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De dónde surge la violenta subcultura digital TCC y cómo detectar si adolescentes de la familia pertenecen a ella

Además, cómo se relacionan con la cultura incel.

08 Abril de 2026 13:33
Tiradores de la masacre de Columbine

En la vasta extensión del mundo digital, donde las comunidades se forman en torno a intereses comunes, emerge en Argentina un fenómeno perturbador conocido como TCC (True Crime Community). Este fenómeno, que combina el interés por crímenes reales con una inquietante fascinación por los perpetradores, evolucionó hasta convertirse en una subcultura digital con implicaciones sociales y de seguridad alarmantes y, en las últimas horas, el gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro, confirmó que el chico que abrió fuego en la Escuela Normal Superior N° 40 "Mariano Moreno", tenía una estrecha vinculación con este fenómeno. 

Pero... ¿dónde empieza esta subcultura? Tiene sus raíces en los foros digitales a finales de la década de 1990 y, su surgimiento, está estrechamente ligado al impacto social del ataque perpetrado el 20 de abril de 1999 en la escuela secundaria yankee Columbine High School, Colorado, por Eric HarrisDylan Klebold. Este evento, que dejó 13 muertos antes de que los atacantes se suicidaran, marcó un antes y un después respecto a los tiroteos masivos.

 Eric Harris y Dylan Klebold, tiradores de la masacre de Columbine

Aunque los motivos detrás de la masacre no se esclarecieron completamente hasta el día de hoy, los diarios íntimos de los atacantes revelaron su deseo de emular y superar otros atentados previos, como el ocurrido en Oklahoma City en 1995 y desde ese quiebre, surgieron espacios virtuales dedicados a analizar los detalles del ataque y la biografía de los agresores. Sin embargo, algunos usuarios comenzaron a reinterpretar a Harris y Klebold como figuras incomprendidas o víctimas de bullying, sentando las bases para una narrativa peligrosa que glorificaba a los perpetradores.

El ecosistema digital de la TCC es complejo y multifacético y fue estudiado por la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAITI) que publicó un documento con el material investigado y publicado en abril de 2026 para Argentina. El documento de 16 páginas pone claridad sobre esta subcultura y determinaron que se caracteriza por un ciclo que incluye el consumo, discusión, celebración y emulación de actos violentos.

Masacre de Columbine

En este ecosistema, los perpetradores de ataques violentos son transformados en figuras simbólicas y veneradas: sus imágenes, frases célebres y elementos estéticos son recreados y compartidos como objetos de culto. Este proceso no solo perpetúa la subcultura, sino que también inspira a algunos miembros a emular los actos violentos. Un estudio realizado por Peter SmithCat Cadenhead y Clara Broekaert identifica cuatro niveles de participación dentro de la subcultura TCC:

  1. Consumo inicial. En este nivel, los usuarios muestran interés en documentales, series o podcasts sobre crímenes reales. La motivación principal suele ser la curiosidad o el entretenimiento, sin evidencias claras de radicalización.
  2. Admiración hacia los asesinos. Aquí, los usuarios admiran a los atacantes incluso adoptando elementos estéticos asociados con ellos. También es común la creación y difusión de contenido estilizado que glorifica ataques violentos.
  3. Radicalización. En este nivel, los usuarios forman parte de subcomunidades donde el material compartido es extremadamente violento y los ataques son celebrados abiertamente. La presión para cometer actos violentos comienza a surgir.
  4. Movilización hacia la violencia. Este es el nivel más extremo y minoritario dentro del fenómeno TCC. Aquí se planifican ataques, se redactan manifiestos y se elaboran listas de objetivos. Buscan dejar una "huella" en la comunidad mediante sus actos.
Escuela Normal Superior N° 40 "Mariano Moreno" donde sucedió el último tiroteo masivo en Argentina

En este contexto, es importante detectar la radicalización dentro del fenómeno TCC es crucial para prevenir posibles actos violentos. Según la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAITI), existen una serie de indicadores que pueden alertar sobre una inmersión progresiva en esta subcultura:

  • Consumo obsesivo. Visualización intensiva de contenido relacionado con crímenes reales y seguimiento detallado de tiroteos escolares o asesinos seriales.
  • Identificación simbólica. Referencias positivas hacia perpetradores, uso de lenguaje admirativo (como "héroe" o "leyenda") y adopción de elementos estéticos asociados con atacantes.
  • Pertenencia comunitaria. Participación activa en foros o canales TCC, uso de memes internos y circulación de material gráfico extremo.
  • Escalada hacia la violencia.  Fantasías explícitas sobre perpetrar ataques, interés en armas o tácticas violentas, redacción de manifiestos y mensajes de despedida.
Elementos con los que los adolescentes perpetraron la masacre de Columbine

Cabe destacar que aunque la TCC no es un fenómeno ideológico per se, se identifican intersecciones con otras subculturas digitales vinculadas al extremismo violento. Por ejemplo, existen puntos en común con comunidades relacionadas al movimiento Incel (celibato involuntario) y al aceleracionismo violento. Y si bien estas convergencias no implican una integración doctrinal entre las subculturas, sí revelan espacios digitales donde estas narrativas violentas pueden interactuar y fortalecerse mutuamente.