Más
Economía
El tarifazo eterno

Nuevo golpe al bolsillo: el Gobierno aplicará fuertes aumentos en colectivos y trenes mientras reduce subsidios

El boleto de tren acumulará una suba cercana al 90% hasta septiembre y los colectivos nacionales volverán a aumentar en plena caída del poder adquisitivo.

11 Mayo de 2026 10:49
Trenes Argentinos

El gobierno de Javier Milei volvió a descargar el ajuste sobre millones de usuarios del transporte público. A partir del próximo 18 de mayo comenzará una nueva ola de aumentos escalonados en colectivos y trenes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con subas que se extenderán durante los próximos meses y que profundizarán el impacto sobre trabajadores, estudiantes y jubilados que dependen diariamente del sistema público para movilizarse.

Tren Sarmiento

La medida fue oficializada mediante la Resolución 26/2026 de la Secretaría de Transporte y forma parte del plan del Gobierno para reducir subsidios y trasladar cada vez más costos a los pasajeros. Aunque el Ejecutivo abrió una consulta pública por tres días hábiles, el mecanismo no será vinculante, por lo que las decisiones ya aparecen prácticamente definidas. El ajuste más agresivo se verá en los trenes metropolitanos.  El boleto mínimo pasará de $280 a $330 desde mayo y continuará escalando mes a mes hasta alcanzar los $530 en septiembre. En términos acumulados, la suba rondará el 90% en menos de cinco meses.

Las líneas afectadas incluyen a Línea Sarmiento, Línea Roca, Línea Mitre, Línea San Martín, Belgrano Sur, Belgrano Norte, Línea Urquiza y el Tren de la Costa. Para quienes no tengan registrada la tarjeta SUBE, el castigo será todavía mayor: deberán pagar tarifas que prácticamente triplican el valor subsidiado. Desde septiembre, un boleto mínimo en efectivo costará $1.700. El Gobierno justificó la decisión argumentando que busca "corregir el atraso acumulado" y mejorar el financiamiento del sistema ferroviario. Según la Secretaría de Transporte, actualmente las tarifas apenas cubren el 5% de los costos operativos y la meta oficial es elevar esa cobertura al 10%.

Sin embargo, detrás del discurso técnico aparece una realidad mucho más concreta para millones de pasajeros: viajar será cada vez más caro en un contexto donde los salarios continúan perdiendo frente a la inflación y el consumo sigue en retroceso. La situación también golpeará a quienes utilizan colectivos nacionales en el AMBA. Aunque el incremento inicial será menor, el esquema prevé aumentos sucesivos hasta julio. El boleto mínimo de las líneas nacionales pasará de $700 a $714 desde el 18 de mayo y llegará a casi $743 en julio para quienes tengan SUBE registrada. En cambio, quienes no hayan nominalizado la tarjeta pagarán hasta $1.485 por el tramo más corto.

Paro de colectivos en el AMBA

Las subas alcanzarán a más de cien líneas que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano bonaerense, entre ellas las líneas 1, 2, 8, 15, 21, 28, 60, 86, 92, 126, 152, 168 y 194, utilizadas diariamente por millones de personas. En los recorridos más largos, el impacto será todavía más severo. Viajar más de 27 kilómetros en una línea suburbana costará más de $1.337 en julio, mientras que sin SUBE registrada el boleto ascenderá a $2.674.

El ajuste también alcanzará a los trenes de larga distancia y regionales. El pasaje entre Constitución y Mar del Plata pasará de $29.972 en mayo a más de $48.000 en septiembre. El trayecto entre Retiro y Rosario superará los $35.000 y el servicio Once-Bragado llegará a casi $28.500. Mientras tanto, servicios regionales como el Tren de las Sierras, el Tren del Valle y otros recorridos provinciales también sufrirán incrementos constantes durante los próximos meses. 

Desde el Gobierno sostienen que la política tarifaria apunta a construir "un sistema de transporte más ordenado y eficiente" y remarcan que las tarifas nacionales seguirían siendo más bajas que las de jurisdicción porteña o bonaerense. Lo cierto es que la decisión vuelve a trasladar el peso del ajuste sobre los usuarios cotidianos del transporte público. Trabajadores que combinan varios medios para llegar a sus empleos, estudiantes que viajan largas distancias y jubilados que dependen del tren o el colectivo para atenderse o realizar trámites deberán absorber nuevos aumentos en medio de una economía que todavía no muestra señales de recuperación para la mayoría. La nueva ola de subas llega además en un contexto social cada vez más sensible, donde el transporte se convirtió en uno de los gastos fijos que más creció desde la llegada de Milei.