El debut de la Selección de Argelia en el Mundial 2026 no fue el soñado, y mucho menos para Luca Zidane, arquero titular del equipo africano e hijo del legendario Zinedine Zidane. La derrota 3-0 ante Argentina, con un hat-trick de Lionel Messi, dejó a su selección en una posición complicada en el Grupo J además de dejarlo en el centro de las críticas.
El joven arquero, quien llegó al torneo tras superar una fractura de mandíbula que lo obligó a jugar con una máscara protectora, confesó haber tomado una decisión inesperada para lidiar con la presión: contrató un coach mental. "Tengo un coach mental. Me cambió la vida", reveló Zidane, según declaraciones recogidas por el medio británico The Sun.
La actuación del arquero fue cuestionada especialmente por su rol en los goles argentinos. En el primero, Lionel Messi definió con su habitual maestría, mientras que en el segundo, un rebote dejado por Zidane tras un disparo lejano fue aprovechado nuevamente por el astro argentino. El tercer gol selló una noche inolvidable para Messi y amarga para Luca.
Sin embargo, no todo han sido críticas porque cuando Vladimir Petkovic, entrenador de la Selección de Argelia, tuvo que hablar, salió en su defensa: "Todos tienen derecho a cometer errores. Tengo mucha fe en sus habilidades ", declaró el técnico en la conferencia previa al próximo partido contra Jordania.
El apellido Zidane es sinónimo de grandeza en el fútbol, pero también conlleva un peso enorme: por un lado, Luca enfrenta la presión de competir en la máxima competición mundialista y, por otro, pesa la constante comparación con su padre, una leyenda del fútbol. A pesar del duro golpe inicial, Argelia aún tiene posibilidades de avanzar en el torneo si logra recomponerse en los próximos partidos y, luego del entrenamiento físico y mental, tal vez Luca Zidane pueda revertir su situación y la de su país.