La muerte de Ángel Nicolás López volvió a quedar envuelta en una profunda polémica luego de que los estudios histopatológicos incorporados al expediente concluyeran que el nene de cuatro años murió por una neumonía severa y no por las lesiones intracraneales que había señalado la autopsia preliminar. El cambio de rumbo en la investigación provocó una reacción devastadora en su entorno más cercano, que ahora denuncia encubrimiento, negligencia y una cadena de responsabilidades que, aseguran, todavía permanece impune. "Nosotros no confiamos en nadie", lanzó Lorena Andrade, la mamá de crianza del chico.
Y agregó en diálogo con Clarín: "No somos ignorantes, mi hijo no murió de neumonía". La mujer habló atravesada por la angustia, pero también por la bronca. "Todavía no nos entregan a Ángel. El nene anda de ahí para allá y le siguen faltando el respeto", denunció. Mientras la causa judicial suma nuevas pericias y redefine hipótesis, el cuerpo del menor continúa en la morgue judicial. Lorena y Luis López, el padre del chico, todavía esperan autorización para poder despedirlo definitivamente.
Apenas pudieron velarlo durante unas horas desde aquella madrugada trágica del 6 de abril y desde entonces viven pendientes de resoluciones judiciales y estudios médicos que no dejan de generarles más dudas. "Queremos cremarlo, llevarlo de vuelta a casa y abrazar lo último que nos queda de él", expresó la mujer. Ángel había ingresado en estado crítico al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia durante la mañana del domingo de Pascuas.
Según relató Lorena, el niño llegó prácticamente sin signos vitales y solo permaneció conectado a máquinas que sostuvieron artificialmente sus funciones. "Solo por los aparatos siguió Ángel. La misma doctora nos dijo que era un cuerpo muerto", recordó con desesperación. Durante los días de internación, la familia asegura que jamás escuchó hablar de una neumonía ni de una infección respiratoria severa.
Por el contrario, sostienen que los médicos no lograban explicar qué había provocado el paro cardiorrespiratorio que terminó con la vida del chico. "La neumonía sale en una placa. Ángel no tenía nada en sus pulmones, estaban limpios, así nos dijo la médica. Entonces, ¿por qué ahora salen con esto?", cuestionó Lorena. "Nosotros recibíamos el parte médico todo el tiempo y Ángel era un chico sano. Le hicimos todas las preguntas a la doctora y Ángel no tenía neumonía", insistió.
La primera autopsia parecía apuntar hacia otro escenario mucho más oscuro. El informe preliminar hablaba de "una hipertensión endocraneana por edema cerebral difuso y generalizado asociado a herniación de las amígdalas cerebelosas vinculable a hemorragia subaracnoidea", un cuadro compatible con múltiples golpes internos y con un posible caso de síndrome del niño maltratado.
Sin embargo, la investigación dio un vuelco tras conocerse los resultados del estudio histopatológico solicitado por la médica forense Eliana Bévolo. El análisis microscópico reveló bronquiolitis aguda en ambos pulmones, bronconeumonía en el pulmón izquierdo, laringitis, faringoamigdalitis y un cuadro prolongado de hipoxia que habría generado daños severos en órganos vitales.
Según las fuentes del caso, el informe determinó que Ángel atravesó entre seis y doce horas con falta de oxígeno antes de morir. Además, detectaron edema cerebral, necrosis renal aguda, lesiones en el estómago y el páncreas y hematomas recientes en el cráneo menores a doce horas. Pese al nuevo informe, el fiscal jefe de Comodoro Rivadavia, Cristian Olazábal, sostuvo que la responsabilidad penal de los imputados sigue firme. "Para mí nada cambió, hay un niño fallecido y los responsables son los inculpados", afirmó.
Actualmente, la madre biológica del menor, Mariela Beatriz Altamirano, y su pareja, Michel Kevin González, permanecen detenidos con prisión preventiva. La causa, que por ahora sigue caratulada como homicidio calificado por alevosía y ensañamiento, podría modificarse a abandono de persona seguido de muerte, un delito con una expectativa de pena de hasta 15 años de prisión.
Para Lorena, detrás del repentino cambio de hipótesis hay algo más profundo. Cree que intentan proteger a funcionarios y profesionales que participaron en las decisiones sobre el cuidado del nene y que autorizaron que regresara con su madre biológica. "Hay muchas cosas que se hicieron mal y se siguen haciendo. Quisieron plantearlo para la duda, lo están haciendo para salvar a estos hijos de puta que son los de arriba", disparó.
La mujer también apuntó contra quienes intervinieron institucionalmente en el caso: Jennifer Leiva, Vanesa Roldán y Pablo José Pérez, el magistrado que ordenó que el chico volviera con su madre. "Ángel tuvo golpes, tuvo maltrato, tuvo de todo, pero acá hay responsables que entregaron a Ángel y no están dando la cara. ¿Dónde está Leiva?, ¿dónde está Pérez? Están tratando de salvarlos", acusó.
El dolor de Lorena tiene una carga todavía más devastadora: crió al pequeño desde que tenía dos años. Ángel la llamaba "mamá" y compartían un vínculo inseparable. Hoy, entre el duelo y la impotencia, la mujer asegura que ya no confía ni siquiera en quienes intentan ayudarla. "No confiamos en nadie, ni siquiera en un psicólogo", afirmó, al revelar que rechazaron el acompañamiento psicológico ofrecido por la fiscalía.
Mientras esperan nuevas definiciones judiciales, Lorena y Luis recorren las calles de Comodoro Rivadavia pegando carteles con las fotos de las personas a las que consideran responsables de la muerte del chico. Juran que no van a detenerse hasta que "todos estén presos". La investigación continúa abierta. Restan incorporarse los resultados de la autopsia psicológica y las pericias sobre los teléfonos celulares secuestrados a los imputados.
Los investigadores también analizan testimonios que hablan de presuntos episodios de maltrato, entre ellos el relato de una docente que aseguró que Ángel contó haber sido bañado con agua fría días antes de morir. En paralelo, el Ministerio Público de Chubut sostiene que existió un contexto de vulnerabilidad extrema y abandono sistemático. Según la acusación, tanto Altamirano como González incumplieron el deber básico de cuidado y protección del menor, permitiendo un deterioro progresivo que terminó en tragedia.