado de la asociación, a a Cadena 3.
Incluso, describió un escenario que combina salarios en caída, jornadas extenuantes y responsabilidades crecientes sobre la salud de millones de jubilados. El detonante fue la Resolución RESOL-2026-1107-INSSJP, firmada el 9 de abril, que introduce cambios profundos en el esquema de remuneración. Entre ellos, la eliminación de la consulta presencial como fuente de ingreso, la incorporación de múltiples prestaciones dentro de un pago fijo y la quita de incentivos por formación profesional. Para los médicos, el resultado fue contundente: más trabajo por menos dinero. "Es una situación inviable, ilógica e inhumana lo que quieren hacer con nosotros", remarcó Rossi.
Según explicó, el nuevo esquema fija ingresos mensuales de apenas 2.100 pesos por paciente, independientemente de la cantidad de consultas. Un valor que, aseguran, no cubre ni siquiera los costos básicos de funcionamiento de un consultorio. Desde el gremio detallan que el impacto real es aún más severo. "Los médicos de cabecera cobrarán exactamente la mitad", afirmó Fernanda Scoccia, secretaria de género de APPAMIA. A su vez, graficó la dinámica cotidiana: atención cada 20 minutos, validaciones digitales en sistemas que fallan y jornadas que se extienden hasta la noche para evitar descuentos administrativos. "Con el doble, el gasto ya daba pérdida.", advirtió.
Y sumó: "Sin previo aviso, te lo reducen a la mitad. A los médicos les va a ser imposible afrontar los gastos fijos del consultorio con la mitad de lo que están ganando". El conflicto no se limita a los médicos clínicos. El sector odontológico también atraviesa una situación crítica: denuncian pagos atrasados de meses y aranceles que no cubren ni los insumos básicos. "Así es imposible sostener la atención odontológica", señalaron, tras advertir que muchos profesionales ya venían financiando el sistema "de su bolsillo".
En este contexto, APPAMIA fue contundente: "El resultado es claro: más trabajo, menos ingresos y menor reconocimiento al ejercicio médico, afectando de manera directa la sostenibilidad del consultorio y la calidad de atención". El paro de los médicos se inscribe en un cuadro más amplio de deterioro del sistema sanitario vinculado al PAMI. Farmacias con deudas millonarias, clínicas que recortan servicios o directamente dejan de atender, y proveedores que advierten sobre desabastecimiento,
Todo esto, sumado a que el PAMI registra una deuda que supera los $500.000 millones, lo que ocasionó menos prestaciones, clínicas al límite y municipios desbordados, configuran una escena cada vez más delicada. En paralelo, crecen las señales de alarma desde distintos niveles del sistema de salud. Intendentes y autoridades sanitarias advierten sobre una migración masiva de jubilados hacia hospitales públicos, lo que genera una sobrecarga que amenaza con desbordar la capacidad de respuesta.
En ese marco, algunos actores ya hablan de una situación "terminal" y anticipan un escenario crítico de cara al invierno. El trasfondo económico aparece como un factor central. La caída de la recaudación, el ajuste fiscal y los retrasos en los pagos del Estado configuran un círculo vicioso que impacta directamente en las prestaciones. Incluso desde el oficialismo reconocieron dificultades. La ministra Patricia Bullrich admitió que existen "pagos atrasados".
Pese a esto, intentó llevar tranquilidad al señalar que "esto se va a regularizar". "En el tema PAMI hay una situación que es muy temporal, que tiene que ver con un tema de pagos que se van a regularizar. Esa situación el ministro de Economía (Luis Caputo) la tiene muy clara. Bajamos muchos impuestos y hay una situación respecto de los combustibles, muchos que han aumentado por si acaso los precios. Estamos con algunos pagos atrasados pero esto se va a regularizar y el ministro lo tiene muy claro", sostuvo la presidenta del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado.
Sin embargo, en el terreno, la percepción es otra. Prestadores, profesionales y autoridades locales coinciden en que la crisis ya dejó de ser potencial para convertirse en una realidad concreta: faltan medicamentos, se suspenden prácticas y se deteriora la calidad de atención. "Los médicos de cabecera hacen un paro 72 horas porque el gobierno pretende pagarles 2.100 pesos por paciente, en todo concepto. No la consulta, 2.100 pesos por mes por cada paciente que tengan. Obviamente, esto no alcanza para nada, no alcanza para pagar el consultorio, los servicios, la secretaria, y que el médico a fin de mes se lleve algo a a su casa, No alcanza", describió el periodista Andrés Lerner.
Y agregó: "Los problemas con el PAMI vienen, por lo menos, de diciembre de 2025, que dejó de pagarle a los proveedores. No solamente el tema es con los médicos de cabecera, es también con las farmacias, es también con las ópticas, es con los centros de salud, y se vienen recortando los servicios al afiliado por todos lados. Esto es un problema que tiene el plan económico, obviamente, porque no es solo con el PAM. Y el gobierno también dejó de pagarle a las líneas de colectivo, dejó de pagarle a las empresas de la construcción, y es porque cae la recaudación, cae la recaudación porque se enfría la economía".
En ese sentido, Lerner resaltó que "el gobierno, en lugar de pagarle en tiempo y forma a los proveedores, ¿qué es lo que hace? le baja los impuestos a los más ricos, a los yates de lujo". "El problema no está solo en el PAMI, está en el plan económico", sentenció. Uno de los puntos más críticos es el rol del médico de cabecera, figura central del modelo del PAMI. Son quienes realizan el seguimiento de enfermedades crónicas, emiten recetas, indican estudios y gestionan derivaciones. Si ese primer nivel se debilita, advierten, todo el sistema entra en riesgo. Desde APPAMIA alertaron que el nuevo esquema podría provocar una salida masiva de profesionales, lo que dejaría a miles de afiliados sin cobertura efectiva. "Sin retribuciones dignas, no hay salud de calidad", remarcaron y exigieron la derogación inmediata de la resolución.