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Otro finde sin asado: la utopía de prender el fuego y por qué comer carne se volvió un lujo de pocos

La carne es el motor de la inflación y el consumo per cápita cayó a su peor nivel en 20 años.

19 Junio de 2026 09:59
Otro finde sin asado

La mesa argentina, históricamente protagonizada por un buen asadazo, atraviesa una de sus peores crisis. La caída en el consumo de carne vacuna y el aumento sostenido de sus precios generaron cambios en los hábitos alimenticios, claramente sin el deseo de hacerlo. 

Según datos recientes del informe de LCG, el rubro "Alimentos y Bebidas" mostró una leve desaceleración en la tercera semana de junio, con una caída semanal del 0,3% pero esta disminución no logra revertir el impacto acumulado en el último mes, donde la carne se posicionó como el principal motor de la inflación alimentaria. 

Otro finde sin asado

De hecho, el 70% del aumento mensual en alimentos se explicó por la suba del precio de la carne, que registró un incremento del 4,3% en mayo. Este ajuste superó ampliamente el promedio general del 1,9%, lo que deja expuesta la presión que ejerce este producto sobre los bolsillos de los y las argentinas.

Cabe destacar que la situación no se limita únicamente a la carne: otros alimentos básicos también experimentaron aumentos significativos y, en la última medición, productos como azúcar, miel y dulces subieron un 2,9%, mientras que lácteos y huevos registraron un alza del 1,5%, y frutas y verduras aumentaron un 1,1%.  

Azúcar y miel también aumentaron los precios

El impacto no es solo económico, sino también cultural. Según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), el consumo per cápita de carne vacuna cayó a 47,5 kilos anuales en mayo de 2026, marcando un mínimo histórico en dos décadas, un dato que representa una disminución interanual del 6,1%, lo que equivale a una baja de 3,1 kilos por persona respecto al mismo mes del año anterior.

La CICCRA atribuye esta caída a la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores frente al aumento sostenido del precio relativo de la carne ya que entre enero y mayo de 2026, el consumo en las casas cayó en 106.710 toneladas en comparación con el mismo periodo de 2025, lo que refleja una reducción del 11,1% anual.

Otro finde sin asado

Además, la producción de carne vacuna también sufrió una contracción del 7,3% anual, alcanzando las 1.168 millones de toneladas res con hueso en los primeros cinco meses del año. Según CICCRA, esta caída está relacionada con una menor oferta de ganado para faena, consecuencia de tres años consecutivos de condiciones climáticas adversas que afectaron al sector desde 2022.

Así las cosas, los argentinos ven cómo se aleja cada vez más la posibilidad de disfrutar del tradicional asado familiar durante los fines de semana en un contexto donde los precios no ceden y los ingresos pierden poder adquisitivo, el acceso a este símbolo cultural parece cada vez más una lejana utopía.