Una conservadora abandonada en las inmediaciones de Aeroparque desató un importante operativo de seguridad y terminó con un comerciante de 46 años detenido e investigado por la Justicia. El episodio generó especial preocupación porque dentro de la caja térmica había una víscera que, inicialmente, hizo sospechar que podía tratarse de un órgano humano. Sin embargo, los peritajes descartaron esa posibilidad y determinaron que era un riñón de origen animal.
El responsable fue identificado gracias a las cámaras de seguridad de la zona. Una vez localizado, explicó ante las autoridades que había comprado el órgano en un supermercado y que todo había sido parte de una broma destinada a una amiga abogada de Balcarce.
Aunque finalmente recuperó la libertad, la ocurrencia tuvo consecuencias: quedó bajo investigación judicial y la Justicia le impuso un embargo de $8 millones por los gastos ocasionados por el despliegue de seguridad.
Todo comenzó cuando trabajadores detectaron una caja térmica abandonada junto a un cantero de Activos Nacionales, en las inmediaciones de Aeroparque. Era una conservadora de Telgopor, similar a las que habitualmente se utilizan para trasladar medicamentos que necesitan conservarse a bajas temperaturas. Pero hubo un detalle que encendió todas las alarmas: sobre la tapa de la caja había un mensaje escrito con marcador negro y en letras mayúsculas que hacía referencia a Migraciones y a un supuesto secuestro.
Ante la posibilidad de que se tratara de un elemento peligroso, se activó un operativo de seguridad en el que participaron efectivos de la Policía Federal, Bomberos y personal sanitario.
Al abrir la conservadora, los especialistas se encontraron con una víscera cubierta con hielo. La escena aumentó la incertidumbre y obligó a realizar los correspondientes peritajes para establecer si efectivamente se estaba ante un órgano humano. Finalmente, los expertos despejaron las dudas: no se trataba de una víscera humana, sino de un riñón animal.
Las cámaras de seguridad fueron clave
Con el contenido de la conservadora ya identificado, los investigadores comenzaron a trabajar para determinar quién había dejado la caja en el lugar. La principal pista surgió de las cámaras de seguridad de la zona, que permitieron reconstruir los movimientos de un hombre que había llegado hasta las inmediaciones de Aeroparque con la conservadora y que, después de abandonarla, se retiró.
A partir de esas imágenes, los investigadores lograron identificar al sospechoso: un comerciante de 46 años. Cuando fue localizado, el hombre dio su versión de lo ocurrido. Aseguró que había comprado un riñón en un supermercado, lo colocó sobre hielo dentro de la caja de Telgopor y posteriormente lo dejó en el lugar.
Según declaró, eligió específicamente esa víscera porque consideró que su aspecto y su color eran apropiados para hacer la broma que tenía planeada. El comerciante explicó que su intención era sorprender a una amiga abogada de Balcarce y sostuvo que la ocurrencia estaba vinculada con una situación que ambos habían vivido durante unas vacaciones en Punta Cana.
Sin embargo, lo que para él debía ser una broma terminó adquiriendo una dimensión completamente diferente. El mensaje escrito sobre la conservadora, la referencia a Migraciones y a un supuesto secuestro, sumados al abandono de la caja con una víscera en su interior, provocaron la intervención de las fuerzas de seguridad y derivaron en la apertura de una causa judicial.
La investigación quedó en manos del juez Marcelo Martínez De Giorgi, quien resolvió que el comerciante continuara el proceso en libertad. No obstante, el magistrado dispuso un embargo por $8 millones, destinado a cubrir los gastos derivados del operativo que se desplegó a raíz de la aparición de la conservadora.