El caso de Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Río de Janeiro tras la difusión de un video con gestos racistas, desató un fuerte debate social que trascendió fronteras y reavivó la discusión sobre el racismo y sus consecuencias penales en Brasil. En las últimas horas, la joven de 29 años rompió el silencio, expresó su arrepentimiento y aseguró que nunca dimensionó el alcance de lo ocurrido.
La santiagueña quedó en el centro de la polémica luego de que se viralizaran imágenes en las que realiza gestos racistas hacia personal de seguridad de un bar brasileño. A partir de ese material, la Justicia de Brasil intervino y ordenó su detención por injuria racial, un delito considerado grave en ese país.
Tras recuperar la libertad condicional el fin de semana —aunque con la tobillera electrónica y la prohibición de salir del país— Páez explicó cómo se desarrollaron los hechos que quedaron registrados en el video y remarcó su arrepentimiento: "No he tenido en ningún momento intenciones de discriminar, ni mucho menos de ser racista. Jamás", afirmó en diálogo con El Trece.
En ese sentido, sostuvo que su accionar fue impulsivo y emocional: "Soy argentina y soy abogada. Fue una reacción emocional pero nunca me imaginé la gravedad de todo, y no solo de eso, sino de todo lo que vino después, de tener miedo de salir a la calle y que me hagan algo".
La detención de la abogada se produjo el último viernes, cuando la Justicia carioca ordenó su arresto y fue trasladada a una comisaría de Río de Janeiro. Sin embargo, la medida fue revocada poco después tras la presentación de su abogada defensora y se le concedió la libertad condicional, aunque deberá continuar vinculada al proceso judicial.
Como parte de las condiciones impuestas, Páez deberá presentarse una vez por mes ante la Justicia local, entre los días 1 y 10, mientras la causa sigue en trámite. Durante la entrevista, la abogada argentina también denunció un trato hostil por parte de un efectivo policial brasileño: "Si bien la mayoría de los policías me ha tratado bien, hay uno puntualmente que me ha hecho padecer todo este tiempo y me pone trabas", aseguró.
En esa misma línea, manifestó sentirse expuesta y señalada públicamente: "Yo la verdad que no entiendo por qué lo han hecho con mi imagen. Eso también es una situación muy humillante para mí. La verdad no sé porque justo conmigo. Sé que hay más personas detenidas por lo mismo, pero el ensañamiento ha sido conmigo. Me agarraron de punto".
La legislación brasileña es particularmente estricta en materia de racismo e injuria racial. Desde 2023, una normativa equipara los gestos, insultos y burlas de carácter racial con el delito de racismo, lo que implica penas de entre 2 y 5 años de prisión. Además, este tipo de causas no admite sanciones alternativas como multas ni el pago de fianzas para recuperar la libertad.
El pedido desde Brasil
Más allá de reiterar su arrepentimiento, Páez le hizo un pedido explícito a la Justicia brasileña: poder regresar a la Argentina y continuar el proceso judicial desde su país. "Lo que más quiero en el mundo es volver a Argentina y seguir el proceso desde casa", suplicó.
La abogada también apuntó contra el bar donde ocurrió el episodio y aseguró que existen antecedentes negativos por parte de otros clientes. Según explicó, su defensa solicitó el acceso a las cámaras de seguridad del lugar, pero no obtuvo todo el material requerido. "En nuestra defensa pedimos las cámaras y ellos primero pasaron solamente dos videos, no pasaron los demás. Esos videos son clave y muestran lo que realmente pasó", afirmó.
Finalmente, Agostina Páez sostuvo que su reacción fue consecuencia de una situación previa que, según ella, no fue considerada en la investigación. La abogada señaló que uno de los empleados de seguridad le habría realizado un gesto sexual al momento de retirarse del bar: "Yo no sabía que me estaban grabando, a mí me denunciaron primero por ese gesto y a los días hacen otras dos denuncias más, como para que encuadre perfecto la imagen que están haciendo de mí", se lamentó mientras espera que la Justicia brasileña le permita regresar a Santiago del Estero mientras continúa el proceso judicial.