"Es como si hubieran puesto una bomba". Así describió Sebastián Herrero, un sevillano de 46 años, lo que vio al salir del vagón 7 del tren en el que viajaba. Este miércoles 28 de octubre por la mañana, dos trenes de alta velocidad que iban en la misma dirección chocaron cerca de la estación de Urda, en el municipio de Los Yébenes, provincia de Toledo. Es una de las peores tragedias ferroviarias de la historia reciente de España.
El primer balance oficial de Castilla-La Mancha hablaba de 31 muertos y 80 heridos pero con el correr de las horas la cifra no dejó de crecer, y los últimos reportes hablan de al menos 46 fallecidos aunque advierten que el número puede aumentar: entre las dos formaciones viajaban más de 540 personas.
Los dos trenes habían salido de Madrid rumbo a Sevilla con pocos minutos de diferencia. El Iryo 6076, del operador privado, partió a las 7:54. Seis minutos después, a las 8:00, salió el AVE 2080 de Renfe. Según la portavoz del gobierno regional, Esther Padilla, en el AVE viajaban 397 pasajeros, y en el Iryo, 147 viajeros y un bebé.
Cerca de las 8:54, a unos 150 kilómetros al sur de la capital, el Iryo estaba detenido en la vía, entre Mora y Urda. El AVE, que venía detrás por la misma línea, lo chocó. Según fuentes del Ministerio de Transportes, el impacto hizo descarrilar dos vagones del Iryo. En ese sentido, ADIF, el administrador de la infraestructura, lo describió en X como "un alcance entre dos trenes" y suspendió toda la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.
Herrero viaja seguido entre Sevilla y Madrid, y cuando el Iryo frenó, pensó que era una parada técnica. Minutos después llegó el golpe, que lo lanzó contra los asientos de enfrente. "Ha sido un porrazo bestial, bestial. He vuelto a nacer", le dijo a El Mundo.
Lo que vio después fue peor: "No paran de sacar gente y ponerles sábanas. Cadáveres. Es apocalíptico. En esos tres vagones me cuesta mucho pensar que haya gente viva", relató.
Sobre cómo un tren de alta velocidad pudo embestir a otro que estaba detenido, las hipótesis son varias pero según El País, las primeras investigaciones apuntan a un "error humano" ante "una avería del sistema principal de señalización". Según ABC, citado por Telecinco, un operario de ADIF que trabajaba en esa avería no habría alertado al AVE de que el Iryo estaba detenido en la vía.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se pronunció en redes: "Consternado ante el grave accidente de trenes en Toledo. Permanezco en constante contacto con el ministro de Transportes y con el presidente de Castilla-La Mancha. Los servicios de emergencia están trabajando sobre el terreno para atender a las personas afectadas y garantizar su seguridad, en coordinación con todas las administraciones implicadas".
La tragedia golpea a un país que todavía no se recuperó de otro choque de trenes: en enero de este año, un accidente de alta velocidad en Andalucía dejó decenas de muertos. Ahora, con la línea Madrid-Sevilla paralizada y las familias esperando noticias, España vuelve a a sumirse en una profunda angustia.