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¿Cuál es "el impuesto más distorsivo"?

Uno de cada cuatro pesos en la góndola son impuestos: el diagnóstico sobre la presión fiscal en los alimentos

El contador y tributista Guillermo Poch analizó el impacto de la carga impositiva en productos básicos como la carne, el pan y la leche.

28 Abril de 2026 14:02
Uno de cada cuatro pesos en la góndola son impuestos

El precio de los alimentos volvió a quedar en el centro de la discusión económica tras un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), que reveló que "$1 de cada $4 que pagamos son impuestos". En un contexto de caída del consumo, inflación persistente y fuertes aumentos en productos básicos, el contador público y tributarista Guillermo Poch analizó el peso real de la carga impositiva y cuestionó varios aspectos del sistema tributario argentino. 

"El informe es muy completo, hace un análisis muy abarcativo. Siempre puede haber situaciones particulares, pero en líneas generales es correcto el abordaje que se le da", aseguró Poch al ser consultado sobre el estudio de FADA. Sin embargo, advirtió que incluso el peso tributario podría ser aún mayor si se incorporan otras variables financieras vinculadas al modo en que se pagan los impuestos: "Uno podría llegar a la conclusión de que en algunos casos pudiese ser más alto".

Uno de cada cuatro pesos en la góndola son impuestos

El especialista sostuvo que el Estado se convirtió en un actor central dentro de toda la cadena productiva y comercial de los alimentos. "Sin lugar a dudas, la participación del Estado en una cadena de valor es un accionista importante, se va quedando a lo largo de la cadena con una porción", afirmó. En esa línea, explicó que el crecimiento de la presión tributaria está ligado al aumento de funciones estatales y al costo creciente de áreas como la salud y la seguridad social. "Los impuestos son una carga importante e interesante", resumió. El informe de FADA mostró que el 28% del precio final de la carne corresponde a impuestos.

Por otro lado, en el pan representan el 24% y en la leche el 26%. Además, indicó que más del 70% de esos tributos son nacionales, principalmente IVA. Para Poch, el sistema tributario no solo encarece productos, sino que además amplifica desigualdades. "Una persona que no tiene capacidad de ahorro termina pagando, hablando en promedios, ese IVA al 21% sobre la totalidad de su sueldo". explicó. Y agregó que quienes sí pueden ahorrar reducen de hecho su presión tributaria: "Mientras alguien que tiene la posibilidad de ahorrar el 50% del gravamen, sobre ese 50% de rodo no paga IVA. Su tasa efectiva de tributación se reduce a la mitad".

Aunque reconoció que el IVA no genera distorsiones técnicas en la cadena productiva, sí lo calificó como profundamente regresivo. "Es injusto para las clases económicas más bajas", remarcó. Sin embargo, el tributarista apuntó especialmente contra Ingresos Brutos, al que definió como "el impuesto más distorsivo". Según explicó, ese tributo provincial "se va acumulando etapa tras etapa" y termina incorporándose al costo final del producto. "El impuesto sobre los ingresos brutos queda como un costo", señaló, y detalló que cada actor de la cadena comercial traslada ese peso impositivo al siguiente eslabón. "En otros países no se los cobra", comparó.

Uno de cada cuatro pesos en la góndola son impuestos

El especialista también relativizó la idea de que una reducción impositiva implique automáticamente precios más bajos en las góndolas. "No es tan lineal que ante una baja de impuesto impacta directamente en el comprador final", sostuvo. Según explicó, parte de ese alivio fiscal puede quedar absorbido por empresas que busquen recomponer rentabilidad. "Alguien en esa cadena de valor, incluido el consumidor final, se ve beneficiado", indicó, aunque aclaró que no existe una relación "uno a uno".

En paralelo, Poch consideró que la inflación sigue siendo el principal factor estructural detrás del aumento de precios. "Cuando hablamos de inflación es la disminución del valor de compra de la moneda", explicó, y vinculó la responsabilidad central con las políticas económicas del gobierno de turno. "Muchas veces la persona cuando está comprando no se va a poner a hacer ese análisis", agregó, al describir cómo los consumidores suelen descargar la bronca directamente sobre comerciantes y almaceneros.

El informe de FADA también alertó sobre un cambio en los hábitos de consumo producto de los aumentos. En el último año, el consumo de carne vacuna cayó de 49,5 kilos a 44,5 kilos por persona, mientras que el cerdo ganó terreno como alternativa más económica. La carne vacuna aumentó un 64%, muy por encima de la inflación anual del 33%. Para Poch, la presión tributaria en alimentos esenciales se volvió difícil de sostener en medio del deterioro del poder adquisitivo. "Lamentablemente hubo una incidencia muy importante en los ingresos de impuestos al valor agregado y la acumulación de impuestos sobre los ingresos brutos", afirmó.

Uno de cada cuatro pesos en la góndola son impuestos

Y sentenció: "Veo complejo una reducción en líneas generales en el IVA". Según planteó, mientras Argentina no logre aumentar la recaudación mediante impuestos directos, como Ganancias, será muy difícil aliviar la carga tributaria que hoy pesa sobre los productos básicos que llegan a la mesa de millones de familias. "Entiendo que sería difícil porque ya debiera haberse modificado en el pasado. Entonces, creo que... hasta tanto Argentina no genera una mayor recaudación a través de impuestos directos, como sería el impuesto a las ganancias, veo de difícil o con muy pocas probabilidades de que se pueda bajar el IVA", concluyó.