Una escena imposible de olvidar quebró la calma en la frontera entre Argentina y Bolivia. En Yacuiba, a metros del límite, el dolor se volvió tragedia en cuestión de minutos: una nena de apenas cuatro años llegó sin vida a un centro de salud y, poco después, su padre se suicidó dentro del mismo hospital, frente a médicos, pacientes y testigos que aún no logran procesar lo ocurrido. Todo comenzó cuando el hombre, de nacionalidad argentina y residente en la zona de San José de Pocitos, ingresó de urgencia con la niña en brazos. La llevó hasta la guardia con la desesperación de quien todavía espera un milagro. Pero no lo hubo.
Los médicos constataron que la pequeña ya no tenía signos vitales. No había nada por hacer. Entonces, el horror escaló. En medio del shock, la angustia y la desesperación, el hombre sacó un arma de fuego y se disparó en la cabeza dentro del establecimiento. La detonación paralizó el lugar. La escena, presenciada por personal de salud y otras personas que estaban allí, dejó una marca imborrable. Pero lo más estremecedor vendría después. El informe forense reveló que la nena murió por una anoxia encefálica causada por asfixia mecánica. Es decir, una falta de oxígeno provocada por compresión en el tórax y el abdomen.
Los especialistas fueron contundentes: se trató de una muerte homicida. Además, el cuerpo de la menor presentaba múltiples lesiones previas. Golpes y marcas que, según los peritos, no eran recientes, sino compatibles con episodios de violencia ocurridos semanas o incluso meses antes. Un dato que abre una dimensión aún más oscura: la posible existencia de un contexto de maltrato sostenido en el tiempo. La hipótesis que ahora manejan los investigadores apunta a reconstruir no solo las últimas horas, sino toda la historia previa. ¿Qué pasó en ese entorno familiar? ¿Hubo señales que no fueron vistas o que nadie denunció? ¿Se pudo haber evitado?
En cuanto al padre, la autopsia confirmó que murió por un traumatismo encéfalo craneano grave provocado por el disparo. El hecho fue calificado como suicidio. La causa quedó en manos del Ministerio Público de Bolivia, que intenta reconstruir con precisión cómo se desencadenaron los hechos y establecer posibles responsabilidades. La investigación también se centra en el entorno en el que vivía la niña, en busca de pistas que permitan entender si hubo situaciones previas de violencia que pudieron haber sido detectadas. Mientras tanto, en Yacuiba, el impacto es total. La escena dejó más preguntas que respuestas, y un dolor difícil de dimensionar.