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Bomberos al límite

Infierno que no se apaga: el fuego volvió a devorar el depósito de materiales plásticos y pinturas en Francisco Álvarez

Tras casi 24 horas de combate, el incendio en un depósito de pinturas se reavivó con fuerza.

27 Marzo de 2026 08:34
El fuego devoró el depósito de materiales plásticos y pinturas en Francisco Álvarez

El fuego no da tregua. Lo que parecía controlado volvió a convertirse en una pesadilla este viernes por la mañana en Francisco Álvarez, donde el incendio en un depósito de pinturas recrudeció con una violencia inesperada. En cuestión de minutos, las llamas reaparecieron desde los techos de los galpones y una nueva columna de humo negro -tres veces más grande- volvió a cubrir el cielo y a meterse, otra vez, en la vida cotidiana de los vecinos.

La escena es desesperante. Tras casi 24 horas de trabajo ininterrumpido de unas 30 dotaciones, el fuego encuentra combustible en cada rincón del predio. Pinturas, solventes, plásticos, electrodomésticos: todo arde. Todo alimenta un incendio que parece no tener fin. Durante la madrugada, una aparente calma había traído alivio. El humo blanco sugería que lo peor había pasado. Pero fue una ilusión. Las brasas alcanzaron nuevos materiales inflamables y el desastre volvió a empezar. "El fuego no da tregua", repiten quienes siguen de cerca un operativo que ya desbordó los márgenes de lo previsible.

La columna de humo negro se ve a kilómetros. Se mete por las ventanas, impregna patios, se pega en la ropa y en la piel. La preocupación ya no es solo el fuego, sino lo que deja en el aire. Desde Defensa Civil intentaron llevar algo de calma, aunque con matices: "No es una nube de humo venenosa como si fuese de amoníaco, es una nube que puede ser tóxica en caso de una alta exposición a ella", explicó Fabián García. Pero para los vecinos, la diferencia es casi abstracta cuando el humo entra directo a sus casas. 

Las llamas se reavivaron

Valentina, estudiante de Derecho, ldescribió: "Escuché una explosión y temblor a la mañana... Todo el patio de mi casa está lleno de humo tóxico que está ingresando por las ventanas". Algunos decidieron irse. Otros no. El miedo tiene dos caras en el barrio: el aire irrespirable y la inseguridad. "No voy a dejar mi casa, nunca", lanzó Sandra, sintetizando una decisión que se repite en varias viviendas. El depósito -ubicado en el ex polo industrial Fademac- almacenaba sustancias altamente peligrosas. Un trabajador confirmó que allí se guardan "químicos, solventes, pinturas, membranas y otros productos tóxicos".

Ese cóctel convierte cada chispa en una amenaza mayor. Según las primeras hipótesis judiciales, el incendio habría comenzado por "un chispazo en una soldadora" durante tareas de reparación. Ahora, el peligro es otro. Desde Defensa Civil advirtieron que hay riesgo de colapso estructural en los galpones, debilitados por el calor extremo y las explosiones internas que ya se registraron. Cuando el fuego se reavivó, nuevas dotaciones de Bomberos Voluntarios de Moreno fueron convocadas de urgencia. La escena volvió a ser la misma: sirenas, corridas, mangueras desplegadas y el combate desigual contra un incendio alimentado por materiales imposibles de apagar rápidamente.

A pesar de la magnitud del siniestro, hasta el momento no se registraron heridos. Los trabajadores y vecinos cercanos fueron evacuados a tiempo. Pero la amenaza sigue latente. La causa quedó en manos de la UFI N°4 y el Juzgado de Garantías N°3 de Moreno, que intentan reconstruir cómo se originó un incendio que ya tiene antecedentes en el mismo predio. En 2023, otro siniestro similar había provocado derrumbes, explosiones y evacuaciones.