Noticias estremecedoras llegan día a día desde el norte del continente con imágenes que reflejan la brutal política migratoria de la administración del mandatario estadounidense que dejó un saldo de treinta y dos muertes en el 2025, mientras Donald Trump decide redoblar la apuesta este año y apuntar directamente contra las víctimas.
La tragedia que encendió la mecha fue el asesinato de Renee Good, de 37 años, en la ciudad de Minneapolis a manos de un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) el pasado 7 de enero mientras la mujer manejaba e intentaba alejarse un operativo, cuando fue baleada por los agentes. Pese a que la versión oficial de la Casa Blanca afirma un intento de agresión contra los agentes, el alcalde Jacob Frey desmintió tal versión; basándose en grabaciones de testigos, Frey señaló que las imágenes muestran a Renee tratando de alejarse de la zona sin llegar a embestir a ningún agente.
El caso de Good se suma a las 32 muertes perpetradas por ICE en el 2025, y dejó unas sádicas palabras del presidente norteamericano: "Como mínimo, esa mujer fue muy irrespetuosa con las fuerzas del orden", dijo Trump el domingo por la noche, justificando así una nueva matanza sin escrúpulos.
Los datos oficiales del ICE confirman que los centros de detención migratoria se convirtieron en entornos letales, registrando múltiples fallecimientos en los primeros días de 2026 tras un año previo que marcó la cifra de mortalidad más alta en las últimas dos décadas. Esta tendencia remarca el peligro de estas instalaciones, donde la custodia no logra garantizar la integridad de los detenidos.
El ICE se creó en 2003, cuenta con más de 20.000 agentes y con un presupuesto anual de aproximadamente 8 mil millones de dólares; conformando así un aparato que, lejos de responder a las amenazas a la seguridad pública, como inmigrantes indocumentados, convictos y miembros de bandas criminales, demostró servir al terror y condiciones inhumanas que viven miles de personas dentro de los centros de detención de la Agencia en los Estados Unidos, sometidas a prácticas arbitrarias y con poco, o nulo, fundamento en la ley o en la realidad.
Con la administración de Trump amenazando a sus rivales en Beijing y Moscú por la acción estadounidense en Venezuela, la escalada del conflicto en Medio Oriente y el apoyo incondicional de Javier Milei, la incertidumbre de lo que pasará en los próximos días es total.
Esta política de terror, solo refuerza la idea de un intento desesperado de Donald Trump por mejorar su imagen en medio de una agenda marcada por los avances de una guerra total, la persecución de opositores al sistema imperialista norteamericano y de sus aliados, y el constante aumento de muertes justificadas por la "libertad".