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Fenómeno barrial

Salarios en retroceso: con aumentos por debajo de la inflación, el ajuste no se detiene y sigue golpeando al bolsillo

El poder adquisitivo ya acumula cinco meses de caída. Desde la asunción de Javier Milei, la pérdida acumulada ya alcanza el 7,9% en términos reales.

26 Marzo de 2026 10:12
Salarios en retroceso

Los salarios volvieron a perder contra la inflación y consolidaron una tendencia que ya no puede leerse como un desajuste momentáneo, sino como un proceso sostenido de deterioro. En enero, los ingresos de los trabajadores registrados subieron apenas 2%, mientras que los precios avanzaron 2,8% (y hasta 2,9% según otras mediciones oficiales), marcando así el quinto mes consecutivo de caída del salario real. El dato, difundido por el INDEC, confirma que el poder adquisitivo no logra recuperarse y que, por el contrario, continúa erosionándose en el arranque de 2026. Desde la asunción de Javier Milei, la pérdida acumulada ya alcanza el 7,9% en términos reales.

Salarios en caída y empleo en riesgo

La caída no impacta de la misma manera en todos los sectores, pero el signo es uniforme: pérdida. Los trabajadores del sector público fueron los más golpeados, con subas del 1,8% en enero, lo que implicó un retroceso real del 1%. En el sector privado, los salarios crecieron 2,1%, pero también quedaron por debajo de la inflación, con una caída del 0,7% en su poder de compra. En la comparación interanual, la tendencia se profundiza. Los salarios públicos avanzaron un 30% frente a una inflación del 32,4%, lo que implica una pérdida real del 1,8%. En el caso de los privados, la situación es aún más crítica: subieron 28,5% y retrocedieron 2,9% en términos reales.

Pero el dato más elocuente aparece al observar el acumulado desde fines de 2023: los salarios públicos se desplomaron un 17,9% en términos reales, mientras que los privados cayeron un 2,3%. Una brecha que evidencia dónde se concentró con mayor fuerza el ajuste. Detrás de esta dinámica aparece un factor central: el llamado "cepo salarial", que limita las paritarias a aumentos cercanos al 1% mensual. En un contexto donde la inflación volvió a acelerarse en los últimos meses, ese techo funciona como un ancla que empuja los ingresos hacia abajo. Y lejos de desacelerarse, los precios siguen presionando.

El poder adquisitivo acumula cinco meses de caída

Para marzo, las proyecciones ubican la inflación en torno al 3%, impulsada por subas en tarifas, transporte y el impacto internacional del precio del petróleo. Es decir, todo indica que la brecha entre salarios e inflación podría ampliarse aún más. El deterioro del poder adquisitivo no queda encapsulado en estadísticas: se traduce en un cambio concreto en la vida cotidiana. Menos consumo, más endeudamiento y mayor fragilidad económica.

Las ventas en comercios cayeron un 6,3% en febrero, según la consultora Scentia, reflejando que el ajuste ya llegó al nivel más básico: la compra de alimentos y productos esenciales. Al mismo tiempo, la morosidad en las familias alcanzó el 10,6% en el sistema bancario, el nivel más alto en más de dos décadas. Mientras que en las entidades no financieras, la mora supera el 27%, golpeando especialmente a los sectores que dependen de créditos informales o fintech para sostener el consumo diario.

El mercado laboral tampoco ofrece señales de alivio. El desempleo trepó al 7,5% en el último trimestre de 2025, mientras que la informalidad avanzó hasta el 43%. En paralelo, el empleo formal retrocedió, pasando del 57,8% al 56,9%. Esto implica no solo menos ingresos, sino también menor estabilidad y protección. La combinación de salarios en baja, empleo precario y mayor endeudamiento configura un escenario de vulnerabilidad creciente.

Un deterioro estructural del empleo

Distintos analistas coinciden en que el nivel salarial actual se encuentra entre los más bajos de las últimas dos décadas, con caídas que, en comparación con los picos de 2017, alcanzan hasta el 35% en el sector público. No se trata, entonces, de una oscilación coyuntural, sino de un cambio estructural en la capacidad de compra de los trabajadores. El Gobierno apuesta a que la desaceleración inflacionaria termine recomponiendo el ingreso en el mediano plazo. Sin embargo, los datos actuales muestran un escenario inverso: la inflación continúa presionando mientras los salarios quedan rezagados.