Boca volvió a mover fuerte en el mercado y lo hizo con un nombre que no pasa desapercibido. Santiago Ascacíbar será el segundo refuerzo del Xeneize en este mercado de pases y su llegada ya tiene aroma a novela cerrada: acuerdo económico, revisión médica en marcha y contrato por cuatro años listo para firmarse. El "Ruso" dejará Estudiantes, donde es capitán, referente y campeón, para ponerse la azul y oro en un pase que mezcla urgencia deportiva, billetera abierta y polémica asegurada.
La operación se destrabó cuando Boca mejoró la oferta: cuatro millones de dólares por el 80% del pase más la cesión de Brian Aguirre por 18 meses, un jugador valuado en tres millones. Si el Pincha quiere quedárselo definitivamente, deberá pagar esa cifra. En total, el negocio ronda los seis millones de dólares, aunque desde los clubes prefieren el silencio prudente y hablar recién cuando la firma esté estampada.
La acelerada tuvo nombre y apellido: Rodrigo Battaglia. La rotura del tendón de Aquiles del volante dejó un vacío enorme en el mediocampo y obligó a Juan Román Riquelme y compañía a ir a fondo por un jugador de despliegue, carácter y llegada al área. Ascacíbar encajaba perfecto. Ya había estado en carpeta, había guiños previos y hasta llamados de Fernando Gago en 2024. Esta vez, el contexto empujó la decisión.
El Ruso llega con cartel pesado. Campeón con Estudiantes, líder futbolístico y emocional, con pasado europeo en Stuttgart, Hertha Berlín y Cremonese, y con roce internacional desde joven. Fue olímpico en Río 2016, capitán del Sub 20 en el Sudamericano y el Mundial 2017 y hasta sumó minutos en la Selección Mayor en 2018, cuando compartió cancha -y cambios- con Leandro Paredes, hoy su futuro compañero en Boca.
Su salida, como era de esperar, sacudió al mundo pincha. Hay comprensión por la necesidad del club de vender y sanear cuentas, pero también bronca por el destino elegido. No es cualquier transferencia: es Boca. Eduardo Domínguez lo explicó sin vueltas: "El club fue claro, necesita vender. Me parece lo más normal del mundo que te busquen los dos grandes. El Ruso ama a Estudiantes, creció acá". Amor, sí, pero con mudanza incluida.
El calendario, caprichoso, le pone dramatismo extra. Este miércoles, Estudiantes y Boca se enfrentan en el estadio UNO por la segunda fecha del Torneo Apertura. Ascacíbar no jugará: no estuvo en el último ensayo por precaución y porque el pase ya está sellado de palabra. Todo indica que será una noche extraña, de miradas cruzadas y aplausos contenidos, mientras su futuro ya se proyecta en la Bombonera, donde podría debutar el domingo ante Newell's.
Boca, mientras tanto, arma un mediocampo de alto voltaje con Paredes, Ander Herrera y Tomás Belmonte, y suma jerarquía en un torneo largo y exigente. Estudiantes intenta sostener la base campeona, con la Libertadores en el horizonte y un mercado que también implica despedidas dolorosas. El Ruso cruza de vereda. Cambia La Plata por La Ribera, el brazalete pincha por una camiseta que no perdona tibios. El pase ya es un hecho. Ahora empieza lo más difícil: demostrar en la cancha.