El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) continúa sumando avances en sus principales frentes de obra y empieza a delinear con mayor claridad su impacto en la infraestructura energética argentina. Con trabajos simultáneos en la Terminal Punta Colorada y la Estación Cabecera Allen, la iniciativa apuesta a robustecer la capacidad de almacenamiento y transporte de crudo con destino a exportación.
En Punta Colorada, uno de los hitos recientes fue la finalización del montaje del techo del primer tanque de almacenamiento (TK404), una estructura central dentro del esquema operativo. Cada uno de estos tanques tendrá una capacidad de 120.000 m³, con dimensiones que alcanzan los 82 metros de diámetro y 35 metros de altura, diseñados específicamente para operar en condiciones costeras.
Las cifras reflejan la magnitud del proyecto: cada tanque requiere unas 1.500 toneladas de acero y más de un millón de pulgadas de soldadura. En el caso del techo, construido íntegramente en aluminio y con un peso de 57 toneladas, el montaje implicó la utilización de cerca de 30.000 bulones y la participación de 60 trabajadores, de los cuales 35 contaban con capacitación específica para este tipo de maniobras.
En paralelo, los trabajos avanzan en la Estación Cabecera Allen, donde se concretó la instalación del domo geodésico de aluminio del tanque TK AG 007. Se trata de una solución de ingeniería orientada a mejorar la durabilidad de las instalaciones, reducir el impacto ambiental y optimizar los estándares operativos. El domo fue diseñado y construido bajo la Norma API 650 - Apéndice G por Tecnagent, montado por AESA y supervisado por YPF.
La complejidad de la maniobra en Allen también da cuenta del nivel de ingeniería involucrado: el izaje del domo demandó el uso de una grúa de 600 toneladas, 32 puntos de soporte y la coordinación de más de 75 especialistas, en un trabajo conjunto entre distintas empresas. Con estos avances, VMOS se posiciona como una pieza clave dentro del entramado energético nacional. La simultaneidad de las obras y la escala de las intervenciones reflejan una apuesta por ampliar la capacidad logística del país en materia de hidrocarburos, en un contexto donde la exportación de crudo aparece como uno de los ejes estratégicos para la generación de divisas.
Así, el desarrollo en Punta Colorada y Allen no solo marca progresos en términos constructivos, sino que también anticipa el rol que este tipo de infraestructura podría tener en el posicionamiento de la Argentina como proveedor de energía a nivel global.